UN LIBRO-INSTALACIÓN DE 1.858 METROS CUADRADOS

La dimensión desconocida de George R.R Martin

Un centenar de artistas y escritores trabajan para narrar la historia no lineal más hiperbólica jamás caminada, porque ésta es la única forma de leerla

Foto: La mansión victoriana de la familia Selig. ('The House of eternal return').
La mansión victoriana de la familia Selig. ('The House of eternal return').

Hasta ahora muchos creían que en el universo de George R.R Martin no había nada más retorcido e infinito que la trama de 'Juego de Tronos', y aunque haya muchos que tiemblen ante la posibilidad de que no llegue a cerrarse o que acabe en una decepción, e incluso que no acabe, hay otro aspecto más “alucinante” de la vida de este escritor con apariencia de venerable abuelito e ingenio suficiente para pasar a cuchillo a todo un reino que la mayoría desconoce: su labor como filántropo de arte psicodélico.

Martin es el feliz propietario de 'The House of Eternal Return' ('La casa del eterno retorno'), una antigua y destartalada bolera de 1858 metros cuadrados en Santa Fe, Nuevo México, que cedió a un insólito colectivo de arte con la intención de convertir el edificio en una salvaje narración no lineal de dimensiones colosales, puertas secretas y plantas alienígenas; es decir, una casa-libro donde recorrer sus pasillos y perderse por sus habitaciones es la única forma de lectura interactiva.

[Pincha en la imagen para recorrer la mansión de R.R Martin]

Imaginen que por alguna extraña perturbación física, una mansión victoriana propiedad de la familia Selig se ha diluido en la naturaleza del tiempo y el espacio y convertido en un hípercubo de múltiples dimensiones. Éste es el argumento en que se basa la historia de Meow Wolf, un colectivo de cien artistas y escritores que se han puesto manos a la obra para crear una instalación de la que uno sabe cómo entra, pero no cuándo y por dónde va a salir, si es que lo hace. Porque no hay mapas, ni guías, y la experiencia, según prometen sus creadores, es totalmente diferente cada vez que nos aventuramos a explorarla. Además, 'The House of Eternal Return' acoge una sala de conciertos, un museo infantil e incluso un gimnasio, y algunos misterios más que irán apareciendo, como si de objetos fuera de lugar se tratase, en la casa.

George R.R Martin les ha cedido el espacio por diez años, aunque siendo, como es, una mansión cuántica, el tiempo carezca de importancia.  

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