Viola Beach: La última víctima de una larga cadena

Rebeldes sin airbag: perder la vida después del concierto

La muerte de los tres integrantes de laa joven banda británica en un accidente de coche en Estocolmo muestra el lado oscuro y precario del mundo del rock

Foto: Los cuatro integrantes del grupo Viola Beach fallecidos en accidente de tráfico
Los cuatro integrantes del grupo Viola Beach fallecidos en accidente de tráfico

Hay un dicho que nunca ha dejado de sonar en ambientes musicales: “Los dos únicos gremios que ganan siempre en el negocio del rock and roll son los peajes y las gasolineras”. ¿Traducido?  Por cada grupo de rock que llega al estrellato, son diez los que se quedan por el camino, muchos de ellos después de desastrosas giras provinciales, autonómicas o nacionales.  El joven grupo británico Viola Beach y su representante se despeñaron el pasado sábado desde un puente de Estocolmo, nada menos que veinticinco metros, cuando se dirigían al aeropuerto después de dar un concierto. Los cuerpos quedaron tan destrozados que todavía no se sabe quién era el conductor. En todo caso, las prisas, la precariedad y las giras compulsivas son frecuentes en el mundo de la música, donde abundan los fallecimientos por esta causa.  

Rebeldes sin airbag: perder la vida después del concierto

Viola Beach eran un grupo de Warrington, Reino Unido, formados en 2015, que parecían disparados hacia el estrellato indie/hipster. Habían aparecido en el programa de la BBC 'Introducing' y tenían ya cerrado un concierto en Estados Unidos y varios festivales este verano, por ejemplo The Great Scape, el Liverpool Sound City, Bushtock, Latitude, The Secret Garden Party, Liverpool International Music Festival y Tin The Park. La canción 'Swings and Waterslides' muestra que podrían haber sido bien recibidos entre los fans de superventas como Keane y Coldplay y del grupo de culto Vampire Weekend. No fueron los primeros, ni serán los últimos. El pasado enero también fallecía en accidente de tráfico Black, estrella pop que arrasó hace tres décadas con la melancólica 'Wonderful life', de 1987, que despachó más de millón y medio de copias en todo el mundo. Las giras en coche son un deporte de riesgo donde juegan en tu contra el cansancio, los excesos y el desconocimiento de las carreteras que transitas.

Rebeldes sin airbag: perder la vida después del concierto

Nino Bravo, Cecilia, Triana...

Nuestro país no se ha librado de las muertes ilustres. En abril de 1973 fallecía el superventas Nino Bravo en trayecto entre Valencia y Madrid, justo en la curva en que había sucedido otro fallecimiento ese mismo mes. En verano de 1976, la popular Cecilia se quedaba en un trayecto entre Galicia y Madrid, volviendo de empalmada de un concierto. El coche se estampó contra un carro de bueyes en una vía sin alumbrado público. También se apuntó como causa un probable exceso de velocidad, pues estaba citada para unas grabaciones en Madrid a las diez de la mañana y habían salido de Vigo sobre las tres de la madrugada.  En 1983, fallece Javier de La Rosa, del grupo de rock andaluz Triana, que entró en la sala de urgencias fumando un pitillo, como recuerda el rapero El Coleta en una canción llena de humor negro y macarreo, titulada 'Segunda oportunidad' (la pueden escuchar más abajo). Regresaba del País Vasco tras participar en un recital benéfico por los damnificados de unas inundaciones.

En 1976, Cecilia se quedó en un trayecto entre Galicia y Madrid, volviendo de empalmada de un concierto. El coche se estampó contra un carro de bueyes

Otro muerto ilustre es Eduardo Benavente, mito de la facción más oscura de La Movida, gracias a las canciones de Parálisis Permanente. Murió en 1983, con tan solo veinte años, cuando viajaba de una actuación en León a otra en Zaragoza. El cantante tecno-glam Tino Casal falleció en la M-40 en 1991. Se hubiese salvado de haber llevado puesto el cinturón de seguridad. ¿El último miembro ilustre de nuestro pop que se quedó en el asfalto? Pedro San Martín, bajista del grupo indie La Buena Vida, que se estrelló el 15 de mayo de 2011 de camino a un concierto de Nacho Vegas en Burgos.

Rebeldes sin airbag: perder la vida después del concierto

¿Y los guiris?

Los 'guiris' mueren mucho menos en accidentes de tráfico. Será porque las carreteras son mejores. Dos artistas clave que se quedaron en carretera son Marc Bolan y Bessie Smith. El primero, estrella indiscutible del glam rock, falleció en un Mini púrpura poco antes de cumplir los treinta años. Fue en septiembre de 1977, estrellándose contra un árbol. La conductora se salvó, con un brazo y una mandíbula rota. La cantante de blues Bessie Smith, mito del blues, falleció cuarenta años antes, en un trayecto entre Memphis, Tennessee, y Clarksdale, Misisipí. Su amante llevaba el volante y se estrelló contra una camión. Ella solo tenía cuarenta y tres años.

En un campo ya más kistch, en 1998 falleció el cantante pop austriaco Falco, autor del éxito 'Rock Me Amadeus', cerca de su 41 cumpleaños. Fue en la República Dominicana, chocando contra un autobús, mientras conducía colocado con alcohol y cocaína. Cuatro años antes de que nos dejase Bolan, el novelista J.G. Ballard había publicado ‘Crash’, una novela sobre la excitación sexual que produce en algunas personas los accidentes de coche, especialmente si en ellos están incluidos celebridades. El nombre médico de este trastorno es sinforofilia

Rebeldes sin airbag: perder la vida después del concierto

¿Una anécdota personal? En febrero de 1996 acepté acompañar al grupo alternativo Moonshake en una gira española que pasaba por tres ciudades españolas. Enseguida me quedaron claras las precarias condiciones que sufren los músicos, por ejemplo terminar de tocar en Barcelona a medianoche para inmediatamente cargar los instrumentos y partir haciendo turnos al volante hasta Cádiz si queríamos llegar a tiempo a la prueba de sonido en la universidad. Una vez cumplido el compromiso, el grupo se levantaba  temprano para llegar a tiempo al vuelo que les llevaba de Barajas a Londres. Hubo que acelerar tanto que nos paró la Guardia Civil, en un pueblo perdido de Andalucía donde casi nos retienen porque los agentes nunca habían visto un pasaporte azul (pensaban que todos los del mundo eran granates, como los que se expiden en España).

¿Conclusión? Además de pedir la bajada del IVA cultural, no estaría de más reclamar una densa red de trenes frecuentes y baratos para reducir las muertes en carretera de los trabajadores de la música.  

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios

Lo más leído