Corrupción, ocultación y partitocracia. Sócrates ya nos lo advirtió
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Corrupción, ocultación y partitocracia. Sócrates ya nos lo advirtió

Mario Gas estrena en Madrid 'Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano', una obra protagonizada por Josep María Pou que analiza la salud de la democracia y parece estar escrita hoy

Foto: Josep María Pou y Carlos Canut en 'Sócrates. Juicio y muerte a un ciudadano' (Jero Morales)
Josep María Pou y Carlos Canut en 'Sócrates. Juicio y muerte a un ciudadano' (Jero Morales)

"Avergonzaos de no pensar en otra cosa más que en acumular riquezas, en adquirir créditos y honores y en despreciar los tesoros de la verdad y la sabiduría. No me cansaré de deciros que la honestidad no viene de las riquezas sino por el contrario: las riquezas vienen de la honestidad y es de la honestidad de donde nacen todos los demás bienes públicos y particulares". No crean que esta frase es de alguien que está enmendando la plana estos días al PP valenciano, a Bárcenas y compañía o la Junta de Andalucía y sus EREs. Estas palabras tienen mucho tiempo. Más de 2.000 años y son de Sócrates.

Mario Gas estrena en las Naves del Español de Matadero Madrid 'Sócrates. Juicio y muerte a un ciudadano' (desde hoy y hasta el 28 de febrero), una obra que ha escrito junto a Alberto Iglesias y que, a partir de textos de Platón y Diógenes Laercio, recrea el paradójico juicio en el que se condenó al filósofo ateniense a morir con cicuta.

La obra, protagonizada por Josep María Pou, pone el foco más que en el filósofo en el hombre para desgranar el juicio en el que este férreo defensor de la democracia y la justicia fue condenado por la propia democracia. El actor destaca el hecho de que este montaje ha conseguido situar a Sócrates como uno de los grandes personajes de la tragedia clásica a la altura de Edipo o Fedra. Algo que no es normal porque el último Sócrates que vimos sobre un escenario fue el de Adolfo Marsillach de 1971. "Me ha tocado la lotería con este personaje. Soy inmensamente feliz como hace tiempo que no era sobre un escenario, quizás desde que hice Lear", asegura.

No obstante, el principal atractivo de la obra es la actualidad de las palabras de Sócrates. Nos mete un sopapo directo como queriendo decirnos: "esto era hace 2.400 años. Espabilen". "Cualquier texto del año 40 a.C. o del siglo XXI que no hable o pueda ser reconducido para que hable de nosotros ahora y de nosotros ayer, hoy y siempre es de museo. El teatro siempre ha de ser contemporáneo", reflexiona Gas. "Estas palabras viajan 2.400 años y se reciben como si estuvieran escritas y dichas ahora para que mientras Sócrates reflexiona sobre la democracia pervertida por los hombres, nosotros lo hagamos sobre la nuestra", añade Pou en una conversación que se convierte en una danza perfecta entre director y actor. Por eso, les proponemos analizar esos monólogos con forma de 'bofetón' reflexivo de actualidad a Gas y Pou.

El primer bofetón: honestidad

La primera llamada de atención de Sócrates arranca con el parlamento con el que comienza este artículo. Ambición y codicia frente a honestidad.

Pou: "Soy un privilegiado no ya como actor. Me considero un ciudadano privilegiado por tener la posibilidad de decir esto cada día delante de un público. Ese es el gran milagro del teatro: escribir un texto así de directo, poder hacerlo propio y, siendo tuyo, mandárselo al público y ver cómo se queda petrificado al oírlo. Yo no he visto silencios en el teatro más densos que los que se producen aquí porque el público no piensa en la Atenas clásica, está pensando -estoy seguro- en nombres propios y de partidos. La maravilla del teatro es ese silencio y la emoción del público al oír esto en voz alta. A mí me emociona".

Gas: "Hemos puesto en algún momento texto de nuestra cosecha, pero no hemos tocado ni agrandado en las escenas del juicio lo que dice Sócrates. Su genialidad es atravesar estos años con tanta limpieza y nuestra vergüenza es que siga ocurriendo tantos años después".

Segundo bofetón: esos falsos demócratas

placeholder Josep María Pou en 'Socrates. Juicio y muerte a un ciudadano' (Jero Morales)
Josep María Pou en 'Socrates. Juicio y muerte a un ciudadano' (Jero Morales)

Me llaman Sócrates. He sido juzgado y condenado a muerte por la misma democracia en la que creo o creía, pues en demasiadas ocasiones ésta es violada, perturbada, sofocada, aniquilada y pervertida por sus propios actores: los demócratas. O algunos de los que dicen creer en la democracia o se autoproclaman demócratas. Corrupción, ocultación y partitocracia. Algo muy antiguo.

Pou: Corrupción, ocultación y partitocracia. Podría ser el titular de cualquier periódico. Eso denunciaba Sócrates.

Gas: Cuando el partido se convierte en otra cosa y cuando la lucha de partidos se pierde de vista por los que lo forman, que son representantes de unos militantes y de unas bases, se convierte en una acumulación de poder de los órganos de dirección y, por lo tanto, es una partitocracia absoluta, que es tan nefasta...

Pou: La perversión de la democracia llega a través de los partidos y de defender sus intereses. Se les olvida que son representantes de los ciudadanos y empiezan a entrar en una rueda en donde luchan por defender sus propios intereses, e incluso ni siquiera los suyos sino los del partido. Es una de las grandes perversiones de la democracia.

Tercer bofetón pactista

Me gusta hablar. También razonar. Perseguir el conocimiento. Darle al otro la posibilidad de convencerme. Hablar, razonar, especular... También descubrir.

¿A quién sentaría Mario Gas y Josep María Pou de los políticos inmersos en los pactos para escuchar esto?

Gas: Sentaría a muchos.

Pou: No había caído en ello, pero fíjate podría ser un buen título ahora: 'Darle al otro la posibilidad de convencerme". Debería estar en letras grandes estos días...

Gas: ...pero ninguno de ellos quiere convencerse. Ese es el gran drama. Y más que sentar a alguno en el teatro, a alguno lo echaría directamente.

Pou: Pero a lo mejor si vienen y escuchan estas frases... Ojalá vinieran, aunque yo nunca he visto a Mariano Rajoy en el teatro, cualquiera de los líder actuales que están metidos en ese quilombo. Puede abrirles alguna puerta y, a lo mejor, hacerles reflexionar al oír esto en voz alta.

placeholder Estreno de 'Sócrates' en Mérida (Jero Morales)
Estreno de 'Sócrates' en Mérida (Jero Morales)

Gas: Lo terrible es cuando la democracia se convierte en el arte del enmascaramiento y lo que se dice no corresponde en absoluto con lo que se hace y con lo piensa. Y eso es lo que está ocurriendo, en mayor o menor medida, en casi todos los partidos. Es terrible.

+1: ¿Hay esperanza?

Sé que siempre habrá alguien dispuesto a hablar de la traición, a denunciar a los corruptos, a los insensatos, a los viles, a los que se burlan de la justicia, a los que usan la democracia para llenar sus arcas de oro. Siempre habrá alguien dispuesto a plantarle cara a la mentira y buscar la verdad. Lo sé porque conozco mi ciudad, Atenas. Lo sé porque conozco otras ciudades y otros tiempos. Lo sé porque sin conocer a los hombres nunca he dejado de creer en ellos.

Gas: Ese final resume la intencionalidad de la obra y sí está esa esperanza. Esta obra cree en el futuro, en la humanidad, en la verdad y en la democracia. Hay una esperanza siempre y cuando seamos capaces de acabar con los mentirosos, con los poderosos, con los tergiversan y con todos aquellos que se alejan de la ciudadanía para construir emporios, ya sean económicos, religiosos o de cualquier tipo que excluya la evolución del demos.

Ojalá vinieran, aunque yo nunca he visto a Mariano Rajoy en el teatro, cualquiera de los líder actuales

Pou: El final de la función es una declaración en favor del ser humano. Creemos en el hombre y que es el que debe poder arreglar esto. Otro de los mejores momentos de la función, que es la gran sorpresa y para mí uno de los momentos que más me impone como espectador, es cuando Sócrates acepta su condena. Dice que ha jurado respetar las leyes que nos hemos dado para convivir y si esas leyes le condenan a muerte, tiene que obedecerlas o por el contrario le haría un flaco favor a la democracia.

Gas. En realidad dejamos claro que quienes pervierten las leyes al acusarle son los acusadores. No son las leyes sino la manipulación que se hace de las leyes, algo absolutamente contemporáneo. Al mismo tiempo, es muy bonito este último monólogo que citas porque abre muchas perspectivas. Dice que su compromiso consigo mismo y con la sociedad es acatar la sentencia. Si no, ¿qué quedará para el futuro? Sócrates nos dice que hemos de dar ejemplo y ser ciudadanos justos.

Tomemos nota... de Sócrates.

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