el ministerio va a ingresar 300.000 euros

¿Por qué hay que rescatar a la Real Fábrica de Tapices?

Cinco millones de euros de deudas y seis meses de nóminas impagadas son la realidad de una institución en concurso de acreedores que rechaza encargos por falta de personal y material

Paradoja sería la palabra que mejor define la situación por la que atraviesa la Real Fábrica de Tapices. La centenaria institución, fundada en 1721 por Felipe V, vive un futuro incierto en el que está en juego su continuidad. De hecho, muchos de sus trabajadores hablan precisamente de "peligro de extinción". La bipolaridad que viven pasa, por un lado, por el concurso de acreedores que ha solicitado esta semana su patronato ante unas deudas de más de 5 millones de euros y el impago de cuatro nóminas y dos pagas extraordinarias a sus 50 empleados y, por otro, un volumen de encargos tal que han tenido que rechazar pedidos por la falta de personal y de materiales. 

"El concurso es una situación de riesgo porque puede conducir al cierre de la fábrica, pero confiamos en que las Administraciones [la fundación que la gestiona está formada por el Ministerio de Cultura, Comunidad de Madrid y Ayuntamiento de la capital] pongan de su parte para evitarlo. Es verdad que se ha llegado a un punto de deuda y una situación de quiebra real que parece que ha hecho inevitable llegar al concurso de acreedores. La situación paradójica es que pasa en un momento en el que estamos superados por encargos", explica Antonio Sama, conservador de la institución.

Si piensan en la Real Fábrica de Tapices probablemente les venga a la cabeza los cartones de Goya (por los que, por cierto, cobró 8.000 reales) y poco más. Pero la importancia de esta institución radica en que es única en el mundo, a excepción de las francesas de los Gobelinos y Aubusson, que sigue conservado la manufactura artesanal de alfombras, tapices y reposteros, además de la importante labor de conservación del patrimonio textil español desde hace más de tres siglos y la perpetuidad de un oficio prácticamente desaparecido.

Trabajos para la creación de los 28 tapices del palacio de Dresde (I.G.)
Trabajos para la creación de los 28 tapices del palacio de Dresde (I.G.)

Pasear por sus talleres es admirar la paciencia, la concentración, la precisión y, sobre todo, la tradición. Admira ver cómo un grupo de siete tejedoras hacen nudo tras nudo (se confecciona un metro cuadrado por persona a la semana) una alfombra en tonos rosas y crudos que les ha encargado para Mallorca el decorador de la Casa Blanca, Michael Smith. En el taller contiguo, otras cuatro mujeres con papel de cristal y polvos de talco o con aguja e hilo de oro trabajan en los nuevos reposteros con las armas de Felipe VI que colgarán en los actos institucionales, mientras que enfrente descansan dos alfombras recién terminadas para un hotel de lujo de París. Milimétrico es también el trabajo de los restauradores que se afanan en unos tapices del siglo XVI llegados del Colegio del Patriarca junto a un moderno escáner, dentro de las apuestas de I+D+i que se llevaron a cabo recientemente, que hace lo propio con otro del Museo Cerralbo o el modo en el que varias personas tienen que mover las cuerdas de unos inmensos y antiquísimos telares.

Es el otro mundo que se respira entre estas paredes. El artesanal y calmado que intenta seguir su labor ajena al ruido y al agujero económico. Los encargos no faltan. El último y más importante es la reproducción de 28 tapices que fueron destruidos durante los bombardeos a Dresde en la II Guerra Mundial. Es un encargo del Gobierno de Sajonia dentro del plan de reconstrucción del palacio de la localidad y, explica Sama, tras buscar a otros proveedores optaron por España porque "este es el mejor sitio para el tapiz clásico".

'Lo artesanal no es rentable, pero es que hay cosas que no son rentables. Es igual que cuidar una catedral, con la diferencia de que fábricas de tapices sólo hay una'Por un concurso internacional les llegó el encargo del que está llamado a ser el Guernica árabe. Se trata de un tapiz con las mismas dimensiones que el cuadro de Picasso (7,8 x 3,5 metros) sobre la matanza de Sabra y Shatila, durante la Guerra del Líbano, que colgará de un nuevo museo proyectado en Beirut. Sin embargo, su confección está parada porque no hay dinero para comprar materiales y falta un dibujante. Han tenido que rechazar también otros dos encargos de tapices y varios de alfombras para Qatar por idénticos motivos. Esa es la otra realidad.

Tejedoras de la Real Fábrica de Tapices haciendo una alfombra encargada por Michael Smith (I.G.)
Tejedoras de la Real Fábrica de Tapices haciendo una alfombra encargada por Michael Smith (I.G.)

"Lo artesanal no es rentable, pero es que hay cosas que no son rentables. Es igual que cuidar una catedral, con la diferencia de que fábricas de tapices sólo hay una. La Real Fábrica de Tapices es una referencia mundial y no sólo en fabricación de alfombras y tapices, hay que hablar del archivo de la historia de la fábrica que atesora esos cambios de estilo, las reproducciones de tapices, los diseños de cartones –y no sólo los de Goya, los más hay recientes de Sempere o Mariscal–. Es patrimonio cultural de nuestro país y sería terrorífico que cerrara. Es incompresible que haya sorteado todos los problemas, que en el siglo XIX fueron mucho más duros, y pase esto en pleno siglo XXI", opina María Dolores Vila, investigadora e historiadora textil.

Sama destaca también la importancia de "conservar una de las últimas manufacturas reales creada en el siglo XVIII que sigue en activo y porque podemos considerarla como un bien cultural. También como lugar donde se conservan unos oficios artísticos que están en vías de extinción y que podemos considerar patrimonio cultural inmaterial. Además, la fábrica continúa con una labor histórica muy importante, que es la conservación del patrimonio textil". "Fuera se pueden hacer alfombras, pero las de aquí son únicas. Los diseños son únicos y la forma de trabajar a mano, es única", defiende Pilar López, restauradora de alfombras que lleva desde los 15 años en la fábrica. Ya son 33 de oficio y habla de orgullo para intentar explicar la importancia de este lugar y lo que representa en todo el mundo.

'Estamos en una situación muy crítica. Hay personas que tienen que pedir ayuda a la familia e incluso ha habido un caso de desahucio que está paralizado'

Cerca, Dulce López, tejedora de alfombras que también lleva 33 años en la fábrica, explica mientras se afana con los nudos de una alfombra que "cualquier persona a la que le guste lo artesanal entenderá el mérito de este trabajo". Pone en liza otro problema importante de este "futuro incierto": la pervivencia de su oficio. "Se perdería porque no hay nadie nuevo. Con los recortes, se tuvo que cerrar la escuela y en el momento que nos fuéramos nosotras, se perdería".

Antes de la crisis, hubo cinco ediciones de la escuela taller. De la primera promoción salió hace 14 años Mercedes Enguita y hoy sigue trabajando como restauradora de tapices. "Nosotros no le damos importancia porque es nuestro trabajo, pero claro que es importante", asegura, porque "probablemente los trabajos se irían a otro sitio o no se harían. Habría piezas que se perderían, que no estarían conservadas o desparecerían porque no es sólo una labor de restauración, sino de adecuar los sitios donde están ubicadas y protegerlas, e incluso hacer reproducciones. Estamos hablando de piezas muy importantes y valiosas. Nosotros nos limitados a hacer nuestro trabajo y no cobramos", zanja.

En el interior de la Real Fábrica de Tapices (I.G.)
En el interior de la Real Fábrica de Tapices (I.G.)

Es la (otra) cruda realidad. Los 50 trabajadores de la Real Fábrica de Tapices llevan sin cobrar cuatro nóminas y las dos pagas extraordinarias del año pasado. El 31 de julio se marchan de vacaciones con la incertidumbre de si cobrarán o no y qué pasará a su vuelta en septiembre. Pero no es una situación nueva, confirman las tres trabajadoras. Para empezar en 1996, cuando la fábrica privada se convirtió en una fundación, hubo un encierro de un mes por idénticos motivos aunque, matiza Enguita, la realidad es que "llevamos cuatro años con falta de pagos". "A veces nos abonaban cuatro de golpe y otras nos debían seis. Así llevamos cuatro años, denunciando legalmente pero agonizando entre comillas hasta que ha llegado un momento en el que la deuda es insostenible. La deuda es con Hacienda, con los trabajadores, con los proveedores y, claro, es insostenible", resume.

Dulce habla de sensación de frustración y engaño. Lo primero porque han ido conociendo la situación real de la fábrica a través de los medios de comunicación y, lo segundo, porque tras los números está la situación real y personal de este medio centenar de trabajadores. "Estamos en una situación muy crítica. Hay personas que tienen que pedir ayuda a la familia para poder venir a trabajar y mantenerse e incluso ha habido un caso de desahucio que, gracias a Dios, está paralizado".

Mecanismo para tensar uno de los telares de la Real Fábrica de Tapices (I.G.)
Mecanismo para tensar uno de los telares de la Real Fábrica de Tapices (I.G.)

El Ministerio de Cultura hizo público ayer que va a ingresar 300.000 euros a la Real Fábrica de Tapices para que haga frente a sus necesidades más urgentes. "La prioridad será el pago de las nóminas pendientes a los trabajadores", garantizaba en nota de prensa. Las tres Administraciones se comprometieron a comienzo de esta semana, cuando se conoció la solicitud del concurso de acreedores, a realizar aportaciones económicas extraordinarias para estabilizar la situación, así como a poner en marcha un plan de viabilidad. Hoy también se reúnen las tres Administraciones con las entidades financieras con las que la fábrica tiene sus deudas más importantes.

José Luis Hijosa, secretario de Acción Sindical de FITAG UGT, resume que esta situación responde a una mala gestión. El verano pasado ya hubo impagos a los trabajadores y compromisos de arreglar la situación que no se cumplieron. "El futuro es incierto. Hay muy buenas palabras de los patronos, pero esas mismas palabras las escuchamos hace dos meses. Iban a tomar medidas para evitar el concurso y estamos aquí", dice. El problema, prosigue, es que "el patronato ha venido aquí de trámite y ha habido una dejación por su parte, porque no se entiende de otro modo que se haya llegado a esta situación y más cuando todos los años tienen que firmar los presupuestos".

Además de un análisis a fondo de la situación y la inyección de capital, Hijosa destaca la importancia de un compromiso institucional que pasaría por gestos como que las instituciones –"ahora sólo lo hace el Congreso", confirma– contraten los servicios de la Real Fábrica de Tapices en vez de externalizar servicios como la limpieza de alfombras a otras empresas no especializadas, máxime cuando se trata de textiles salidos de la propia fábrica.

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