experiencias artísticas 2.0

El museo se pasa al selfi

El Museo D'Orsay ha sido el último en sumarse a una larga lista de pinacotecas que permiten hacer fotos a los visitantes. Otros como el Prado siguen teniéndolo vedado. ¿Nadan a contracorriente?

Foto: Una mujer hace una foto con su tablet en la exposición 'Bjork' del MoMA. (Reuters)
Una mujer hace una foto con su tablet en la exposición 'Bjork' del MoMA. (Reuters)
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Marzo de 2015. Probablemente esté leyendo este artículo en su smartphone o en su tablet. Ese dispositivo con el que hace prácticamente todo. Por eso, resulta llamativo que en plena era digital aún sea noticia que los museos se dejan fotografiar por sus visitantes.

La semana pasada el Museo d’Orsay y L’Orangerie salieron de la lista de los pocos museos de París que prohíben fotografiar los cuadros que cuelgan de sus paredes. Lo curioso es que la decisión vino motivada por una foto ‘robada’ que hizo con su móvil la ministra de Cultura francesa, Fleure Pellerin, que colgó en Instagram. Ante esto, al museo no le quedó otra que levantar el veto a las fotos, máxime cuando la ministra encabeza la campaña Todos fotógrafos, creada en 2014 para que el público contribuya a difundir la cultura gala a través de sus fotos.

El verano pasado fue la National Gallery la que tuvo que levantar la prohibición por, explicaba The Telegraph, la dificultad que suponía para el personal de vigilancia intentar evitar que los visitantes hicieran fotos con sus móviles. Si no puedes con el enemigo... anímale a compartir sus instantáneas en las redes sociales, debieron pensar. Y hace un mes no fue menor la repercusión que tuvo la noticia de que los principales museos del mundo, como el MoMA o el Metprohibían el uso de palos de selfi por el peligro que podrían suponer para las obras de arte.

En España se permite hacer fotos prácticamente en todos los grandes museos pero aún lo prohíben algunos colosos como el Prado o el Guggenheim de Bilbao. El resto siguen el estándar internacional: se pueden hacer fotos sin flash ni trípode -¿quién los necesita hoy?- y, normalmente, en las salas de la colección permanente –en las temporales aducen problemas con los derechos de las obras prestadas-. Así ocurre en el Thyssen o en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y en el Reina Sofía, donde van un paso más y permiten hacer fotos en todo el museo, incluidas las exposiciones temporales, menos en la sala del Guernica.

Un visitante posa con una escultura de Rodin en el Museo Nacional de China (Reuters)
Un visitante posa con una escultura de Rodin en el Museo Nacional de China (Reuters)

"Hacer fotos y llevarse de recuerdo esa imagen es algo integrado en nuestra vida. En vez de ir a lo negativo y prohibir, es mejor ir a lo positivo y autorizar que se hagan fotos en el museo porque esa es la dinámica de la visita que se hace hoy en día", explica Berta Sureda, directora de Actividades Públicas del Reina Sofía. Señala que la conservación y "garantizar la calidad de la visita de una sala que siempre está llena" son los motivos por lo que sólo vetan las fotos en la sala del Guernica. En las exposiciones temporales se pueden tomar instantáneas "excepto si el prestador o un artista lo prohíbe expresamente".

Si unos museos dejan hacer fotos y otros no, ¿qué ventajas tienen los que se suman a la lista de los permisivos con el clic? "Todo se comparte ahora en las redes sociales y nos gusta la difusión que hace el visitante de su propia visita y de su experiencia. Es algo muy positivo en todos los sentidos. Se crea toda una comunidad virtual en torno al museo que nos interpela, critica o felicita. Da mucho feedback y eso siempre es bueno para nosotros", garantiza.

Conservación vs. difusión

Tradicionalmente se han opuesto dos binomios al hecho de permitir o no hacer fotos dentro de un museo. Por un lado, hacerlas favorece la promoción y la difusión de la actividad, la imagen y la marca del museo gracias al contenido compartido por los visitantes –especialmente en una sociedad en el que la recomendación 2.0 y la experiencia del influencer tiene cada día más peso-, frente a la prohibición en aras de la conservación de las obras de arte y de no perder posibles compradores de recuerdos y merchandising

'Quedan pocos sitios que no han sido violados por las nuevas tecnologías'

En el lado de los pocos museos que se decantan por el 'Fotos NO' destaca sobremanera el caso del Prado. Su director, Miguel Zugaza, asegura a El Confidencial que no se debe tanto a la conservación de las obras como a conservar el tipo de visita reposada y tradicional que quieren para su pinacoteca. Un concepto un tanto romántico que defiende "la pureza de la experiencia del arte" y la idea de que "los museos siguen teniendo algo de templo" frente a, por ejemplo, esa imagen recurrente del batallón de turistas haciendo fotos en pelotón a La Gioconda en el Louvre.

Esta política del Prado, explica, "es la forma de respetar la experiencia singular que es visitar un museo y la relación directa del visitante con la obra de arte. Las nuevas tecnologías muchas veces desvirtúan más que ayudan y no queremos que invadan la experiencia del arte". "Quedan pocos sitios que no han sido violados por las nuevas tecnologías", remacha.

Turistas visitando la Mona Lisa en el Louvre (Reuters)
Turistas visitando la Mona Lisa en el Louvre (Reuters)

La prohibición llegó hace aproximadamente una década. Dejaban hacer fotos sin flash pero "los vigilantes gastaban mucha energía y atención en evitarlo, además de que molestaba a la percepción del resto de los visitantes". A pesar de la actividad en redes sociales y las tecnologías que utilizan con regularidad en el museo, Zugaza sabe que en lo que a fotos se refiere van a contracorriente y se defiende. 

"Lo sé, pero creemos que de este modo evitamos usos o hábitos de visita que no nos parecen los más adecuados. No hay una experiencia directa con la obra sino con la pantalla de una cámara. Ya casi ni se miran los cuadros, se miran las pantallas o la gente se pone de espaldas para hacerse un selfi...", se queja. Sudera, por su parte, no cree que el Prado se quede atrás respecto al resto de museos, pero sí "lejano de las dinámicas actuales". "Las nuevas tecnologías y los dispositivos móviles forman parte de nuestra vida y ellos se quedan lejos respecto a como vive la gente hoy y el tipo de experiencia que quiere tener".

A nivel internacional, otros de los grandes museos (de la lista de los más visitados del mundo) que permiten hacer fotos de sus cuadros son la British y la Tate en Reino Unido; el Met (que deja además usar trípode miércoles a viernes pidiendo autorización) y el MoMA en Estados Unidos; los Museos Vaticanos, excepto en la Capilla Sixtina; el Hermitage de San Petersburgo o el Museo Nacional de China

Los visitantes se integran en las obras de arte en Art in Island (Facebook Art in Island)
Los visitantes se integran en las obras de arte en Art in Island (Facebook Art in Island)

Pero la experiencia que busca el visitante busca su implicación en el museo y no sólo subiendo, compartiendo y etiquetando una foto. Hoy se busca algo más que una visita social. Un buen ejemplo de ello fue el éxito que tuvo la recreación en tres dimensiones que hizo el Thyssen del cuadro Morning Sun en la exposición que dedicó a Hopper para que la gente pudiera entrar en el lienzo y llevarse esa experiencia fotografiada a casa.

Más extremo todavía, aunque en la misma línea, es el caso del Art in Island, en Manila (Filipinas). Abrió en diciembre y es el primer museo del selfi del mundo. Aquí no se miran obras de arte sino que interactuar y posar con las recreaciones en 3D de 200 de los cuadros más famosos, pudiendo jugar además con efectos ópticos, es obligado. No verán los más grandes lienzos de la historia del arte pero se llevarán su foto en el móvil. La pregunta es si todo vale por una foto.

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