el boom de la radio online

Podcast, revolución sin injerencias en el audio planetario

Creadores internacionales de programas de radio en internet analizan la creciente influencia cultural del formato

Foto: Los creadores de 'Serial' (Meredith Heuer/This American Life)
Los creadores de 'Serial' (Meredith Heuer/This American Life)
Autor
Tags
Tiempo de lectura13 min

¿Quién mató a Hae Min Lee? A lo largo de los dos últimos meses más de un millón de estadounidenses y cientos de miles británicos, australianos, canadienses, indios y sudafricanos se hacen esa pregunta semanalmente y especulan sobre la muerte de una estudiante de 17 años a la que estrangularon en un parque de Baltimore hace ahora quince años y por cuya muerte su ex novio, Adnan Siyed, fue condenado a cadena perpetua, aunque quizás no fuera exactamente el asesino. El caso no ha sido reabierto por un juez sino por la periodista Sarah Koenig, creadora del podcast Serial, quien desgrana semanalmente los detalles de un crimen real sobre el que se buscan pruebas, se entrevista a testigos, se releen transcripciones del juicio y se plantean nuevas dudas que han conseguido enganchar ya a más de cinco millones de oyentes únicos en todo el planeta.

Una semana parece que Siyed es completamente culpable y la siguiente es lo contrario, como en el mejor guión de Hollywood. No se trata de la versión radiofónica del típico programa sobre crímenes con toque sensacionalista que se suele ver en televisión. Su conductora expresa abiertamente sus dudas, sus miedos, sus frustraciones, le inyecta sarcasmo a la historia, que va descubriendo al mismo tiempo que el oyente y es capaz de narrar sus descubrimientos periodísticos en ese tono intimista que suelen compartir los podcasts de calidad, huyendo de la falsa objetividad y falsa distancia del locutor de programas sobre asesinos que inunda las pantallas del planeta.

'Serial' es cercano, íntimo, divertido, real, se puede escuchar ‘a la carta’ y ni siquiera Koenig sabe cómo acabaráMientras en la BBC aún se emiten seriales con actores ‘a la antigua’, que interrumpen la programación a cada hora con el sabor narrativo de otra era, Serial es cercano, íntimo, divertido, real, se puede escuchar ‘a la carta’ y ni siquiera Koenig sabe cómo acabará. Además la gente discute sobre su trama en foros, bares, hay vídeos en youtube o incluso metapodcasts sobre el podcast como la parodia británica homónima que arrasa en descargas en el Reino Unido.

Ni siquiera su creadora se explica su éxito, según ha dicho en múltiples entrevistas, pero esa forma nueva de contar, unido al tirón que siempre tienen las historias de detectives y a la intimidad con su locutora sea la clave que ha convertido Serial en el primer podcast de éxito global. Salvando las distancias, su efecto está siendo para el mundo del podcast lo que en su momento fue el libro de Truman Capote A sangre fría para la literatura y el periodismo: una revolución que podría marcar un antes y un después en el universo del audio digital.

Los orígenes del boom

Podcast. La palabra quizás no le suene a todo el mundo pero es mejor que se vayan acostumbrando a ella porque no sólo no es nueva sino que está aquí para quedarse. Hizo su aparición estelar en el año 2004, cuando el periodista británico Ben Hammersley trataba de darle un nombre a la idea de radio a la carta a través de Internet pero no en su versión ‘streaming’ sino descargable. También se pensó en ‘audioblogging’ pero finalmente la palabra que echó raíces fue podcast (de la contracción en inglés entre iPod, el primer reproductor portátil de Apple y ‘broadcast’, emisión).

Después de años ligado a empresas periodísticas de todo tipo la radio online y luego el podcast fueron una liberación. Al igual que los blogs, son hijos de la guerra de Irak“El primer podcast de la historia lo colgamos online a finales de 2003. No era ni siquiera un programa sino una conversación entre Dave Winer (programador y bloguero pionero) y yo mismo”. Lo explica vía Skype el veterano periodista Christopher Lydon, uno de los primeros que apostó por llevarse la radio a la red tras pasar por el diario The New York Times, por la televisión y por la emisora WBUR de Boston. “Aquel primer experimento ocurrió en la Universidad de Harvard, donde también se crearon las primeras herramientas de software para poder descargar audio en reproductores de mp3. Para mí fue algo mágico. Después de años ligado a empresas periodísticas de todo tipo la radio online y luego el podcast fueron una liberación. Al igual que los blogs, son hijos de la guerra de Irak. La revolución de los media online no ocurrió casualmente. Creo que tiene relación con el comportamiento lamentable que tuvo la prensa tradicional ante aquella invasión y con esa sensación de abandono que provocó en quienes se sentían identificados con medios como The New York Times, que se olvidó de ser crítico cuando más se necesitaba. De ahí que la gente empezara a buscar información realmente independiente en otros sitios o a crear herramientas para producirla con costes muy bajos” explica Lydon.

Con la explosión de los reproductores de MP3 la idea de hacer de la radio algo portátil, que pudiera escucharse en cualquier momento y en cualquier sitio sin estar sujeto a la dictadura de un horario fijo pronto fue cogiendo forma  y no sólo como un instrumento para llevar la radio tradicional a otra plataforma de difusión como Internet, sino también como una nueva herramienta con la que dar voz a periodistas independientes con ganas de hacer radio al margen de una empresa.

El caso español

En España el caso más significativo ha sido el de Carne Cruda, el programa de Javier Gallego, que tras ser eliminado de la parrilla de RNE por resultar políticamente incómodo dio el salto a La Cadena Ser, donde permaneció durante un año. Gallego no quiso renovar su contrato y el pasado octubre decidió llevarse el programa a Internet y producirlo en solitario utilizando las donaciones de los oyentes para financiarlo. De momento cuenta con unos 70.000 euros para producir dos programas semanales de dos horas cada uno durante los próximos ocho meses.

La ventaja más evidente es que no tenemos ninguna injerencia, presión ni dependencia de empresas privadas, anunciantes controladores ni de poderes públicos o partidos“La ventaja más evidente es que no tenemos ninguna injerencia, presión ni dependencia de empresas privadas, anunciantes controladores ni de poderes públicos o partidos” explica Gallego por email. “Los productores que financian el programa son un escudo protector frente a esas fuerzas y al mismo tiempo acicate para ser más incisivos. Además ahora tenemos una comunidad más sólida, participativa y cercana que nunca. Quienes pagan por el programa ayudan a su difusión, lo recomiendan, actúan como altavoz. Nos hemos convertido en un programa DE los oyentes”.

Algo parecido dice Christopher Lydon, quien lleva ya casi una década al frente de su programa online Open Source, un magazine de actualidad con el sello inequívoco de este periodista que conoció de cerca las largas esperas de los primeros streamings y las primeras descargas. “Los teléfonos inteligentes y las tabletas han facilitado la popularización del podcast, que hasta hace pocos años se descargaba con dificultad pero ahora, con el sistema de suscripciones a plataformas o aplicaciones (por lo general gratuito) ni siquiera tienes que darle a un botón. ¡El podcast se descarga solo! Llevar la radio a Internet fue un gran paso pero ahora creo que estamos viviendo un momento muy especial porque con la mejora en la portabilidad el audio se universaliza” afirma.

Su opinión coincide con la de Alex Blumberg, un ex periodista de la radio pública estadounidense NPR para la que creó un podcast que se popularizó durante la crisis económica del 2008, Planet Money, donde en veinte minutos se explicaban todas esas cosas que leyendo los periódicos nadie conseguía comprender: por qué se rescata un banco, quién provocó la crisis… economía en palabras sencillas, cercanas y entretenidas para gente sin conocimientos de economía.

Ahora que el audio se ha hecho portátil cambia completamente nuestra forma de escuchar. Hay espacio para la experimentación, la variedad y puedes oír programas en situaciones antes imposiblesEl programa aún existe pero Blumberg lo abandonó recientemente para crear su propia empresa de podcasting, Gimletmedia, sobre cuya construcción habla en su programa Startup, un entretenidísimo podcast que va más allá de la simple descripción de cómo arrancar un negocio para indagar en las emociones humanas. “En la primera era dorada de la radio hubo todo tipo de noticias, música, drama, variedades, Orson Welles, Ed Sullivan pero con la llegada de la televisión en los años cincuenta hubo un parón, con la excepción de la NPR y Howard Stern. Pero ahora que el audio se ha hecho portátil de la misma forma que ocurrió con el cine o la música hace una década, cambia completamente nuestra forma de escuchar. Hay espacio para la experimentación, la variedad y puedes oír programas en situaciones antes imposibles, como cuando sales a correr”. Blumberg lo explicaba recientemente en la revista TechCrunch donde también aseguró que se había independizado porque había visto que “las audiencias de programas como ‘This American Life’ o ‘Planet Money’ en los que trabajé, crecían mucho y eso indicaba que había que hacer más programas así pero es difícil hacerlo estando en la radio, donde el foco se pone en la programación de emisión analógica”.

Con dinero público
'Serial' es un caso modélico porque se ha salvado del capitalismo salvaje que gobierna EEUU, tiene oyentes fieles cuyas donaciones permiten financiarla y no les da miedo innovar

No obstante, el caso de la radio NPR es sin duda único si se compara con las radios españolas puesto que algunos de los mejores podcasts de la historia –producidos sólo para digital, sin emisión analógica- han nacido con su apoyo, incluido Serial. “Es un caso modélico porque se ha salvado del capitalismo salvaje que gobierna EEUU, tiene oyentes fieles cuyas donaciones permiten financiarla y no les da miedo innovar” afirma Miguel Carvajal, doctor en periodismo y director del máster de Innovación en Periodismo de la Universidad Miguel Hernandez de Elche, pionero en España.

En el caso de la radio pública española, que no ofrece cifras de descargas, hay un grupo de programas más experimentales hecho en exclusiva para la web en lo que se llama Radio 3 Extra “pero están centrados básicamente en la música” explica Nacho Gómez Hernández, director de estrategia e innovación de RTVE. Él reconoce que en España las radios “aún tienen mucho camino que recorrer para innovar”.Y aunque el 40% de lo que se escucha en contenidos a la carta de la web de RTVE son podcast de radio, “en España se asocia la radio con el directo. Hay mucho más consumo a la carta de televisión que de radio. En EEUU se pasan muchas más horas conduciendo así que tiene sentido que el podcast se haya popularizado antes. Creo que es una cuestión de tiempo” señala Gómez.

De tiempo pero quizás también de calidad. No hay tanto donde elegir. En el número uno de descargas en España está Milenio, un programa sobre fenómenos paranormales con cientos de miles de fieles no apto para todos los paladares. Le siguen programas de fútbol y algún ‘magazine’ de actualidad y luego hay docenas de podcasts independientes, de gente que se monta su programa en casa sobre cualquier tema, a menudo con poca profesionalidad o baja capacidad de entretener o enganchar. En Reino Unido hay cerca de 24 millones de descargas mensuales de los podcasts de la programación de la BBC, donde la variedad es total y aunque también ellos han llegado tarde al podcast, ofrecen muchos programas breves, de entre 10 y 40 minutos, el formato que mejor funciona en podcast.

La radio convencional española es muy conservadora porque desde hace 40 años se impuso un modelo clónico de bloques por culpa de la lucha por la audienciaPara Javier Gallego “la radio convencional española es muy conservadora porque desde hace 40 años se impuso un modelo clónico de bloques por culpa de la lucha por la audiencia. Todas las emisoras tienen la misma programación: grandes contenedores presentados por estrellas de la radio que acumulan muchos oyentes porque duran muchas horas. Nadie, ni siquiera la radio pública, se ha atrevido a innovar y romper con esa dinámica y apostar por programas más breves de temáticas variadas como ocurre en muchos países de Europa y en Estados Unidos. El modelo español no sirve para el podcast porque el podcast busca más la especialización de corta duración”. 

Gallego cree que el podcast y la radio online a medio plazo acabarán con la radio analógica “pero no con la radio en directo. Creo que convivirá la escucha de radio digital en directo con la escucha en diferido de los podcasts. Cuando Internet llegue al coche, a los electrodomésticos y la escucha telefónica consuma menos data empezará el principio del fin de la análogica” augura.

El dominio estadounidense

De momento, en EEUU, la variedad y la calidad del podcasting crea adicciones. This American Life era el más popular del país hasta la aparición de Serial. Con un millón de descargas semanales y también entre los más descargados del Reino Unido, es un clásico de la radio pública de Chicago que ha creado escuela. Se centra en escoger un tema –desde ‘Bebés Malos’ a ‘Superpoderes’, ‘Identidad secreta’ o ‘Ladrones’- y contar historias de no ficción relacionadas con ese tema dividiendo una hora en cuatro actos. Serial es precisamente ‘hijo’ de This American Life, cuyo creador, Ira Glass, es uno de los asesores.

También existe la plataforma de podcasts Radiotopia en la que se alojan títulos muy populares como 99% Invisible (sobre el mundo del diseño) de apenas 30 minutos, Love + Radio (entrevistas atípicas) o The truth (películas para escuchar) también en formatos breves. Recientemente Radiotopia consiguió recaudar más de medio millón de dólares de sus oyentes para financiar no sólo su programación sino pilotos de talentos emergentes. También está asociada a la radio pública a través de la mayor plataforma de distribución de programas del país, PRX. De ahí salieron también otros grandes hitos del podcast, como The Moth, un programa que ha llevado a la radio lo que antes sólo se podía ver en directo en teatros: historias reales contadas en primera persona por gente corriente y sin el apoyo de notas escritas.

En España los productores independientes tienen muchas más dificultades que en EEUU para buscar financiación y por lo tanto para innova“En España la mayoría de los podcasts son programas convencionales colgados en la red, salvo honrosas excepciones como El Extrarradio, Carne Cruda o Radiocable. Es curioso el caso de Fuera de serie, un programa sobre series de televisión que hace una familia en el salón de su casa y que sí resulta cercano y entretenido” explica Carvajal. “Pero aquí los productores independientes tienen muchas más dificultades que en EEUU para buscar financiación y por lo tanto para innovar. Hay casos interesantes, como el audiokiosko iVoxx, que ofrece facilidades técnicas a cambio de exclusividad en su plataforma de podcasting. Pero por lo general las centrales de medios tienen el control del grifo de la publicidad y eso es un frenazo a la innovación. Mientras que los americanos pueden buscar sponsors independientes para sus programas, en España eso es prácticamente imposible así que el podcast independiente, el que naturalmente debería tender a la innovación, acaba dependiendo únicamente de donaciones particulares o hecho por amateurs sin recursos” apunta este profesor.

Y tiene razón. Serial, al que le queda un capítulo para concluir, ya ha recaudado dinero suficiente para financiar una segunda temporada y también ha conseguido sponsor, y sus oyentes ni siquiera saben si el final de la primera les dejará satisfechos o de qué se hablará en la segunda. Pero el placer de escuchar una historia bien contada por profesionales que saben contar historias parece haberse convertido en una nueva forma de entretenimiento global y sin duda, puede ser un nuevo filón económico y creativo para quien sepa verlo.

Cultura
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios