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Ibán García del Blanco: “La cultura no se puede mantener sólo con subvenciones”

P. ¿Cómo es la transición de un senador de la minería a la secretaría de cultura del PSOE?Fui concejal de Juventud en León unos años, ya

Foto: Ibán García del Blanco, secretario de Cultura y Deportes del PSOE, en su despacho de Ferraz. (DANIEL MUÑOZ)
Ibán García del Blanco, secretario de Cultura y Deportes del PSOE, en su despacho de Ferraz. (DANIEL MUÑOZ)

En el castillo de Kafka hay menos pasillos que en la sede del PSOE de Ferraz. En uno de ellos habita desde poco antes del verano Ibán García del Blanco, leonés de 37 años,  nuevo secretario de Cultura del partido reformado por Pedro Sánchez. En su anterior vida política fue senador y defendió la causa minera y agrícola, le regaló un casco de los obreros del carbón a Mariano Rajoy y es político desde los 26 años. Ha trabajado tres años “muy intensos” como abogado y ahora trata de ponerse al día de la cosa cultural hablando con todo el que puede. Es el prototipo de clase política, especializado en gestionar el asunto público sin estar especializado en nada. Aclara que “no es casta política”. 

PREGUNTA: ¿Cómo es la transición de un senador de la minería a la secretaría de cultura del PSOE?

RESPUESTA: Fui concejal de Juventud en León unos años, ya había tenido algo de contacto con la cultura. Soy un consumidor de cultura, que tiene cierta sensibilidad, aunque no conocimiento. Me incorporé con gusto a esta tarea. Bien es cierto que he empezado con la Ley de Propiedad Intelectual, tiene una vertiente muy jurídica con la que me muevo mejor. Poco a poco estoy hablando con mucha gente, leyendo muchas cosas y, poco a poco, me voy haciendo una idea.

P. ¿Desde los 26 años en la política quiere decir algo positivo o negativo?

R. Quiere decir que llevo desde los 26 años en política. Quiere decir que tengo bastante experiencia acumulada y algo negativo, pues, no lo sé. Eso tendrá que valorarlo quien haya tenido contacto conmigo y que valore la gestión que realice.

No me considero casta, mi padre repartía cocacolas y mi madre ama de casa

P. También hay una cosa que no se suele usar llamada autocrítica. Seguro que alguna desventaja le encuentra a llevar desde los 26 años en despachos.

R. No lo sé, me cuesta halagarme a mí mismo en público y más criticarme. Es cierto que hay una parte de desarrollo personal que echo de menos. Aunque ejercí la abogacía durante unos tres años de forma intensa. Mi carrera profesional se truncó y quizá eso lo echo en falta. Pero he vivido experiencias en este mundo que no cambiaría por nada.

P. ¿Cree que estar tan al margen de la sociedad civil es inconveniente para la carrera política?

R. No lo sé, yo provengo de una familia trabajadora muy humilde. Y conozco esa realidad de primera mano: tengo una hermana en el paro y otra que se ha tenido que ir a trabajar al extranjero. Para mí no es extraño nada de lo que está ocurriendo en este momento. Pero es verdad que me hubiera gustado tener un poco más de carrera profesional. No tengo la sensación de estar fuera de la realidad.

Pero si para cualquiera la especialización es la opción, en su caso la especialización es la política. ¿No echa en falta mayor formación en la gestión de industrias culturales? Cualquier responsable de un organismo público debe estar formado. ¿Cree que eso es una desventaja?

R. Si fuera a gestionar un museo sí.

Fundamentalmente soy un político y llevo unos cuantos años en política y me han traído aquí para hacer política

P. Gestionaría mucho más que un museo.

R. No creo que haya ningún tipo de experiencia profesional que prepare para gestionar todo eso a la vez. Estoy aquí, como lo está un ministro o un presidente, es para gestionar políticamente y administrar intereses políticamente. No para gestionar directamente ningún museo. Para eso hay técnicos y especialistas.

P. ¿Quizás se debería pedir a los políticos tener ese conocimiento y capacidades?

R. Bueno, yo estoy más preparado que otra persona que no tenga formación jurídica para gestionar la LPI. Quiere decir que el secretario de cultura si es poeta no hubiera podido gestionar políticamente la LPI, pues creo que depende de la habilidad política, la capacidad de negociación, de escucha… Lo que hay que pedir es sentido común. En mi caso alguna habilidad tengo.

P. Si tuviera que elegir un ministro de cultura, ¿con cuál se quedaría de los que ha conocido?

R. Voy a decir algo que a lo mejor no es popular, pero voy a reivindicar a Ángeles González-Sinde. Porque fue valiente y coherente con el planteamiento político del partido entonces. Dio una serie de batallas y no todas las pudo ganar, pero tuvo coherencia y valentía para llevarlos hasta el final.

P. ¿Cómo definiría la casta política y cultural?

R. Pues creo que para eso hay  que ser politólogo de la Universidad Complutense. Tampoco entiendo el término en sí mismo.

La financiación de mis Presupuestos Generales no iría a una fundación que no fuera completamente pública como ha ocurrido como el Museo Reina Sofía y el Museo Thyssen

P. ¿Cree que forma parte de la casta?

[Risas] La primera impresión que tengo es reírme, porque cuando se acabe todo esto tendré que ir a buscar trabajo. No me considero casta, mi padre repartía cocacolas y mi madre ama de casa.

P. ¿Cómo se prepara uno para ser secretario de cultura de un partido político?

R. Me empapo del trabajo que han hecho otros antes que yo. Fundamentalmente soy un político y llevo unos cuantos años en política y me han traído aquí para hacer política. Me han marcado objetivos que comparto y han hecho de la cultura una materia de primera línea de debate nacional. La cultura es un elemento fundamental de la propuesta del partido. He tenido reuniones con agentes culturales, desde artistas a gestores, y me voy haciendo una composición de lugar. Es el momento de poner el acento en la cultura ahora que tenemos un área propia.

Ibán García y Mariano Rajoy en el Senado, tras regalarle un casco de minero. (EFE)
Ibán García y Mariano Rajoy en el Senado, tras regalarle un casco de minero. (EFE)

P. ¿Y eso cómo se hace?

R. Tratando de priorizar las cosas. Que haya una secretaría de cultura ya es una declaración de principios de la nueva ejecutiva. Encuentro mucha permeabilidad en otras áreas, como la económica. No tiene sentido que hagamos una apuesta en materia cultural si no tiene una trascendencia de desarrollo. Debemos fortalecer la cultura de la sostenibilidad de los contenidos culturales.

P. ¿Qué es la sostenibilidad de la cultura?

R. La restricción de la capacidad económica ha sido muy desigual en los ayuntamientos. En los ayuntamientos del PP hemos pasado desde una cultura a golpe de subvención pública a ningún tipo de apoyo. No creo en una sostenibilidad económica de la cultura que no vaya exclusivamente vía Presupuestos Generales.

El primero que debía haber dimitido es el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, y luego el ministro, José Ignacio Wert

P. ¿Cuál es su idea de política económica de la cultura?

R. La actividad cultural no se puede sostener exclusivamente vía subvención. Eso tuvo sentido en un momento en el que había que dotar hasta de continentes a la actividad cultural. Pero estamos en otro momento, en el de la participación público-privada. Este Gobierno ha planteado un modelo liberal de la cultura pero eliminando sólo la subvención, no han aprobado ni una Ley de Mecenazgo. Lo único que han hecho ha sido ahogar y cerrar el grifo. Somos partidarios de una Ley de Mecenazgo y la llevaremos en nuestro programa.

P. ¿Cómo sería?

R. Pienso en el modelo propuesto en el Parlamento de Andalucía, que es un modelo muy completo para el resto de las comunidades autónomas. Plantea medidas desde el punto de vista fiscal…

P. ¿Cuáles son?

R. En el IRPF la comunidad autónoma tiene un margen muy pequeño de actuación.

P. ¿Cuánto supone?

R. No tengo la cifra, pero me quedo con la filosofía del modelo. Porque el proyecto va desde la regulación de espacios públicos a la fiscal.

P. Si alguna vez ha pensado en el diseño de una Ley de Mecenazgo, ¿cómo es? ¿Qué otro tipo de actuaciones piensa para una población que carece de la conciencia y la tradición de mecenas?

R. Bueno, creo que las administraciones tienen que actuar para que se genere un cambio de mentalidad. Hay países de nuestro entorno donde funciona esta mentalidad y son modelos de éxito. Pero soy mucho más materialista, porque creo que las condiciones fiscales es lo importante.

Creo que las condiciones fiscales es lo importante en una Ley de Mecenazgo

P. ¿Lo reduce entonces a una cuestión fiscal?

R. No, hay una parte de coparticipación de administraciones y una cultura de mecenazgo, pero más importante que eso es que las condiciones fiscales sean buenas.

P. ¿Tiene cifras de reducción fiscal en mente?

R. No, en absoluto. Hay una parte importante en materia cultural que es el diálogo cultural. Si de algo ha pecado la reforma de la LPI es la inexistencia de diálogo. En materia de mecenazgo habrá que hablar con los interesados…

P. ¿Pero no tiene una referencia internacional?

R. Por lo que he visto, me gusta mucho el modelo anglosajón del Reino Unido, en donde las rebajas llegan hasta el 60% de lo invertido. Pero me gustaría hablar antes con el sector antes de hacer una propuesta.

P. Precisamente, en las enmiendas del PSOE a la reforma de la LPI han pedido el bloqueo inmediato, ¿por qué?

R. Es verdad que hicimos ese planteamientos de máximos, que creo era discutible. Es verdad que tratamos de canalizar todas las peticiones de las industrias culturales sobre la ley y nos parecía razonable. Pero había que consensuar un modelo sintético. Planteamos la posibilidad de bloqueo pero me quedo con que no ha habido ninguna posibilidad con el PP de llegar a un acuerdo.

 

P. Pero las enmiendas definen a un partido, casi más que un programa político. También apoyan el canon digital, ¿cómo prevé pagarlo: presupuestos o marcas comerciales?

R. Es cierto que lo que trata de compensar el Canon está sujeto a cambios en el futuro, que en poco tiempo estaremos hablando de contenidos en streaming y que la regulación será diferente, pero en este momento hay que regular lo que hay. No creemos en el pago vía Presupuestos Generales del Estado, porque es ilegal. Tienen que pagarlo aquellas entidades que generen el derecho de compensación no indiscriminadamente toda la población.

P. Con la cultura se ha hecho mucha política en este país, ¿pero cómo se hace cultura con la política?

R. La utilización de la cultura con fines políticos ha caducado. Hay una forma de poder invertir los términos: hablando con el sector. No se trata de evitar que el político no gestione, pero estamos en un momento en el que se reclama la coparticipación de la gestión de los recursos públicos.

P. ¿Cuál es la mayor amenaza de la cultura en estos momentos?

R. La mayor amenaza de la cultura es el PP. Mi prioridad es que el PP deje de gobernar en este país. Y hay dos amenazas más: la LPI que deja en mala situación a los sectores culturales. Y dos, el IVA cultural que está ahogando al sector. Si lo sumamos al impago de subvenciones comprometidas, es un cóctel terrible.

P. La última ministra de cultura socialista, Ángeles González-Sinde, ejecutó unas reducciones muy graves sobre la conservación del Patrimonio, ¿qué papel tiene la protección del patrimonio?

R. Del último gobierno socialista el actual Gobierno ha rebajado casi un 40% el presupuesto dedicado a Patrimonio. Por lo tanto uno puede entender lo dramático de esta cifra. Somos el segundo país del mundo con mayor número de patrimonios de la humanidad y si somos uno de los mayores receptores de turistas, pues debemos combinarlas. Vamos a hacer propuestas en ese sentido. También podemos atraer recursos del sector privado para que protejan el Patrimonio.

Voy a decir algo que a lo mejor no es popular, pero voy a reivindicar a Ángeles González-Sinde, porque fue valiente y coherente con el planteamiento político

P. Imagine que tiene la oportunidad de diseñar unos Presupuestos Generales del Estado, ¿qué porcentaje le gustaría que su Gobierno le dedicase a la cultura, que ahora es el 0,2%?

R. No me atrevo a hacerlo. No sabría decir. Depende de cuál sea el montante de los  PPGG.

P. Hablamos de proporciones, no de cantidades.

R. No me atrevo a poner una cifra, pero pongo otra: la participación de la cultura en el PIB. No voy a llegar al extremo de Lassalle de pretender llevarlo al 10%, porque casi lo deja en el 1%. Este país puede llegar a las cifras de Francia, alrededor del 5%. Ahora estamos en un 3,8%.

P. ¿Qué opinión tiene sobre la financiación de los museos estatales, cómo lo haría usted?

R. Para empezar, el principal incremento que se produjera en unos PPGG no iría a una fundación que no fuera completamente pública como ha ocurrido como el Museo Reina Sofía y el Museo Thyssen. No entiendo por qué los demás están en otra situación. Pero me gustaría hablar con la personas de este sector antes de hacer una propuesta más en concreto.

P. Es decir, que la cultura necesita más dinero pero usted no sabe cuánto.

R. Sí. De hecho, las cifras se han reducido incluso respecto a la época más restrictiva del Gobierno socialista. Eso es una buena muestra de en qué situación estamos. El porcentaje de reducción en material cultural es mayor que en otros sectores.

P. ¿Qué prioridades hay en el programa cultural de Ibán García?

R. La primera de todas, la rebaja del IVA cultural. No es una cuestión menor porque es técnicamente complejo. He recogido mucha receptividad por la secretaría económica del partido y es asumido como un compromiso fundamental. Y dos, la modificación de la LPI con diálogo entre todas las partes implicadas.

P. ¿Qué haría para mejorar la situación del cine, además de la bajada del IVA?

R. Vamos a retomar el trabajo del sector con el ICAA, porque estaba dispuesto a reducir la participación directa de subvenciones del Estado y planteaban un modelo sostenible. Es un trabajo que ya está hecho y hay que retomarlo, pero claro que tenemos una directora del ICAA que dimitió porque nadie le hacía caso. Y lo lamentable es que no haya habido más con la gestión que están realizando. El primero que debía haber dimitido es el secretario de Estado de Cultura y luego el ministro.

P. ¿Cómo calificas la actuación de José María Lassalle estos tres años?

R. Lamentable desde el punto de vista político. Además, tenía un perfil que había levantado muchas expectativas. La percepción personal era inmejorable y ha frustrado a todos los sectores. Ha sido muy poco serio, como por ejemplo en la LPI. No se ha podido hacer peor. Esta visión que tengo yo es la que tiene todo el sector.

P. ¿Volvería a separar el Ministerio de Cultura?

R. Sí, porque un buen ejemplo es lo que ha ocurrido ahora: tenemos un ministro al que no le interesa la cultura y un secretario que no tiene peso político alguno. En la práctica nadie gestiona cultura. Tenemos un ministro que se ha abstraído de negociar la LPI porque no la conocía ni le importaba. Desde luego yo plantearé la creación de un Ministerio de Cultura.   

A la clase política le falta mucha capacidad de abstracción, de leer novelas, de imaginación y le sobra leer Boletines Oficiales del Estado (BOE)

P. Como senador le llevó a Rajoy un casco de minero, como secretario de cultura del PSOE ¿qué le regalaría?

R. Le llevaría un libro. Una novela. A gran parte de lo que ahora se llama “clase política” le falta mucha capacidad de abstracción, de leer novelas, de imaginación y sobra leer Boletines Oficiales del Estado (BOE). Se apegaría uno mucho más a la realidad con la lectura de una novela. Necesitaría imaginar y volar.

P. ¿Qué novela sería?

R. Probablemente, una de fantasía. Para salir de envaramiento que tiene de registrador de la propiedad.

P. O sea que ‘La historia interminable’.

R. Eso es el PP. Pero le veo más como personaje de Momo.

P. ¿Por qué cree que las instituciones culturales más notables del país han entrado en pérdidas, como El Prado, el Teatro Real, el Reina Sofía, Thyssen..?

R. Porque el consumo de productos culturales en este país se ha reducido y porque faltan políticas de promoción de consumo de productos culturales. Esto no es una dejación del museo, sino que falta una actividad pública que lo complete.  

P. En todas estas instituciones, además, hay una notable falta de transparencia. ¿Apuesta por convertir a estas instituciones en organismos completamente transparentes?

R. Sin lugar a dudas. Estamos en un momento en el que no se comprende la actividad pública de otra manera. Esto hay que cambiarlo inmediatamente. 

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