el grupo liderado por antonio luque publica 'perspectiva caballera'

Sr. Chinarro: "Yo no quiero que vuelva Franco ni el vinilo"

Antonio Luque ha roto con la discográficas y ha creado su sello para parir 'Perspectiva caballera', su disco más personal y en el que vuelve a lo mejor de lo que ha sido

Foto: Sr. Chinarro celebra los 20 años desde la publicación de su primer disco (Álvaro Soto)
Sr. Chinarro celebra los 20 años desde la publicación de su primer disco (Álvaro Soto)

Será la combinación del duermevela y de la libertad absoluta pero Sr. Chinarro ha vuelto más Chinarro que nunca. Y es un alivio y un motivo de celebración.

Tras varios experimentos en los últimos años que buscaban llegar a un público más amplio, Antonio Luque, una de las instituciones del indie patrio y alma de Sr. Chinarro, ha vuelto a su esencia con Perspectiva caballera. Es el décimo quinto disco de su carrera, que arrancó hace ya 20 años con la publicación de su primer LP, y el trabajo en el Luque se vuelve a mostrar más descreído y costumbrista, más centrado en esas pesadillas cotidianas, en los sonidos más crudos y en esas letras crípticas que siempre han conquistado a su público.

Si Luque siempre ha repetido que no estaba especialmente orgulloso de sus discos, la película –la canción, mejor dicho- ha cambiado. “Francamente es el disco Chinarro que, para mi gusto, suena mejor”, afirma rotundo en una entrevista a El Confidencial. El motivo principal, prosigue, es que ha roto con las discográficas y se ha lanzado a la autoedición. ¿Consecuencia? “Me dije es mi disco y voy a hacer lo que me sale de las narices, y eso es lo que hecho”. Amén. Y gracias.

Me dije es mi disco y voy a hacer lo que me sale de las narices, y eso es lo que hecho

De ahí la vuelta al Sr. Chinarro más personal. Se ha implicado en todo, desde las mezclas –“antes cuando empezaban, desaparecía del estudio”- hasta la distribución digital. Para ello ha creado su propio sello: VEEMMM (Vil Estructura el Establishment, Marketing, Marketing, Marketing, que no es otra cosa que el estribillo de la canción Ay, quién fuera a Hawai de Vainica Doble). “La curiosidad fue parte de lo que me movió a dar este paso pero debería haberlo hecho antes. Es como las parejas que se divorcian muy mayores y dicen eso de ‘antes de morirme voy a probar cómo era la libertad’. Yo no tuve mucha suerte. Hubo una época algo mejor con Mushroom Pillow pero con el tiempo las relaciones se deterioraron. Vi que no me cuidaban como al principio y decidí probar fortuna solo”, explica.

Antonio Luque o Sr. Chinarro vuelve con su disco más personal (EFE)
Antonio Luque o Sr. Chinarro vuelve con su disco más personal (EFE)

El panorama musical y la distribución digital, prosigue, ayuda a la autoedición. Aunque es una moneda de dos caras. Algo que, ha repetido en más de una ocasión, ha convertido la forma de consumir música en una “prostituta de baile”. “Según tengo el día pienso que todo se va a ir a tomar por saco o creo que la gente tiene más cultura musical gracias a las plataformas de streaming. Supongo que ninguna de las dos opciones es la correcta, pero el tiempo pasa, las cosas cambian y no vale de nada pensar en lo que era antes. Eso que lo hagan los que quieren que vuelva Franco. Yo no quiero que vuelva Franco ni el vinilo”, dice.

Lo único que pretendo es pagar la siguiente grabación. Acepto que voy a vivir de los conciertos

“Todo sigue siendo igual de pirata. Las plataformas como Spotify, Deezer o Amazon e Itunes dan algo de dinero pero si antes era difícil controlar a las discográficas cuando hacían tiradas físicas, con lo digital es imposible”, garantiza. ¿La solución? “Gestionarlo tú e intentar llegar a un buen acuerdo. No se gana mucho pero yo lo único que pretendo es pagar la siguiente grabación. Acepto que voy a vivir de los conciertos”. ¿Hasta cuándo? se autopregunta y se responde: “Me da miedo que se den cuenta de que el grupo directamente sobra. Es como si en los bares del oeste vieran de pronto que sobra el pianista. El día que vean, ya lo han visto en realidad, que llevando a un DJ con su pendrive llenan, el paso siguiente será que el de la cerveza meta directamente el pendrive”.

A todo esto hay que sumar además la pirataría, algo que no concibe con las plataformas digitales actuales a las que él mismo está suscrito. “Hay que ser cutre para buscar un enlace por ahí para descargar una canción y tragarse toda esa publicidad, los SMS, que te toreen… Me pregunto qué tiene en la cabeza el que cuelga unos archivos que no son suyos, en virtud de no sé qué principio de la gratuidad de la cultura y no sé qué coño. Qué vayan al Ministerio y se quejen allí pero que no vayan a robar a la casa del pobre. Aunque también te digo que en un país en el que pasan tantas cosas abominables como España ojalá fuera ésta la única preocupación. Es un síntoma más de cómo es este país”.

La banda liderada por Antonio Luque (Álvaro Soto)
La banda liderada por Antonio Luque (Álvaro Soto)

De Klint a Schordinguer

Volviendo a Perspectiva caballera, Antonio Luque reconoce un sonido más crudo y “más chinarro. “Uno va probando cosas porque son 20 discos pero he visto que esos nuevos territorios donde pretendía moverme no llegaban a nuevos fans sino que, más bien, iba a perder los que tenía. He vuelto a hacer el tipo de canción que me sale con más facilidad, la canción chinarra”, cuenta entre risas. Por eso, volvemos a escuchar a un Sr. Chinarro si se quiere en estado puro, sin adornos, más áspero y en el que de las pocas y acertadas concesiones que oímos son las cuerdas que acompañan a seis de los 10 temas con la firma de Ensemble 3, una sección capitaneada por su amigo Antonio Fernández. Nod puede ser la canción, además de la más larga del repertorio aunque no se note, donde mejor se funden con la voz cruda y sobria de Luque.

Sus letras, o deberíamos decir versos, siguen diseccionando la realidad con una visión áspera que marida lo ácido y lo amargo. Klint, Schordinguer, Baudelaire o Rimbaud se pasean por las canciones de este disco de la mano a Madrid Río o Ikea. Todo, quizás, con un punto mucho más subjetivo y donde la crítica y el mensaje juegan más con las capas que en otros trabajos como Presidente (2011). “En Presidente eran falsamente directas. Siempre digo dos cosas a la vez y, normalmente, una y la contraria. Era así en Presidente también pero el primer sentido era más obvio, como la producción y las mezclas eran más estándar, y lo demás pasaba desapercibido”, asegura.

En este disco las letras pululan entre esa duda constante de Sr. Chinarro –“dudo de todas las realidades y, en primer lugar, de la dominante”, afirma- y la somnolencia. “Prácticamente la mitad del disco está escrito de madrugá, pero la de levantarse muy pronto. Son medio soñadas y están menos filtradas. Yo tardo mucho en despertarme y sigo soñando un rato despierto… Son letras escritas medio adormilado. Esa es la realidad que domina mi pensamiento, un poco como La vida en sueño, de Calderón”. Mudas y escamas, agrega, nació así. Es uno de los grandes temas del disco junto a El gato S, dedicado a ese Madrid masificado de la ‘botella’, o Droguerías y Farmacias, inspirada en los años más difíciles de su vida en la música.

¿Volverá Antonio Luque a escribir? “Si con las discográficas no he tenido buena suerte, en la literatura la he tenido peor. Planeta cerró el Aleph al poco de publicarse la novela [Existus]. Por suerte, los escritores han acostumbrado a las editoriales a cobrar de antemano. Así que el cierre es problema de ellos. Aunque si me aburro en invierno quizás me escriba otra”.

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