En el encuentro de editores iberoamericanos

Lassalle responde a la cultura con amenazas: "No habrá más arbitrariedad ni escándalos"

El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, prefiere aumentar la tensión con el sector que representa y que le ha dado la espalda en

Foto: El secretario de Estado de Cultura en comparecencia en el Senado, en mayo. (EFE)
El secretario de Estado de Cultura en comparecencia en el Senado, en mayo. (EFE)

El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, prefiere aumentar la tensión con el sector que representa y que le ha dado la espalda en bloque. En su primera intervención pública después de que el Tribunal Supremo asestara un golpe mortal a la reforma de la Ley de Propiedad Intelectualcomo adelantó este periódico- que ha promovido y lleva su impronta, Lassalle ha asegurado que con la norma en tramitación “evitaremos la situación de arbitrariedad [en las sociedades de gestión de derechos] que han provocado tantos escándalos ante la sociedad pública”.

El responsable de Cultura del Ministerio de José Ignacio Wert aprovechó su presencia en el Encuentro de Editores Iberoamericanos en Casa del Lector (Madrid), para lanzar un discurso nada conciliador con quienes han levantado la campaña “No a la Ley Lassalle”. Prefirió, al hablar del pago de la compensación por copia privada, obviar la duda sobre la compatibilidad con la normativa europea que el Tribunal Supremo ha subrayado ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Lassalle insistió en la intervención estatal en las sociedades que gestionan los derechos de autor para acabar con los escándalos e imponer la transparencia

Sin embargo, sí centró su atención en la regulación de la transparencia y fiscalización de las sociedades de gestión de derechos de autor, que la reforma de la LPI ha puesto en marcha, tras el escándalo de la operación SAGA y la SGAE. Esta era la respuesta de Lassalle a la unión de los empresarios y actores culturales puestos en escena la semana pasada, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde pidieron -en bloque unido- que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría apartara a Lassalle y tomara las riendas de la reforma de la Ley.

La intervención del Gobierno 

“La Ley de la Propiedad Intelectual tendrá un marco de transparencia que ahora no existe”, explicó. “Será un marco de control de las entidades de gestión. Así se evitará la arbitrariedad tarifaria y, sobre todo, se evitarán situaciones escandalosas que han aquejado a nuestra sociedad. Implantaremos mecanismos de control e intervención pública”, volvió a repetir. El secretario insistió en el escándalo, la transparencia, la arbitrariedad y la intervención estatal en las sociedades que gestionan los derechos de autor.

Encuentro de Editores Iberoamericanos en Casa del Lector. (EC)
Encuentro de Editores Iberoamericanos en Casa del Lector. (EC)

Es su respuesta a los empresarios de la cultura, que dijeron en el Círculo de Bellas Artes que "las entidades de gestión no necesitan ser metidas en cintura, porque ya lo están", en palabras de Luis Cobos. "Decimos sí tres veces al control y la fiscalización del Gobierno, pero no a la intervención del Gobierno en las entidades. No queremos una ley lesiva, injusta y diseñada para los que quieren laminar una gestión colectiva", añadió el presidente de la Sociedad de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes (AIE).

Lassalle remató su discurso citando a Jaume Vallcorba para poner 'fin a la estridencia', porque un libro debe 'llamar la atención por su silencio'

Apenas tuvo palabras para el movimiento del Tribunal Supremo contra su reforma: “Por primera vez se regulará la copia digital y cómo se compensarán a los autores. Esta actualización de la compensación es una de las piezas instrumentales que contempla la Ley”. Nada más.  

No estuvo afortunado el secretario de Estado de Cultura ni en el arranque, en el que confundió La Casa del Libro con la Casa del Lector, ni en la cita al editor Jaume Vallcorba, fallecido el pasado abril, al que utilizó para cerrar su discurso para lanzar un mensaje: “Un exceso de presencia entiendo que desvirtúa su papel. Un libro, más que llamar la atención por su estridencia, lo debe hacer por su silencio”. A buen entendedor, pocas palabras.  

Mañana, contra ese silencio que propugna, tendrá a las puertas de su despacho a todos los actores culturales que se han unido en el “No a la Ley Lassalle”. Tampoco logró ese silencio de Xavier Mallafré, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), con quien compartía mesa en la presentación de las jornadas. Mallafré dijo que la regulación de la copia privada deberá encauzarse “dentro de la normativa de todos los países”. La tramitación de la norma continúa, pero sin diálogo. 

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