el consejo de ministros da el visto bueno

La Biblioteca Nacional se independiza

El Consejo de Ministros ha aprobado hoy el anteproyecto de ley que reconoce el papel esencial de la BNE en la difusión de la cultura española

Foto: Exposición generación del 14 en la Biblioteca Nacional (EFE)
Exposición generación del 14 en la Biblioteca Nacional (EFE)

La Biblioteca Nacional de España (BNE) recupera la autonomía como Dirección General, cuatro años después de haberla perdido por decisión política, durante el mandato de Ángeles González-Sinde como responsable de la cartera de Cultura. El Consejo de Ministros de este viernes ha aprobado el anteproyecto de la ley propia de la institución, que le permitiría gestionar sus recursos económicos a su medida.

¿Esto quiere decir que dejará de percibir el apoyo público? En absoluto. Se trata de un reconocimiento que le independiza de la Administración central para regularse. ¿Beneficios? Señalar a la casa por su “papel esencial en la preservación y difusión de la cultura española”, agilidad en el movimiento de la estructura, en la creación de recursos y en la asimilación y adecuación de los nuevos formatos digitales.

Ana Santos, directora de la Biblioteca Nacional de España, se mostraba contenta con la decisión política, porque significa que “la institución queda protegida”. “Un objetivo esencial que debemos alcanzar es demostrar el valor que tiene esta institución para la cultura española. Muy pocos países cuentan con una biblioteca nacional de la categoría de esta desde hace más de 300 años. El valor de esta institución es que es depositaria, conservadora y difusora del saber y el conocimiento de nuestro país”, explica a este periódico.

Una nueva era

Eso quiere decir que el referente del libro debe adaptarse y convertirse a las nuevas necesidades de la sociedad del siglo XXI. “Es esencial disponer de la posibilidad de adaptar la Biblioteca a la sociedad de la información. Ya no guardamos solamente discos o periódicos, cada vez tenemos menos usuarios en nuestras salas de lectura, porque cada vez hay más contenido libre. El uso se ha modificado gracias al conocimiento digital. Así que la institución debe cambiar, porque necesitamos otros recursos y otras estructuras para ofrecer a los usuarios otro tipo de relación”, cuenta Santos.

La BNE, actualmente, custodia y da acceso a cerca de 30 millones de documentos, entre los que se encuentran los de mayor valor del patrimonio bibliográfico español. A través de su web se puede acceder a más de 135.000 documentos digitalizados, cuyas descargas han superado los 14 millones en los últimos años.

Entre las novedades importantes del anteproyecto –que ahora inicia su trámite orgánico y debe pasar por el Congreso y formularse un estatuto- destaca el papel del Patronato: pasa a ser un órgano rector colegiado con una implicación directa en el establecimiento de las directrices y actuaciones de la BNE, velando por su cumplimiento.

Patrocinadores y responsabilidades

Además, como viene siendo costumbre en el Museo del Prado y Museo Reina Sofía (las otras instituciones que disponen de ley reguladora propia), el Patronato se implicará en la captación de recursos propios y de patrocinio. Habrá que ver qué empresa del IBEX 35 queda libre, después de que todas estén implicadas en los dos museos antes citados. Y lo que es más importante, la transparencia del órgano. Algo que no ocurre en los otros dos ejemplos, de los que no se conoce siquiera la misión o una carta de principios, en la que se defina públicamente cuál es el objetivo de la institución.  

Ana Santos aclara que para ella el éxito de la Biblioteca Nacional es que reciba donaciones como el manuscrito inédito de La colmena, de Camilo José Cela, o la comedia de Lope de Vega, Mujeres y criados, hallada entre las colecciones. Pero el éxito también es el reconocimiento público, porque “ayuda en la consideración social de la institución y eso supone un impulso estratégico para la captación de patrocinios en tiempos en que los recursos públicos escasean”.

Por ejemplo, la BNE está pendiente de la ampliación del acuerdo de colaboración con Telefónica para la digitalización de los fondos. La empresa invirtió 10 millones de euros para que se trabajara durante cuatro años, que finalizaron en 2013. En estos momentos siguen a la espera de rematar flecos para que el gigante de las telecomunicaciones vuelva a poner dinero en la preservación de la cultura española, porque como asegura su directora, “la BNE no tiene recursos”. “Una consideración como la concesión de esta ley reguladora es proporcional a la que se da a la cultura de un país”, dice la directora.

Le gustaría que la BNE fuera un “centro estratégico de desarrollo de políticas culturales y el turismo”. Incide también en el hecho de la investigación y el valor científico del centro: “La Biblioteca es un espacio de conocimiento y generación del saber, de investigación, por eso hemos creado un comité científico para que nos ayude a decidir qué líneas debemos desarrollar con nuestras colecciones. Es muy importante acercarnos al mundo de la investigación”. El éxito de esta institución será ampliar el conocimiento sobre nuestro patrimonio, todo apunta a que una ley de autonomía responsabilizará a la institución de lograr sus objetivos por sí misma.  

La Biblioteca Nacional de España podrá participar en sociedades o fundaciones cuyo objeto sea acorde con sus fines, según el texto de la normativa que prevé la creación de un comité científico.

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