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Leonardo da Vinci devuelve la vida a Isabel de Este cinco siglos después
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hallazgo de un retrato desconocido del pintor

Leonardo da Vinci devuelve la vida a Isabel de Este cinco siglos después

Expertos de la Universidad Leonardo anunciaron hoy el descubrimiento de una pintura de Isabel de Este que había permanecido 500 años en el anonimato

Foto: Turistas visitando la Mona Lisa en el Louvre (Reuters)
Turistas visitando la Mona Lisa en el Louvre (Reuters)

La relación entre Isabel de Este y Leonardo da Vinci ha pasado a la historia como la de un eterno rechazo. La noble, marquesa de Mantua, insatisfecha coleccionista y fiel seguidora de la obra del pintor, persiguió por carta, mar y aire al famoso artista para que le dedicase un poco de atención y un retrato. Un capricho que hasta hoy las fuentes aseguraban insatisfecho. Pero expertos de la Universidad Leonardo han anunciado el descubrimiento -en un almacén de Suiza- de un retrato de Isabel de Este, oculto durante cinco siglos, al que han considerado como un precursor de la célebre Gioconda, que se conserva en el Louvre, y que el maestro debió llevar consigo a Roma en 1514.

Sin embargo, las diferencias son evidentes: la nueva pintura se trata de una dama de perfil, con una corona en su cabeza y una palma en su mano, como un centro. Los especialistas señalan que estos dos detalles fueron añadidos por los discípulos (y apuntan a Salai y Melzi). Isabel de Este aparece ataviada como Santa Catalina de Alejandría, y el hallazgo podría acabar con un largo silencio del pintor, que ha sido entendido como puro desdén. Es otro de los relatos no resueltos de la vida de Leonardo, que ha llevado a especular si ese cuadro exigido y perseguido por Isabel no era La Gioconda o Mona Isa.

La pintura pertenece al legado de una familia que vive, desde principios del siglo XX, -tal y como informa el diario Corriere della Sera- entre el centro de Italia y Suiza, en Turgi, en el cantón de Argovia. El profesor Carlo Pedretti, considerado uno de los mayores especialistas de Leonardo y director del Centro de Estudios de Da Vinci del Museo Hammer de Los Ángeles (EEUU), asegura al periódico italiano: “No hay duda, el retrato es obra de Leonardo. Sin embargo, después de tres años y medio de estudios, todavía necesitamos un tiempo para determinar cuáles son las partes añadidas por los estudiantes y borrarlas”.

La clave está en el libro

La primera prueba técnica que se ha ejecutado sobre la obra es la extracción de pigmento. Al parecer, son los mismos que utilizó Leonardo. La preparación de la tela es la misma que Leonardo describe en su Tratado (pero hay muchos puntos en esta vasta obra que el propio artista incumple o no lleva a rajatabla). Por último, la fluorescencia demuestra que la mano, en realidad, sustenta un libro, símbolo del espíritu protector de las letras y las artes de Isabel de Este.

Boceto que se conserva del retrato de Isabel de Este.Este último dato es el que confirmaría la autenticidad o, al menos, la cercanía con el taller de Leonardo, porque el único retrato que logró la noble del pintor se encuentra hoy en el Louvre y porta ese libro, de perfil y sin la corona ni la palma. Además, es un dibujo preparatorio realizado sobre cartón con tiza negra, pastel amarillo y una excelente y delicadísima sanguina. Hasta el momento, la relación entre Isabel y Leonardo –inexplicablemente- acababa ahí. ¿El fruto de tanta insistencia es un boceto de 63 centímetros de alto y 46 de ancho (la nueva mide 61x46), que se utiliza para trasportar el dibujo al cuadro? No parecía lógico que ese relato quedase abierto así. Hoy es posible que una nueva página en la historia de Leonardo haya empezado a escribirse y a cerrarse, como ocurriese con el descubrimiento de la Mona Lisa del Museo del Prado.

La relación entre Isabel de Este y Leonardo da Vinci ha pasado a la historia como la de un eterno rechazo. La noble, marquesa de Mantua, insatisfecha coleccionista y fiel seguidora de la obra del pintor, persiguió por carta, mar y aire al famoso artista para que le dedicase un poco de atención y un retrato. Un capricho que hasta hoy las fuentes aseguraban insatisfecho. Pero expertos de la Universidad Leonardo han anunciado el descubrimiento -en un almacén de Suiza- de un retrato de Isabel de Este, oculto durante cinco siglos, al que han considerado como un precursor de la célebre Gioconda, que se conserva en el Louvre, y que el maestro debió llevar consigo a Roma en 1514.

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