Antón Reixa: “No descarto volver a presentarme, no me arrepiento de nada"
  1. Cultura
DESTITUIDO COMO PRESIDENTE DE LA SGAE

Antón Reixa: “No descarto volver a presentarme, no me arrepiento de nada"

El pasado martes el músico, poeta, cineasta, productor y gallego Antón Reixa fue destituido como presidente de la Sociedad General de Autores (SGAE). 15 meses no

Foto: Antón Reixa: “No descarto volver a presentarme, no me arrepiento de nada"
Antón Reixa: “No descarto volver a presentarme, no me arrepiento de nada"

El pasado martes el músico, poeta, cineasta, productor y gallego Antón Reixa fue destituido como presidente de la Sociedad General de Autores (SGAE). 15 meses no ‘es’ nada, como en el tango, sobre todo comparados con los 16 años que aguantó su predecesor, Teddy Bautista, hasta que la Fiscalía Anticorrupción lo detuvo. Ahora Teddy está sin pasaporte, en libertad sin fianza y acusado de delito societario, apropiación indebida y administración fraudulenta.

Reixa no salió de la SGAE hacia la cárcel, sino tras pedir algo insólito: que todos los directivos y sus familiares hicieran públicos sus ingresos por derechos de autor. ¿Familiares? Es práctica habitual que los royalties, como se decía antiguamente, se deriven a familiares. Minutos después de proponerlo, Antón Reixa dejó de ser presidente.

¿Te tengo que dar la enhorabuena o el pésame?

¡La enhorabuena! ¡Dame la enhorabuena!

Después de lo que sucedió con Teddy Bautista, ahora esto. Desde fuera, parece el derrumbe total. ¿Puede desaparecer la SGAE?

Bueno, no seas escatológico... [reprende con humor]. Ni catastrofista. La SGAE está pasando un momento de inestabilidad, porque, entre otras cosas, también es víctima de una crisis económica que afecta a los autores. Además, el Gobierno está preparando una ley de propiedad intelectual que sería mortal para ella.

Eso son eufemismos, Antón. La SGAE es una jaula de grillos y todos lo sabemos.

El problema en la SGAE es que su base social es mucho más homogénea que su junta directiva. En la última asamblea anual, hubo un 70% de votos favorables a aprobar las cuentas. Es una organización diversa pero bastante homogénea y con sensatez, lo que no se corresponde con la lucha de poder desatada dentro de la junta directiva.

SGAE vive una situación nueva. Es la primera vez que ha funcionado con absoluta pluralidad y participaciónA causa de las ‘ruedas de televisión’ [las musiquitas de madrugada que sirven de fondo a tarots y vídeos semi-eróticos cuyo control acaparan algunos miembros de la SGAE que ingresan millones de euros].

Si la SGAE sobrevive a la ley de propiedad intelectual, tiene después que resolver un problema estructural con esto de la música en televisión.

Y sobrevivir, también, a estos maremotos en que siempre andáis metidos...

Toda esta inestabilidad arranca en marzo, cuando yo propongo al consejo y ante los socios una investigación sobre las ‘ruedas de televisión’. Por una parte hay grandes operadores de comunicación que están acaparando el 70% del repertorio musical que utilizan; y, por otra, un problema, que no es menor, es que la recaudación cae en manos de una serie de intermediarios que se hacen pasar por autores cuando no lo son. Esto es profundamente insolidario. Están falseando autorías y registros para sacar de la televisión más dinero.

Pues sorprende que en la SGAE, precisamente en ella, los autores o la junta directiva jamás plantearan esto. Y que, ahora, por hacerlo, hayan tenido la fuerza de echarte. Porque esto puede ser un fraude, ¿no?

Hay muchos intereses económicos...

¿Y esos intereses están presentes en la junta directiva?

[Pausa]. Sí. En la junta existe ese conflicto de intereses. No es que haya allí personas implicadas directamente en esas prácticas fraudulentas, pero su recaudación a veces sí depende de los negocios que hacen estos intermediarios. Es comprensible que no tengan independencia ni siquiera para cambiar esa situación.

¿Y por qué no se desenmascara a esos intermediarios y nos quedamos todos más tranquilos?

Porque están amparados por la ley de Protección de Datos. O lo hacen voluntariamente a petición de los socios o no es posible tener esa información. Si se llegara a saber, si se hiciera la investigación que yo pedí, se demostraría al menos que sí pueden existir incompatibilidades en la junta directiva y en el consejo. Este se negó en redondo a investigar. ¿Por qué? Porque hay una serie de autores en él cuya recaudación depende de estos espacios televisivos. No tienen otra recaudación.

La homogeneidad de la base no se corresponde con la lucha de poder desatada dentro de la junta directivaEn la junta en la que aprobáis las cuentas, apenas un mes antes de tu salida de la presidencia, ya se vio que la cosa no pintaba bien. Hubo situaciones más que tensas, acusaciones fortísimas contra ti del vicepresidente, José Miguel Fernández Sastrón.

Que Sastrón diga que las cuentas están falseadas es una irresponsabilidad. Si piensa eso, que lo lleve al juzgado más próximo. Ya está tardando en hacerlo.

También se ha hablado de una posible escisión de la SGAE.

No lo veo, pero es cierto que la SGAE vive una situación nueva. Es la primera vez que ha funcionado con absoluta pluralidad y participación. Yo creo que no hay nada que no se pueda dilucidar en una nueva convocatoria electoral. En un tiempo prudente, tres o cuatro meses, para que se solucione esa incoherencia de la que antes hablaba entre la base social y la junta directiva.

¿Vas a presentarte a esas elecciones?

[Suelta una carcajada]. Todavía no lo sé. Pero voy a hacer todo lo posible para que se puedan celebrar.

O sea, que no lo descartas. Quizá vuelvas.

Hay muchos autores que son de mi misma opinión.

Por primera vez, desde dentro de la SGAE hay una propuesta para investigar las malas prácticas y existe una posibilidad real de reconducir la situación¿Insinúas que pueden no celebrarse esas elecciones?

Bueno, la junta directiva actual no parece muy permeable a esta idea. De hecho, la eliminaron del orden del día de la próxima junta del 25 de julio. Pero somos muchos los directivos, los autores y los miembros de la asociación que estamos pidiendo que esto se trate de forma serena. Tras mi cese, hubo una discusión con muy malas formas, dimitieron dos miembros de la junta [el cineasta José Luis Cuerda y el músico Miguel Ríos] y la cosa acabó a gritos. Muchos piensan que no se puede garantizar estabilidad con esta junta.

Tras estos nuevos episodios, siento decírtelo, en la calle se vuelve a oír aquello que tanto se escuchaba en tiempos de Teddy Bautista: “Vaya mafia”. Cuando tú dices que eres víctima de una ‘red organizada’, también suena a Los Soprano, Antón.

[Ríe] Hay un cambio cualitativo importante. Por primera vez, desde dentro de la SGAE hay una propuesta para investigar las malas prácticas y existe una posibilidad real de reconducir la situación. La gente tiene que entender que los derechos de autor son el salario social de los autores y nuestro patrimonio cultural: sin creadores, no iría creciendo ese patrimonio ni produciéndose cultura de forma independiente.

¿Y cómo te metiste tú en este fregado, tú que eres un poeta, un músico, un cineasta, un raro? Cuando te presentaste, yo me quedé sorprendidísimo. ¿Te arrepientes de algo?

No, no me arrepiento. Ser presidente de la SGAE no se consigue más que a propósito.