'Argo' y Casa Blanca, una tórrida historia de amor
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LA SECRETARÍA DE ESTADO JALEA EN TWITTER EL FILME CUYO OSCAR ANUNCIÓ LA PRIMERA DAMA

'Argo' y Casa Blanca, una tórrida historia de amor

Quién necesita publicista cuando tiene a la Secretaría de Estado jaleándole. La cuenta oficial en Twitter de la diplomacia estadounidense no paró de soltar tuits de

Foto: 'Argo' y Casa Blanca, una tórrida historia de amor
'Argo' y Casa Blanca, una tórrida historia de amor

Quién necesita publicista cuando tiene a la Secretaría de Estado jaleándole. La cuenta oficial en Twitter de la diplomacia estadounidense no paró de soltar tuits de apoyo a Argo antes, durante y después de los Oscar. Ceremonia donde, curiosamente, la cinta de Ben Affleck se llevó el premio gordo. Galardón anunciado, ay, por la primera dama, Michelle Obama.

“Buena suerte a Ben Affleck y a Argo en los Oscar. Es bonito ver al Departamento de Estado y a nuestro servicio diplomático en la gran pantalla”, escribió el Departamento de Estado en la víspera de los Oscar. El tuit iba firmado por John Kerry, nuevo Secretario de Estado. Era sólo el primero de una sucesión de mensajes de apoyo que incluyeron retuits a Michelle Obama, tras anunciar el galardón, y a Ben Affleck, dando las gracias al Departamento de Estado y a la diplomacia estadounidense por su “servicio y sacrificio”

Un apoyo encendido que viene a dar la razón a quienes han interpretado Argo como un lavado de cara (voluntario o involuntario) a la CIA y a la política exterior estadounidense tras años de vapuleo cultural. Otra vez estamos orgullosos de nuestras tropas.

Cambio crítica por consenso

Argo sitúa la trama durante la crisis de los rehenes tras la toma de la embajada norteamericana en Teherán (1979) y pone el foco en un plan montado por la CIA para rescatar a cinco rehenes. Un éxito de la diplomacia y los servicios secretos. Nada que ver con el bombardeo de películas de la pasada década sobre la hecatombe de Irak, los intereses petroleros de la administración Bush y la guerra sucia de la CIA. Títulos como Fahrenheit 9/11 (Michael Moore, 2004), Syriana (Stephen Gaghan, 2005) o En el valle de Elah (Paul Haggis, 2007). De las visiones derrotistas a las visiones triunfalistas.

Pero no hay que ir tan lejos para encontrar visiones conflictivas sobre la política exterior estadounidense. Es muy significativo que el triunfo de Argo coincida con la derrota de La noche más oscura. La película de Kathryn Bigelow provocó en las últimas semanas tal controversia política que quemó sus opciones a los Oscar. Los Republicanos acusaron a la CIA de haber pasado a Bigelow información confidencial sobre la caza de Bin Laden, mientras que la izquierda señaló que la película justificaba la tortura como vía para capturar al líder de Al Qaeda.

Los conspiranoicos pensarían que la Casa Blanca sabía que iba a ganar Argo¿Mostrar que la CIA tortura es justificar, señalar una obviedad o criticar? O la gélida ambivalencia política de Bigelow. La noche más oscura es una película incómoda que ha molestado a mucha gente. No había consenso posible sobre una mirada a la política exterior del Tío Sam mucho más ambigua que la de Argo.  

Los conspiranoicos pensarían que la Casa Blanca sabía que iba a ganar Argo y por eso Michelle Obama dio el premio.  En realidad todo es menos maquiavélico. Los Obama tienen glamour. Las visiones cinematográficas críticas de la era Bush han dado paso a las visiones de consenso de la era Obama. Que Michelle Obama entregue el Oscar a Argo no es una conspiración, sino más bien el happy end que tanto gusta en Hollywood. Dios bendiga a América.

En cualquier caso, en EEUU no extrañó que Michelle Obama apareciera por sorpresa en los Oscar. Tampoco la irrupción de Bill Clinton en los Globos de Oro para presentar el Lincoln de Spielberg.  Aunque visto desde España, sí suena raro. A diferencia de la política española, la estadounidense tiene mucha versatilidad pop. No sólo desde el campo demócrata. No hay más que ver la carrera política de actores como Ronald Reagan y Arnold Schwarzenegger. También es célebre la velocidad con la que Hollywood elabora ficciones sobre la política contemporánea de su país. Algo ajeno al cine español. La capacidad de los Obama para subirse a la ola propagandística cinematográfica, contrasta con las dificultades de nuestro Gobierno para dialogar siquiera con nuestro cine. Esto no es Hollywood.