NACEN LOS NUEVOS CANALES

La nueva TDT: otro negocio redondo para los medios más afines al Gobierno

Los nuevos canales de televisión vuelven a recurrir a fórmulas lucrativas vía arrendamiento de la licencia o acuerdos muy beneficiosos con las grandes 'mayors'

Foto: Mariano Rajoy, entrevistado en el programa 'El cascabel', de 13 TV. (EFE).
Mariano Rajoy, entrevistado en el programa 'El cascabel', de 13 TV. (EFE).

El nuevo mapa de la TDT que nace del último concurso de licencias se ha cerrado esta semana con la presentación oficial de 'Ten', el canal de Secuoya; el cierre del acuerdo firmado entre Blas Herrero y la 'mayor' Discovery Network; y el anuncio de Mediaset del nombre de su nueva apuesta: 'Be Mad'. Nuevos operadores que se suman a 'Real Madrid Televisión', 'Atreseries' o a '13 Televisión', que se muda de frecuencia. El 28 de abril, como muy tarde, empezarán a emitir en abierto en lo que es ya el inicio de otra etapa audiovisual que trae, sin embargo, pocas novedades a la industria del sector. El negocio de las licencias de televisión sigue comportándose como un lucrativo sorteo en el que los que más ganan son los que menos invierten.

De las seis nuevas cadenas, solo '13 TV' se puede considerar un empeño en serio por hacer una parrilla cien por cien casera. A un alto coste, eso sí. Desde 2011, la Conferencia Episcopal ha enterrado más de 50 millones en este proyecto, el que más se ha ganado a pulso la licencia en propiedad. Le sigue, en menor medida, el modelo presentado por el grupo Secuoya, de Raúl Berdonés: un canal con un presupuesto austero (22 millones de euros), basado, en su mayoría, en formatos de reality 'factual' importados y con una pequeña ventana de producción hecha aquí pero orientada al 'branded content'. O lo que es lo mismo, a dar valor a las marcas y a los anunciantes y a potenciar la televenta elegante de productos. Otra vía ingeniosa de hacer caja y que puede convertirse en un modelo a seguir por quienes no se quieran limitar únicamente a ceder la frecuencia a cambio de un alquiler de la señal.

Atreseries, el canal en HD de Atresmedia. (EC)
Atreseries, el canal en HD de Atresmedia. (EC)

Si el Gobierno de Aznar regaló la TDT a 'El Mundo' (Unidad Editorial) y Vocento, el de Zapatero auspició los modelos de 'Cuatro' y 'La Sexta'. Optar a un canal siempre ha sido cosa de unos pocos empresarios privilegiados bien avenidos políticamente. En esta última remesa, por ejemplo, resulta un tanto difícil justificar el por qué de un canal en abierto y para toda la geografía nacional para un club de fútbol como el Real Madrid o el premio de la tele concedida al dueño de Kiss FM, Blas Herrero, muy ligado políticamente a Génova,13. Proyectos que se impusieron en el concurso a las propuestas que plantearon otros 'players' del sector como Vocento o Prisa, que también planeaban subarrendar las licencias siguiendo el modelo ya asumido por todos los que consiguieron sus canales en la década pasada. La pataleta de Juan Luis Cebrián tras no pasar el primer corte todavía resuena.

Ganar una TDT siempre ha sido un negocio redondo. Como tener un piso en una de las zonas más emblemáticas de cualquier gran ciudad. Siempre habrá un inquilino dispuesto a aliviar los costes de la hipoteca, llámese Discovery, Disney Chanel, Sony o un canal de teletienda. Lo ha vuelto a poner de manifiesto Unidad Editorial con la frecuencia que deja libre '13 Televisión'. Antes de que la cadena se vaya a negro, el grupo ya ha logrado cerrar otro contrato con Jaume Roures y Tatxo Benet como arrendadores para un canal deportivo en abierto. En la práctica, unos 3,5 millones de euros anuales que se suman a los 2,2 millones que ya abona 'Discovery Max' por el otro canal. La rentabilidad es indiscutible. Tanto que 'El Mundo' ha preferido conservar sus licencias antes que ponerlas en venta por un precio de salida no inferior a 70 millones.

Blas Herrero y Enrique Cerezo. (EFE)
Blas Herrero y Enrique Cerezo. (EFE)

La frecuencia se entrega por un periodo inicial de 15 años renovables pero en el pliego ya se recoge la posibilidad de arrendar el canal a un tercero pasado en un periodo prudencial de tiempo. “Se valorará el compromiso del licitador de no transmitir ni arrendar la licencia transcurridos dos años desde la adjudicación inicial de la licencia”, señalaba el texto publicado en el BOE el 18 de abril del año pasado.

Si dejamos a un lado el caso del Real Madrid, la situación de la tele de Kiss es la más llamativa. El acuerdo firmado con Discovery bordea el alquiler para lograr una fórmula legal de arrendamiento por el que la 'mayor' “se convertirá en el principal proveedor de contenidos del nuevo canal”. El día después de cerrarse la operación, Kiss despidió a todo el equipo de la productora Bing Bang que llevaba dos semanas trabajando en un nuevo formato de programa que, supuestamente, iba a emitirse a diario.

No estaría de más recordar, en este sentido, que las bases del concurso también puntuaban positivamente el hecho de que los nuevos canales fueran a crear más puestos de trabajo en el sector. Por ello, los licitadores debían aportar información sobre la “previsión de creación de empleo directo, permanente o temporal, durante los años de vigencia de la licencia, así como la previsión de creación de empleo indirecto que se proyecta crear”.

Javier Valero, director de la nueva cadena 'Ten'. (EC)
Javier Valero, director de la nueva cadena 'Ten'. (EC)

Mientras tanto, Mediaset aún no ha desvelado siquiera en qué consistirá su nueva cadena ni a que público objetivo irá dirigida y todo apunta a que tendrá que rehacer su idea original tras la ruptura de las conversaciones con Discovery, que ha sondeado a todos los operadores antes de irse con Blas Herrero. No es el peor caso. Del Real Madrid nada se sabe más allá de que vaya a trasladar su señal de las plataformas de pago al abierto. Movimientos de última hora que denotan que eran muy pocos los que tenían clara su intención cuando decidieron pedir la frecuencia al Ministerio de Industria.

Desde luego, no era ése el escenario al que apuntaba el concurso cuando el Gobierno lo convocó hace ahora un año. Habrá más canales en el mando, sí, pero no muchos más puestos de trabajo, ni mucha más inversión en el sector. El negocio fácil se impone frente a los proyectos de más largo recorrido y de cuantiosa y arriesgada inversión.  

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