Y Ana Pastor se mordió la lengua en un debate estilo 'Saber y ganar'
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DEBATE A CUATRO EN ATRESMEDIA

Y Ana Pastor se mordió la lengua en un debate estilo 'Saber y ganar'

La presentadora de 'El objetivo' contuvo sus ademanes de 'femme fatale' y no avasalló a los candidatos a repreguntas ni interrupciones constantes

placeholder Foto: Ana Pastor y Albert Rivera, minutos antes del comienzo del debate en Atresmedia, este 7 de diciembre. (EFE)
Ana Pastor y Albert Rivera, minutos antes del comienzo del debate en Atresmedia, este 7 de diciembre. (EFE)

El presidente de la Academia de la Televisión, Manuel Campo Vidal, ya puede haber tomado buena nota de lo que es hacer un debate de verdad, con chicha y pulso informativo, no encorsetado y sin las reglas pactadas entre todas las partes que acaban por sofocar la gracia del cuerpo a cuerpo. Difícil lo tiene para levantar ahora la bandera del debate a dos, del cara a cara de la vieja política, después del despliegue de medios ejecutado por los canales de Atresmedia y por los moderadores del programa, Vicente Vallés y Ana Pastor.

Ana Pastor avisó hace unos días de que esto no era 'El objetivo' y de que ella no robaría protagonismo a los políticos en liza. Si Vallés y Pastor lucieron con luz propia, fue, precisamente, por hacer periodismo y elevar el nivel del debate a lo que los espectadores esperaban de una cita como esta, completamente opuesta a los ejercicios similares que se han desarrollado en nuestro país durante los últimos años y que volverán a tener su encuentro en el formato que se prepara para el próximo lunes. Pese a las dudas que se pudieran albergar en el origen, Pastor supo estar contenida en su papel de introductora de temas y de preguntas. Sin avasallar a los candidatos ni a la representante del Partido Popular con sus temidas repreguntas ni sus interrupciones constantes.

Le habrá costado lo suyo, pero lo cierto es que la periodista se mordió la lengua y no entró a la refriega con ninguno de los participantes. Ni siquiera con Pedro Sánchez, que se niega a sentarse frente a frente con ella en su programa de La Sexta, tal y como se encargó de recordarle Pablo Iglesias durante el bloque de regeneración democrática.

El expresidente del Congreso José Bono llegó a apodar a Ana Pastor como “la señorita Rottenmeier” cuando esta ejercía, látigo en mano, de presentadora de 'Los desayunos de TVE'. Lejos de esa imagen aguerrida de 'femme fatale', Pastor huyó de ese estereotipo y, en su ausencia, por momentos pareció que era Iglesias quien quería recoger el testigo de la voz impertinente. Sobre todo, para lograr que sus oponentes concretasen, con un sí o un no, si mandarían tropas terrestres a luchar en Siria.

"He de decirle que no me juego nada aquí"

De hecho, tan suave fue Pastor en su labor de conductora que dio pie también a que el bueno de Vicente Vallés, el hombre de aspecto impasible, llegase a aparecer como el poli malo del debate. El presentador del informativo de Antena 3 interrumpió el cara a cara para pedirle al líder de Podemos una explicación sobre cuándo los andaluces habían votado a favor de seguir dentro de España. Y ante las explicaciones de este, Vallés saltó a la defensiva como lo habría hecho la Pastor que no se mordía la lengua nunca: “Yo he de decirle que no me juego nada aquí”.

Tan suave fue Pastor que dio pie también a que el bueno de Vicente Vallés, el hombre de aspecto impasible, llegase a aparecer como el poli malo

No sabemos si las relaciones de hielo que mantienen Pastor y Pedro Sánchez pudieron influir en el hecho de que Ana abriese el primer turno de preguntas a Rivera, Iglesias y Soraya Sáenz de Santamaría y de que Vallés formulase, en cambio, la primera pregunta al líder del PSOE. Ahí apareció de nuevo el Vicente Vallés que no veíamos desde los tiempos de 'La mirada crítica', en Telecinco, para dejar claro que el formato tampoco iba a ser de guante blanco. “¿Por qué el PSOE no ha recuperado ninguno de cada tres votos que ha perdido Mariano Rajoy?”... Un buen 'zasca' para arrancar el 'debate decisivo' y un primer golpe inesperado para Sánchez, que tiró de argumentario y se limitó a contestar que los españoles no quieren otros cuatro años de Mariano Rajoy.

Fue el primero de otros tantos 'zascas' que vendrían después. Pastor, a Rivera: “¿Qué van a hacer los diputados de Ciudadanos si tienen que votar la investidura del Partido Popular?”. Pastor, a Iglesias: “¿En cuál de las dos almas de Podemos deberían de confiar los españoles?”. Y la pregunta clave de la noche… También de Pastor, a la vicepresidenta: “¿Por qué no está aquí Mariano Rajoy?”. Y repregunta de la periodista tras la primera digresión de Sáenz de Santamaría, que apeló a que el PP es un equipo con mucho banquillo: “Es difícil encontrar alguien que considere esto una excusa razonable”.

Atresmedia emitirá el debate a dos

Vallés y Pastor dejaron que el debate fluyera por sus propios caminos y, en su ausencia calculada, fueron los propios políticos, con sus pullitas y alusiones, los que convirtieron el programa en un espacio a lo 'Saber y ganar', pero sin Jordi Hurtado, como se quejaría Rivera hasta en dos ocasiones. Y, de hecho, hubo tiempo hasta para que Iglesias marcase un gol en la propia puerta de Atresmedia poniendo como ejemplo de la España plural la película producida por la 'competencia', por Mediaset. Nada más y nada menos que 'Ocho apellidos catalanes'. Por suerte para la cadena, ninguna cámara indiscreta captó el respingo que debieron pegar en sus asientos tanto José María Crehueras, presidente de Atresmedia y del grupo Planeta, y Silvio González, consejero delegado de la cadena.

Como Ana Pastor se mordió la lengua, ahí quedó la cosa y nadie más volvió a mentar a los otros. Hubo algún momento en el que se vio a Ana luchando contra sí misma intentando volver a ser la presentadora a la que nos tiene acostumbrados. Hubo un momento en el que se le escapó que no sabría si el Partido Popular pasaría el 'fact check' de que solo gobierne la lista más votada. Pero cuando parecía que la fiera indomable iba a volver por sus fueros, Pastor se contenía de nuevo y plegaba velas. La puesta en escena no pudo salir mejor para Atresmedia, que cerraba el programa convocando de nuevo, el próximo lunes, al cara a cara entre Rajoy y Sánchez que está cocinando Manuel Campo Vidal. Lo dicho, que tome buena nota.

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