incertidumbre tras el cambio en la presidencia

Vocento vende 'pax social' en su Consejo con el futuro de la empresa abierto en canal

Tras el tsunami, la calma. Al menos eso intentaron escenificar ayer las familias históricas de Vocento tras el relevo de Enrique Ybarra por Rodrigo Echenique.

Foto: Fotografía de archivo de una junta general de accionistas de Vocento. (EFE)
Fotografía de archivo de una junta general de accionistas de Vocento. (EFE)

Tras el tsunami, la calma. Al menos eso intentaron escenificar ayer las familias históricas de Vocento en la junta de accionistas que sirvió para anunciar la salida de la presidencia de Enrique Ybarra y su relevo por Rodrigo Echenique. No obstante y más allá de las buenas intenciones, el cambio de guardia no es protocolario, ya que modifica el equilibrio de fuerzas en el Consejo. El bloque Bergareche-Urrutia-Castellanos, con el imprescindible apoyo de 'Petisa' Luca de Tena, sacó adelante la mudanza y, presumiblemente, marcará ahora el paso en la firma. La incógnita que falta por desvelar es, ¿en qué dirección?

"Ahora se abren nuevas posibilidades", aseguraban fuentes próximas al frente que manda ahora en la casa, en un claro aviso a navegantes. "Las familias están unidas, no hay ninguna división. El nombramiento de Rodrigo Echenique ha sido por unanimidad. Sobre los planes de futuro, todo está abierto", subrayaba incluso un consejero. Fue imposible ir más allá, que no es poco. El propio presidente in pectore pedía un poco de espacio, al ser preguntado sobre si el grupo conservará su actual configuración. "Hablaremos a su tiempo", zanjó, pidiendo tiempo y confiándose a una recuperación que ya atisba.

¿Algo sobre el futuro del ABC? No, salvo la convicción generalizada de que es el primer nudo que debe deshacerse para desenredar la madeja de Vocento. No es el Consejo el único que está dividido desde hace meses sobre si el buque insignia de la casa debe o no permanecer en el holding o sobre si debe fusionarse con otro diario nacional. También hay división entre los analistas que siguen a la compañía sobre si el grupo vale más o menos con el rotativo entre sus haberes. El bloque triunfante ha sido tradicionalmente partidario de mover ficha en este punto, frente a la posición más inmovilista de los Ybarra. Fuentes próximas a esos accionistas admitían que "desgajar" el periódico siempre es una alternativa.

El consejero delegado de Vocento, Luis Enríquez. (EFE)
El consejero delegado de Vocento, Luis Enríquez. (EFE)

Llegado ese trance, será interesante ver cuál es la postura que adoptan las hermanas Luca de Tena, descendientes del fundador del ABC y auténticas albaceas de su legado. Y es que, al margen de su última toma de posición, su estatus como bisagras en el Consejo no ha cambiado. Cualquier cambio drástico sobre la configuración de la sociedad pasará por su plácet, sobre todo si lo que se sustancia es una fusión con el diario El Mundo, como ya estuvo sobre la mesa hace dos años. Y es que, como el Guadiana, ese planteamiento reaparece de manera puntual, en plena crisis de un sector con necesidades imperiosas de consolidación.

Dispuesto a aprender

Otro elemento que genera incertidumbre es el perfil de Echenique, exconsejero delegado del Santander y un ejecutivo de primera. Acostumbrado a un presidente institucional, Vocento apuesta ahora por alguien capaz de tener mando en plaza. El consejero delegado, Luis Enríquez, subrayó ayer que está dispuesto a "aprender" de su nuevo jefe. Un gesto de humildad que, por otra parte, encierra la comprensión de que sólo pueden entenderse si quieren sacar adelante la compañía. Echenique, por su parte, prefirió no pronunciarse sobre cuáles serán sus atribuciones, a la espera de un mandato preciso del Consejo.

En su despedida, Ybarra se esforzó por vender la pacificación del cónclave como uno de sus grandes logros, una reflexión que no deja de encerrar un cierto punto de ironía, en tanto es precisamente la secular división del Consejo la que ha acabado con su mandato. "En estos dos años se han cumplido los objetivos que me fijé en un principio. Llegué en una coyuntura en la que un grupo de accionistas planteó un requerimiento, lo que provocó una división interna del Consejo. Mi misión entonces fue lograr un reencuentro, y creo que todos hemos remado desde ese día en la misma dirección", expuso sin ambages, recalcando que el funcionamiento de la firma "ha mejorado notablemente durante este tiempo".

Más interesante fue su reflexión sobre el porvenir de la sociedad. En primer lugar, apuntó que en 2013 "ha quedado despejado el futuro, la composición y la dimensión de nuestro grupo", insistiendo en que el diario ABC va a ganar dinero "en un futuro razonable". No obstante, también sugirió que el proceso de transformación del conglomerado "no está cerrado". Y es que la eterna tensión en la casa entre volver a los orígenes del Grupo Correo o dibujar una apuesta nacional parece más viva que nunca. No ayuda que la junta aprobara ayer el cambio de sede, de Madrid a Bilbao. Un ejercicio simbólico que revela, poca duda queda, toda una escisión en los afectos.

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