En teoría deberían ser neutrales

El debate del día: ¿cómo seleccionar a las élites de la Administración Pública?

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Foto: Imagen: Irene de Pablo Molinero.
Imagen: Irene de Pablo Molinero.

El pasado fin de semana, el economista Jesús Fernández-Villaverde publicó en El Confidencial un artículo sobre la manera en que España debería escoger a las personas que ocupan puestos de dirección del Estado. No se refería a los políticos sometidos a elección, sino a altos cargos que, en teoría, deberían ser neutrales y no tener afiliaciones políticas. "El presidente de Correos ha de ser un directivo experto en empresas de distribución. Su color político debería ser irrelevante", decía Fernández-Villaverde, pero Pedro Sánchez ha puesto en el cargo a Juan Manuel Serrano Quintana, un político sin experiencia en el sector. "Tristemente, no es este un pecado exclusivo del PSOE: el PP (y en sus menores cuotas de poder, Unidas Podemos y los partidos locales) se ha comportado igual".

Un apunte de Fernández-Villaverde sintetizaba de manera brillante el problema: estimaba que solo el 65% de los puestos de gestión en la Administración General del Estado y el 35% en las administraciones territoriales se cubren con criterios objetivos de mérito. "Un ministro y un consejero autonómico deben poder seleccionar unos pocos cargos de libre disposición —decía—, pero la inmensa mayoría de los puestos directivos no deberían estar condicionados por los vientos electorales".

Ideas para el debate

En el debate organizado en el Área Privada alrededor de este tema, en el que participaron una treintena de suscriptores, se aportaron distintas ideas para intentar solventar estas disfuncionalidades. Varios de ellos identificaron el problema en la línea propuesta por Fernández-Villaverde: "Un jefe de servicio o un secretario de una delegación provincial nunca, nunca, deben de ser cargos de libre de designación", afirmó Manuel Cobos Ruiz. "Porque son puestos que, al igual que los sercretarios de los ayuntamientos, son los que deben aportar con total libertad los criterios técnicos que deben prevalecer en determinadas desiciones." Para Pepu Martínez, "el pecado original" es que muchos políticos han sido antes miembros de esa élite de la Administración del Estado y, con ello, agravan la endogamia y la puerta giratoria entre una cosa y otra: "Esperanza Aguirre, técnico superior del Estado; Ana botella, abogado del Estado; Dolores de Cospedal, abogado del Estado; Soraya Sáenz de Santamaría, abogada del Estado; José María Aznar, inspector de Hacienda; Rajoy, registrador de la propiedad".

Pero Adriano se preguntaba: "¿No nos estamos inventando un problema donde no lo hay? Así planteado, parecería que el problema consistiese en no saber cómo seleccionar, promocionar y remunerar a los empleados públicos Pero no es verdad. La Constitución manda que se haga respetando los criterios de libertad, publicidad, mérito y capacidad". Sin embargo, reconocía también que muchas veces "estos principios no se respetan. Los políticos, los sindicatos y los interesados se coaligan muchas veces para saltarse esos criterios de selección".

Una idea recurrente, aunque discutida, fue asumir el modelo francés. "Tres jefes de Estado, seis primeros ministros y los responsables de las mayores empresas francesas han pasado por la Ècole Nationale d’Administration", dijo Juan Luis de Benito. "Aquí ha educado Francia desde 1945 a sus élites, desde presidentes de la República, hasta miles de altos funcionarios del Estado. Las oposiciones tal y como están concebidas en España, están viciadas de origen por los políticos. En Francia el modelo premia la excelencia." Los funcionarios salidos de la École Nationale, decía Leonardo Polo, son "profesionales altamente cualificados que gestionan el inmenso Estado francés, con una eficacia y eficiencia que ya quisiéramos en España". Jenofonte citaba también el ejemplo de Reino Unido: "Podriamos copiar parte del sistema britanico, no tanto en terminos de acceso a la profesion como la estructura de la administracion. Imaginen que al lado del miembro del gabinete los propios 'civil servants' eligieran un 'permanent secretary' que estableciera un control de legalidad y oportunidad sobre las fechorias de los politicos"

En el debate intervino también Esteban Hernández, el jefe de opinión de El Confidencial. "Si hay gente con talento fuera de la Administración es porque en el ámbito privado se gana mucho más, es mucho más prestigioso triunfar en el sector privado y ofrece más posibilidades de futuro, es más cómodo porque la exposición pública es mucho menor y porque la posibilidad de desarrollar un proyecto es mayor y porque la posibilidad de desarrollar un proyecto es mayor, dentro de unos límites. Eso no se modifica con otro sistema de selección. Además, poner el centro en estas cosas nos puede llevar a tener una tecnocracia de medio pelo".

El debate sigue abierto y pueden leerlo completo y participar en él en la sección de comentarios. Y próximamente abriremos nuevos debates sobre otros temas de actualidad y calado.

Debate del día
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