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Federer y el diablo de Nadal: parte desde el Territorio Amón
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Federer y el diablo de Nadal: parte desde el Territorio Amón

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David Foster Wallace (1962-2008) estuvo a punto de iniciar la carrera profesional de tenista. Hubiera sido una desgracia para la literatura. Porque nunca habría escrito entonces 'La broma infinita', un laberinto inclasificable de 1.000 páginas cuya influencia en la literatura contemporánea ha sobrepasado los tópicos lastimeros que acechan al escritor maldito y suicida. Evoca la obra de Foster Wallace un mundo enfermo, violento y desorientado, todo lo contrario del orden estético y reglamentado que delinean la superficie de una pista de tenis. Allí asistió el escritor a los “momentos Federer”, destellos del arte en movimiento que pueden leerse en un ensayo cuyo título se muestra premeditadamente trascendental: “El tenis como experiencia religiosa”.

Adquirió David Foster Wallace, descreído, escéptico, la noción metafísica en su iniciación como espectador de Wimbledon. Una final entre Nadal y Federer (2006) que tiene plena actualidad dieciséis años después -ambos tenistas compartieron la despedida de Roger este fin de semana- y que proponía un antagonismo perfecto. El sur de Europa contra el norte, el zurdo contra el diestro, el espartano contra el ateniense, “la virilidad apasionad contra el arte intrincado”, Dionisos contra Apolo, incluso el “cuchillo del carnicero contra el escalpelo del cirujano”.

Y toma partido Foster Wallace. Se profesa prosélito de la ligereza de Federer como desengaño de su propia ebriedad y de sus hábitos destructivos. El tenis era para el escritor californiano un rectángulo en el que Federer sobrepasaba las restricciones del cuerpo y las leyes de la física. Igual que Jordan y a semejanza de Alí, el tenista suizo lograba hacerse luz y reflejar su exquisita inmaterialidad, gracias también al contraste rocoso, terrenal, que proporcionaba la antítesis de Nadal en su musculatura de Hércules y en sus recelos mediterráneos: “Su forma de echar vistazos cautelosos de lado a lado mientras recorre la línea de fondo, parecen convertirlo en un presidiario esperando a que lo ataquen con un cuchillo de fabricación casera”.

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