La cara B de la tecnología | Cuando solo tenemos 12 minutos... para morir
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UN JUEGO QUE ENGANCHA

La cara B de la tecnología | Cuando solo tenemos 12 minutos... para morir

Soñamos con tener un mecanismo que nos permita, como si la vida fuera un videojuego, ir al último punto de guardado antes de echar a perder la partida: eso es 'Twelve minutes'

placeholder Foto: Imagen: Rocío Márquez.
Imagen: Rocío Márquez.

Muchos de nosotros hemos deseado alguna vez en la vida desandar nuestros pasos y volver a un punto en el que estemos a tiempo de evitar el tremendo fallo que acabamos de cometer. Una infidelidad en una cena de empresa, un gasto innecesario, un mensaje subido de tono… Sea el motivo que sea, que aquí no hemos venido a juzgar a nadie. Muchos soñamos con un mecanismo que nos permitiese, como si la vida fuera un videojuego, volver al último punto de guardado antes de que echemos a perder la partida o, por lo menos, podamos afrontarla en mejores condiciones.

De esto va precisamente 'Twelve minutes', una pequeña obra de arte de la adicción firmada por un desarrollador llamado Luis Antonio y editada por Anapurna Interactive que me ha tenido enganchado las últimas semanas, desde que un buen compañero de profesión me recomendase echarle un vistazo. Día duro de trabajo, llegas a casa con la perspectiva de una entretenida y romántica velada con tu pareja. Todo discurre en perfecta armonía hasta que un agente irrumpe en tu apartamento para detener a tu mujer.

Se le acusa de homicidio. Los hechos se descontrolan hasta el punto de que el agente te placa y acabas en el suelo recibiendo una paliza que termina con tu vida. Todo en doce minutos. ¿Y cuándo acaba, qué? Vuelves a empezar y tienes otros doce minutos hasta que vuelva a ocurrir. Así sucesivamente. Es un juego en bucle. Hasta que no des con uno de los posibles desenlaces, no salvarás a tu pareja.

Personalmente, soy de esos jugadores que disfrutan -y mucho- con juegos de mundos abiertos en los que uno se puede poner a dar vueltas y perder el tiempo explorando hasta el último rincón. A pesar de ser un escenario de tres estancias, no me he sentido constreñido. Le sienta como un guante a esos doce minutos que tienes antes de que todo vuelva a empezar.

En ese tiempo, debes tirar de imaginación para removerlo todo, probar diferentes momentos para ejecutar una acción, explorar cajones y armarios… Todo sin dar nada por supuesto, porque no será lo mismo llamar por teléfono en el minuto 1 que en el 7 o mantener una conversación con tu pareja nada más empezar que al terminar. Si alguna vez has estado metido en un 'scape room' y te han llevado las pulsaciones al máximo, la sensación es bastante similar.

No es ni mucho menos el primer juego en bucle. Ni será el último. Pero tiene algo diferente, algo que me ha hecho engancharme como pocos. Creo que la elección de los 12 minutos es acertadísima y tiene mucho que ver en ese buen sabor de boca. Es un tiempo lo suficientemente largo como para que no se sienta repetitivo y lo suficientemente corto para jugar 5 o 6 veces seguidas sin que se sienta plomizo y largo. Es fácil caer en la tentación de decir una última partida que en más de una ocasión acaba siendo la penúltima. Como en esas noches de copas que la pandemia ha mandado al limbo.

Muchos hemos deseado alguna vez en la vida desandar nuestros pasos y volver a un punto en el que estemos a tiempo de evitar un grave error

Obviamente, hay cosas que mejorar en el juego. Los controles, más propios de una aventura gráfica, hay veces que no son todo lo intuitivos y fluidos que deberían ser. Los gráficos tampoco son apabullantes, aunque es de ley decir que no es una de esas aventuras para paladear esos detalles, hay que ir al grano. El juego está disponible en Steam por 20,99 euros. Creo, personalmente, que es un precio justísimo por un título que te puede dar varias horas de relleno.

Yo he llegado a tres soluciones alternativas tras un par de semanas de juego y muchas horas gastadas. No es un juego de esos que no tenga dos partidas iguales pero con siete finales distintos. Su composición le da suficiente profundidad y durabilidad.

Lo mejor, si tienes una Xbox y el servicio Game Pass (una especie de tarifa plana que te da acceso ilimitado a un catálogo de cien juegos), es que está incluído en tu suscripción. Un buen ejemplo de cómo esta plataforma creada por Microsoft puede servir para descubrir y probar auténticas joyas 'indies' que te ayuden a romper la rueda de los títulos 'mainstream'.

Muchos de nosotros hemos deseado alguna vez en la vida desandar nuestros pasos y volver a un punto en el que estemos a tiempo de evitar el tremendo fallo que acabamos de cometer. Una infidelidad en una cena de empresa, un gasto innecesario, un mensaje subido de tono… Sea el motivo que sea, que aquí no hemos venido a juzgar a nadie. Muchos soñamos con un mecanismo que nos permitiese, como si la vida fuera un videojuego, volver al último punto de guardado antes de que echemos a perder la partida o, por lo menos, podamos afrontarla en mejores condiciones.

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