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el gobierno investiga el incidente del viernes

Asaltan la embajada de Corea del Norte en Madrid con rehenes y robo de ordenadores

Un grupo de hombres tomó el pasado viernes la embajada de Corea del Norte en Madrid, situada en el número 43 de la calle Darío Aparicio del barrio de Aravaca. Los asaltantes maniataron al personal de la sede diplomática y permanecieron en el edificio durante al menos cuatro horas, según ha podido confirmar El Confidencial de fuentes del Ministerio del Interior, departamento que sin embargo se limita a señalar por la vía oficial que mantiene abierta una investigación al respecto y que no va a dar más datos. La Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Exteriores, consultada por este diario, tampoco ha contestado.

Tras mantener durante horas a los rehenes, una mujer logró escapar del recinto consular y abandonar la finca, en pleno barrio residencial de Aravaca. Una vez fuera, comenzó a gritar en coreano. Eran las 17:00 cuando los vecinos alertaron a la Policía Nacional, que se llevó a la denunciante con el fin de que esta pudiera explicar lo sucedido. Un intérprete logró traducir lo que decía en sede policial y se lo transmitió a los agentes. "Un grupo de hombres ha entrado en la embajada y ha amordazado al personal", les dijo la mujer. Fue entonces cuando los responsables policiales que en ese momento estaban de guardia enviaron un coche patrulla hasta la mansión consular con el fin de comprobar lo que estaba diciendo la señora, que aseguraba que ella había conseguido huir de los asaltantes.

Una vez sobre el terreno, el agente llamó a la puerta. Un hombre bien vestido y con el clásico pin de Kim Jong-un abrió y transmitió al policía que no había ningún problema, que estaba "todo normal". El funcionario transmitió la información a sus superiores y estos le ordenaron que se quedase allí y mantuviese una discreta vigilancia. Minutos más tarde, y cuando parecía que no sucedía nada extraño, el portón de la finca consular se abrió de par en par. Dos coches de alta gama salieron a gran velocidad y abandonaron el recinto en pocos segundos. Apenas unos instantes después comenzaron a salir a la calle los empleados de la embajada que habían permanecido retenidos. El agente, según ha podido saber este diario, apenas tuvo tiempo de identificar a uno de los conductores como el hombre que le había abierto la puerta minutos antes.

Foto: EC.

Desde entonces —la tarde noche del viernes—, el misterio rodea muchos de los detalles del asalto. Fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid se limitan a señalar que esa noche abrieron un parte por lesiones ocurridas a una mujer, en referencia presumiblemente a la funcionaria que dio cuenta de lo que estaba ocurriendo dentro de la sede consular. Desde Emergencias, por su parte, explican que el personal sanitario del Samur tuvo que desplazarse para atender a tres personas por heridas leves relacionadas con el asalto. Todas ellas fueron tratadas en la misma puerta del número 43 de Darío Aparicio —según muestra la imagen que acompaña esta información y a la que ha tenido acceso El Confidencial— y dadas de alta en el mismo lugar, por lo que no hubo que trasladar a ninguna de ellas a centro hospitalario alguno. En la misma imagen se puede comprobar el amplio dispositivo policial, con al menos siete vehículos patrulla que mantuvieron acordonada la zona, aunque algunos vecinos consultados aseguran que llegaron a contar hasta 15.

Desde la legación diplomática se niegan a hacer declaración alguna. "No tenemos tiempo para hablar, lo dejamos así", explica un portavoz tras ser consultado por El Confidencial. La historia, sin embargo, la corroboran fuentes oficiales. Desde el Ministerio del Interior se limitan a señalar que de momento la Policía Nacional ha abierto una investigación con el fin de esclarecer lo sucedido. En concreto, las mismas fuentes aseguran que lo que tratan de averiguar los investigadores es quién está detrás del asalto, que no solo mantuvo retenido al personal de la embajada durante horas.

Embajada de Corea del Norte en Madrid. (Google Maps)

Los asaltantes que accedieron al inmueble consular también se llevaron equipos informáticos de empleados con distinto estatus. Los responsables policiales de las pesquisas —de las que se ha hecho cargo la Comisaría General de Información, especializada en la lucha antiterrorista y muy vinculada con los servicios de inteligencia— tratan de averiguar si los empleados echan de menos más cosas, qué había en esos ordenadores que tuviera tanto interés y quién se pretende beneficiar de esa información. Las diligencias, de momento, permanecen secretas.

La embajada está levantada sobre un chalé que se ha reformado muy poco para ser adaptado a un edificio consular, tiene un pequeño patio posterior, está repleto de fotos de la familia Kim, con una decoración muy austera y dispone de poco personal. Está situado en una zona de viviendas del mismo estilo de alto nivel adquisitivo, a escasos cuatro minutos en coche de la sede del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). A pesar de ser enemigos a nivel político, fuentes diplomáticas aseguran que los miembros de la embajada de Corea del Sur quedan a comer con los de Corea del Norte en ocasiones.

El incidente que investigan las autoridades españolas tuvo lugar apenas cinco días antes de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo de Corea del Norte, Kim Jong-un, mantengan este miércoles en Vietnam la segunda cumbre bilateral que aborda el inquietante programa nuclear del país asiático, uno de los mayores retos mundiales. Los dos líderes llegaron ayer a Hanói y se reúnen durante durante dos días, hoy y mañana.

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