es un país sin ninguna libertad religiosa

La invitación de Corea del Norte al papa Francisco: ¿estrategia de Kim Jong-un?

El presidente de Corea del Sur ha trasladado la invitación de su vecino al Pontífice durante su visita al Vaticano

Foto: El papa Francisco, con el presidente surcoreano, Moon Jae-in (EFE/Alessandro Di Meo)
El papa Francisco, con el presidente surcoreano, Moon Jae-in (EFE/Alessandro Di Meo)

Corea del Norte es uno de los países más herméticos del mundo y la religión no tiene cabida en su día a día. Apenas hay unas pocas iglesias repartidas por el país, pero están estrechamente controladas por el Estado. No hay libertad religiosa desde que los antecesores del hoy presidente accedieran al poder en 1948.

La familia Kim lleva setenta años al frente de Corea del Norte: primero Kim Il-Sung, después Kim Jong-il y ahora, Kim Jong-un. Siete décadas en las que ha enseñado a su pueblo que la única divinidad es la que desciende de su familia, por la que se va heredando el trono, y que ninguna otra religión tiene cabida.

La Comisión de Estados Unidos sobre Libertad Religiosa califica al gobierno norcoreano como “uno de los más hostiles y represivos del mundo con respecto a la religión y a los creyentes” y asegura que se conocen casos de detenciones, torturas, penas de cárcel e, incluso, ejecuciones por motivos religiosos.

No es país para cristianos

El grupo de apoyo norteamericano Open Doors cifra en 50.000 el número de cristianos prisioneros en cárceles, campos de trabajo y centros de detención y re-educación de Corea del Norte. Incluso varios turistas occidentales (de los pocos) que han visitado el país en los últimos años han sido detenidos y condenados a prisión por supuestas confabulaciones religiosas para derrocar al poder establecido.

Kim Jong-un quiere llevar al Papa a Corea del Norte (EFE)
Kim Jong-un quiere llevar al Papa a Corea del Norte (EFE)


Por eso, la mayoría de analistas coinciden en que la invitación al papa Francisco puede ser una estrategia del presidente norcoreano para lavar su imagen de cara al exterior e intentar influir en las decisiones de la ONU sobre las sanciones a su país.

Incluso ven en esta maniobra un intento de Kim Jong-Un para mostrarse como un hombre de estado que se pone al mismo nivel que el papa, una estrategia que tendría lógica tras los acercamientos a sus vecinos de Corea del Sur, al presidente de China y a Donald Trump durante los últimos meses.

Sin embargo, para el exconsejero de Seguridad Nacional Michael Green “Corea del Norte es el peor opresor religioso del mundo". En declaraciones a la CNN, Green señala que "viajar físicamente allí y reunirse con Kim Jong-Un legitimaría al líder del mayor enemigo de la libertad religiosa que hay sobre la faz de la Tierra”.

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