Se ponen en marcha los 'Papeles para un pacto educativo'

Hay que alcanzar un acuerdo en educación en los primeros seis meses del nuevo gobierno. Los 'Papeles' pretender recoger las propuestas sensatas, interesantes y justas

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Esta sección se va de vacaciones, dejando al país sumido en el infiernillo del trueque político, del canje de cromos, del camaleonismo táctico. Pero nos vamos con los deberes hechos. Durante este año, hemos trabajado desde aquí para conseguir un pacto educativo. El mismo equipo que redactó el ‘Libro blanco de la profesión docente’, ha elaborado unos ‘Papeles para un pacto’, un antídoto contra ese deporte nacional que es “marear la perdiz”. Necesitamos que el nuevo gobierno alcance un pacto en seis meses. Con este documento pretendemos facilitar el trabajo de los que tienen que pactar, desenmascarar los posicionamientos ideológicos y los enfrentamientos obsoletos y, al mismo tiempo, recoger todas las propuestas sensatas, interesantes y justas.

Para ello, hemos recorrido la historia de los enfrentamientos educativos en España, que vienen de muy lejos, de finales del siglo XIX.  Hemos hecho una tipología de los pactos. Hay pactos que son un mero armisticio y hay pactos que están movidos por el afán de progresar. El pacto educativo del artículo 27 de la Constitución fue un mero armisticio, que estalló poco después de ser aprobado. Tenemos, por ello, que volver a repensar ese acuerdo. Al estudiar los pactos fallidos desde entonces, la exposición de motivos de las diferentes leyes educativas, las propuestas de numerosos colectivos sobre futuro de la educación, hemos comprobado que hay muchos puntos de acuerdo sobre los que evidentemente no es necesario pactar.

Hay valores fundamentales que pueden entrar en conflicto, lo que no puede resolverse negando uno de ellos, sino mediante un ejercicio de ponderación

Pero han aparecido también una serie de “tensiones” que han imposibilitado el pacto. Hemos elegido el termino “tensiones” porque cada una de ellas surge de la afirmación de posturas legítimas, pero contradictorias. Algunas, falsamente contradictorias. Cualquier conocedor de la filosofía ética o jurídica sabe que valores fundamentales pueden entran en conflicto, un conflicto que no puede resolverse negando uno de ellos  (porque son legítimos) sino mediante un cuidadoso ejercicio de ponderación, cosa que suele faltar en los intentos de pacto educativo. Los ejemplos de ese enfrentamiento entre derechos fundamentales son múltiples: conflictos entre seguridad y libertad, entre derecho a la propiedad y función social de la propiedad, entre derecho  a la intimidad y derecho a la libertad de expresión, entre la patria potestad y el superior interés del menor, etc. En el tema educativo, las principales tensiones que hemos detectado son las siguientes:

1.- Tensión entre calidad y equidad.

2.- Tensión entre modelo inclusivo y modelo diferenciado.

3.- Tensión entre las competencias educativas del Estado y los derechos de las familias.

4.- Tensión entre la gestión social y la gestión estatal del sistema educativo.                                

5.- Tensión entre una idea laica de la escuela y el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos.

6.- Tensión entre el currículo nacional y las competencias educativas de las Comunidades Autónomas.

7.- Tensión entre el respeto a la autonomía de los centros y el control de la administración

8.- Tensión entre la participación democrática en la gestión de los centros educativos y la profesionalización de la dirección.

La solución más difícil y más deseable

Las dos posturas son legítimas y por ello las posturas enrocadas en uno de los polos no sólo imposibilitan el pacto, sino que pueden acabar siendo injustas. Lo que defendemos en los ‘Papeles’ es que hay dos soluciones: una, que todos cedan en parte. Otra, que todos colaboren en crear un sistema educativo tan potente que permita satisfacer las legítimas aspiraciones de todos. Esta solución,  la más difícil, es la que nos parece más deseable. Suele decirse que para un pacto hay que poner generosidad. Creo que lo que hay que poner, sobre todo, es talento. Si quieren leer el resumen ejecutivo de los ‘Papeles para un pacto’, pueden hacerlo en www.papeles.joseantoniomarina.net

Podemos tener un sistema de alto rendimiento en 5 años, con un presupuesto del 5% del PIB y que alcance 5 metas educativas esenciales

Seguimos pensando que España puede cumplir el objetivo 5-5-5 que propuse en ‘Despertando al diplodocus’: tener un sistema de alto rendimiento en cinco años, con un presupuesto del cinco por ciento de PIB , y alcanzando cinco metas educativas: (1) reducir el fracaso escolar al 10% y conseguir que el 85 % de alumnos sigan la enseñanza postobligatoria (2) acortar las distancias entre los peores y los mejores alumnos (3) subir treinta y cinco puntos PISA (4) atender de manera más eficaz a los niños con necesidades educativas especiales, por dificultades de aprendizaje o por altas capacidades (5) introducir en las escuelas las destrezas del siglo XXI y las nuevas pedagogías que hayan demostrado su utilidad. Animo a todos los lectores a que presionen como puedan para que estos objetivos se alcancen. Feliz verano.

Educación

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