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Del cirílico a los 'kanjis': estos son los idiomas más complicados de aprender del mundo
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Del cirílico a los 'kanjis': estos son los idiomas más complicados de aprender del mundo

Generalmente se considera que aquellos ciudadanos de países con lenguas muy enrevesadas tienen mayor facilidad para aprender otras

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¿Somos realmente los españoles tan malos para los idiomas como se nos presupone? ¿Es un estereotipo que nosotros mismos nos hemos encargado de difundir para poder hablar en español, vayamos donde vayamos? Lo único claro es que hay determinados países (tristemente lo estamos viendo ahora mismo con los ucranianos) en los que aprender un idioma parece tan sencillo como el que observa montar en bicicleta al que ya sabe y presupone que no puede ser tan difícil.

La teoría general (que quizá nos alivie un poco) es que hay idiomas más difíciles que otros. Y que, generalmente, aquellos ciudadanos de países con lenguas muy enrevesadas tienen mayor facilidad para aprender. Sea como fuere, no caben dudas de que algunos idiomas son más complicados que otros (algunos afirman que el polaco es imposible para los hispanohablantes), pero, en general, parece que hay un consenso general acerca de cuáles son las lenguas más difíciles de aprender.

Chino

Considerado uno (o el que más) de los idiomas más difíciles del mundo, la complejidad del chino se caracteriza especialmente por sus caracteres y por el hecho de que es un idioma tonal. De hecho, hay cuatro tonos (cinco si consideras el neutro también un tono).

Lo más complicado del chino es que es un idioma tonal, algo a lo que los españoles no estamos acostumbrados

Lo más complejo para un estudiante de chino es, probablemente, el tener que aprender a detectar la diferencia que hay entre unos tonos y otros. Además, hay distintos acentos y dialectos regionales. Y último, aunque no menos importante, en China se escribe el chino simplificado, mientras que en Taiwán o Hong Kong se utiliza la escritura tradicional.

Japonés

Aunque no es tonal y de hecho a nosotros no nos cuesta pronunciarlo (como, de nuevo, en el caso del chino) el japonés es extremadamente complicado debido a que hay que aprender a leer y escribir utilizando los sinogramas kanjis (uno de los tres sistemas de escritura, junto con el katakana y el hiragana).

Se cree que existen unos 7.000 kanjis, y un japonés medio puede conocer unos 3.000

El problema de los kanjis japoneses es que, a diferencia de los caracteres chinos, tienen diferentes lecturas y pueden significar distintas cosas en función de cómo estén combinados. Para que te hagas a la idea: se cree que existen unos 7.000 'kanjis', los cuales no conocen ni los propios japoneses. Un japonés medio suele saber 3.000 'kanjis' y un doctorando un poco más, pudiendo llegar hasta los 5.000.

Ruso

Como sucede con el chino o el japonés, en primer lugar hay que aprender todo un alfabeto completamente nuevo, como es el cirílico. La pronunciación también es muy complicada y, para poner las cosas aún peor, las declinaciones y la complejidad de algunos verbos que ni siquiera existen en nuestro idioma y que no sabemos diferenciar tampoco parecen atraer mucho. Pero el que quiera leer a Dostoievski en su idioma original sabe que le toca pasar por todo ello.

Árabe

Aunque muchas palabras en castellano provienen del árabe, lo que ya es un punto a su favor, eso no quita la complejidad del idioma. Es una lengua 'trilítera' (sus raíces son unidades léxicas compuestas por tres consonantes) y crea vocablos por derivación.

Es una lengua 'trilítera' (sus raíces son unidades léxicas compuestas por tres consonantes)

Tiene pocas vocales y muchas consonantes, lo que para nosotros, hispanohablantes, puede ser bastante complicado. Su pronunciación cuenta con sonidos guturales, y para colmo hay que aprender el llamado alfabeto árabe, que utilizan otras lenguas como el persa o el urdu.

Húngaro

Considerado el idioma más difícil de Europa, pertenece al grupo de las lenguas fino-ungrias (de la familia de las lenguas urálicas), algo muy inusual en un continente en el que las lenguas suelen ser germánicas, eslavas o romance. No solamente tiene 45 letras con diferencias bastante sutiles, sino también 14 vocales con diferente pronunciación todas ellas. Si eso te desmoraliza un poco, piensa que no solo podrás hablarlo en Hungría, también en algunas partes de Rumanía, Eslovaquia, Austria, Ucrania o Serbia.

¿Somos realmente los españoles tan malos para los idiomas como se nos presupone? ¿Es un estereotipo que nosotros mismos nos hemos encargado de difundir para poder hablar en español, vayamos donde vayamos? Lo único claro es que hay determinados países (tristemente lo estamos viendo ahora mismo con los ucranianos) en los que aprender un idioma parece tan sencillo como el que observa montar en bicicleta al que ya sabe y presupone que no puede ser tan difícil.

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