La masonería en los tiempos del Zoom: "Se nos ridiculiza, pero no somos tan secretos"
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ASÍ ES UN MASÓN EN 2021

La masonería en los tiempos del Zoom: "Se nos ridiculiza, pero no somos tan secretos"

Con la pandemia, la orden iniciática más antigua del mundo comenzó a reunirse por Zoom y realizar elecciones de forma telemática. Mantener sus tradiciones les obligó a actualizarse

Foto: Nicolás Calvo y Pavel Gómez del Castillo, en la LGE (Guillermo Martínez / Ana Suárez)
Nicolás Calvo y Pavel Gómez del Castillo, en la LGE (Guillermo Martínez / Ana Suárez)

La orden iniciática más antigua del mundo se reúne por Zoom y realiza sus elecciones de forma telemática. Eso sí, con una empresa externa que audite los resultados. La masonería avanza en este siglo XXI cambiando sus formas, pero no el fondo. Tras la pandemia abre unos templos que nunca antes, desde su legalización, habían estado tan cerrados.

placeholder Sala a modo de 'hall' en la Gran Logia de España (G.M / A.S)
Sala a modo de 'hall' en la Gran Logia de España (G.M / A.S)

Entrar en la Gran Logia de España, en Madrid, es introducirse en un ecosistema repleto de simbolismo, respeto y autoconocimiento. Así lo afirma Nicolás Calvo, Gran Maestro Provincial en la capital y lo confirma Óscar de Alfonso Ortega, Gran Maestro a nivel estatal, quien se reafirma en la ayuda mutua entre hermanos, en la segregación por sexos dentro de la Orden y en no tratar asuntos relacionados con la religión y la política durante las "tenidas", como definen sus encuentros. A pesar de ello, dos pronunciamientos acaecidos durante su mandato dejan entrever que la masonería no es impermeable al mundo profano.

La situación sobrevenida por la crisis sanitaria hizo que los dos templos ubicados en el número 6 de la madrileña calle de Juan Ramón Jiménez clausuraran sus puertas durante meses. Nadie, en más de un año, ha ocupado los cómodos sillones que reciben a los hermanos masones en la entrada de este lugar en cuyo techo se encuentran representados los signos del zodiaco, porque "la logia es el universo", afirman. Aquí, "donde las prisas desaparecen", dice Calvo, nadie observó los cinco grandes retratos de los Grandes Maestros que la Gran Logia de España (GLE) ha tenido desde su legalización en 1980.

Foto: Desfile de masones.

La última de estas imágenes es la del propio Ortega, vecino de Valencia que, a través de Zoom, desentraña cómo es la masonería en 2021, conformada en España por unos 4.500 hermanos en activo, cuyo perfil es más joven que las hermandades del norte de Europa: "Seguimos siendo los mismos que hace décadas y siglos. Ofrecemos una serie de herramientas simbólicas para que el candidato a masón se haga ciertas preguntas como quién es, cuáles son sus defectos y virtudes, y cómo puede mejorar como persona".

A pesar de que los templos masónicos estuvieron cerrados durante meses, esta institución no ha dejado de trabajar. Tal es así que, durante la pandemia, han invertido más de 600.000 euros en ayudas a sus hermanos, afirma el Gran Maestro. Exoneraron las cuotas mensuales que cada uno de ellos paga a su logia, una cantidad aproximada que varía entre los 12 y 30 euros, pero también aportaron dinero de forma directa, en algunos casos hasta 10.000 euros, a aquél masón que lo necesitaba. Según Ortega, "la ayuda mutua es uno de los grandes pilares de la masonería mundial, así que un hermano en apuros siempre puede pedir ayuda a la institución, su logia o cualquier otro hermano".

Excepcionales pronunciamientos políticos

Guiados por la impertérrita dualidad del compás y el cartabón, la vida profana queda fuera de las puertas de la logia. "Claro que nos interesa lo que pasa ahí fuera, pero como individuos y ciudadanos que somos. Como institución, no nos afecta en absoluto, porque no hablamos ni de religión ni de política", agrega el Gran Maestro. Realmente, la masonería ha cumplido a rajatabla la mayor expresión política que existe, el ordenamiento legal. Tal es así, que una foto del rey Felipe VI, firmada por él mismo "con mucho afecto", decora la última estancia que hay en la logia madrileña antes de bajar a los templos.

placeholder Pavel explica el simbolismo de uno de los cuadros (G.M / A.S)
Pavel explica el simbolismo de uno de los cuadros (G.M / A.S)

De todas formas, esta Orden de la que llegó a ser miembro Mario Conde, sí se ha pronunciado sobre dos acontecimientos recientes y bajo el mandato de Ortega como Gran Maestro de la GLE. Superando su voto de silencio sobre cuestiones relativamente políticas, la Orden publicó una declaración a favor de la inmigración a raíz de los refugiados procedentes de Siria y que intentaban encontrar un futuro mejor en Europa: "Dijimos que nos parecía muy bien la respuesta dada desde el continente, aunque después no se cumpliera lo acordado", completa el propio Ortega.

La segunda cuestión sobre la que se pronunciaron ocurrió 15 minutos después de la infructuosa declaración de independencia de Cataluña: "La GLE siempre se ha posicionado, y siempre lo va a hacer, a favor del cumplimiento y el respeto a la ley", agrega el Gran Maestro, abogado de profesión, antes de remarcar que hay, "y no pocos", hermanos masones independentistas dentro de la Orden: "Todos sabemos de qué pie cojeamos, pero ellos también saben que están en la GLE. Que cada uno tenga la ideología que quiera. Nosotros, mientras no ampare la violencia, lo aceptamos todo", en sus propios términos.

El secretismo continúa

Dos templos configuran la logia madrileña. En ellos, unas dos veces al mes, se reúnen las 17 logias de la capital. En el más pequeño, el suelo ajedrezado soporta una decena de sillas alrededor del rectángulo central. En frente de la puerta hay una especie de escenario en el que se sienta el gran maestro de la logia flanqueado a ambos lados por el secretario y tesorero. "Se nos ha ridiculizado con las leyendas más imaginativas posibles, pero la masonería no es tan secreta como se pretende. Lo único secreto aquí son las ceremonias que practicamos", agrega al respecto Ortega.

"Quizá dentro de mil años haya logias virtuales, pero lo que haremos será lo mismo"

Así ha sido durante cientos de años, en decenas de países del mundo, en común con miles de iniciados en la Orden. El sociólogo y filósofo George Simmel ya teorizó sobre esta cuestión en su escrito El secreto y las sociedades secretas, entre las que incluye la masonería: "El ritual de las sociedades secretas surge en las mismas condiciones que su jerarquía. También aquí, como no tienen modelo que seguir y se construyen a sí mismas con los principios que se dan, tienen mucha libertad para crear las más variadas formas de rituales". De ahí el secretismo del contenido masónico, inalterable con el paso de los tiempos, pero sí actualizado en la forma: "Quizá dentro de mil años haya logias virtuales, pero lo que haremos será lo mismo que en el año 900, 1300, 1800 o 2021", prosigue Ortega.

El comedor, la biblioteca y la persecución franquista

En frente de las puertas del pequeño templo, por fuera, 22 espadas esperan ser asidas por los hermanos durante sus "tenidas". La mayoría de ellas, tizonas del Cid seguramente compradas en Toledo, afirma Calvo, el Gran Maestro Provincial de la capital. Más allá, un largo comedor con mesas cuya distribución dibujan una "J" y 26 sillas con respaldo azul de plástico alrededor. Una máquina de Coca-Cola y otra de café a la espalda desarmonizan la decoración que circunda la estancia: un reloj con segundero pendular, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el código moral masónico, entre otros elementos.

placeholder Nicolás Calvo y Pavel Gómez posan en el espacio del comedor (G.M / A.S)
Nicolás Calvo y Pavel Gómez posan en el espacio del comedor (G.M / A.S)

También tienen una sala de reuniones con una improvisada biblioteca cuyos estantes, cerrados con llave, guardan los libros donados por los hermanos fallecidos. En el variopinto catálogo, obras de Trotski y de Umbral, sobre la Segunda República, monografías escritas por Azaña y Galdós, otra sobre los GRAPO, y una biografía de Karl Marx. Antes de llegar al templo más grande de la logia madrileña, un letrero con fotografías históricas intenta hacer memoria de la Orden: "Todas las dictaduras han perseguido a la masonería, como ocurrió durante el franquismo, y en ningún momento hemos recibido algún reconocimiento por parte del Estado por ese sufrimiento", dice Calvo al respecto.

Masonería, mujeres y comunidad LGTBI

De nuevo con suelo ajedrezado, esta segunda estancia se encuentra más engalanada que el primer templo. Ahí, como siempre se ha hecho, solo se reúnen hombres: "Hemos jurado no compartir trabajos masónicos con personas del otro sexo, lo tenemos prohibido y es parte de la tradición que hemos jurado respetar. Me parece magnífico que existan mujeres masonas y las logias mixtas, y como yo las respeto exijo que también se respete mi decisión y que no me digan que soy un cavernícola por ello, o un machista, porque no lo acepto", apunta Ortega desde Valencia.

"Hay cinco gays que han dicho a su familia esta parte de su realidad, pero solo uno de ellos les ha dicho que es masón"

Estos mismos hombres fueron los mismos que contestaron a una encuesta interna y en la que se concluyó que los iniciados sufrían un mayor estigma por ser masones que las personas LGTBI por su identidad sexual. Según el Gran Maestro, muchos de ellos tienen miedo a decir que forman parte de la masonería por si les conlleva problemas en el trabajo o si su gente más cercana no lo comprende. "En mi logia seremos unos 28 hermanos; hay cinco gays que han dicho a su familia esta parte de su realidad, pero solo uno de ellos les ha dicho que es masón. Aquí falla algo, y lo digo como autocrítica", concluye Ortega, Gran Maestro de la GLE, la Orden por la que pasaron personajes como José Giral, Clara Campoamor, Emilio Castelar, Lluís Companys, Francisco Pi y Margall, Mateo Sagasta, Santiago Ramón y Cajal y Ernest Lluch.