¿Los perros ven en blanco y negro o en color? Responden los expertos
  1. Alma, Corazón, Vida
conos o celdas visuales

¿Los perros ven en blanco y negro o en color? Responden los expertos

Muchas personas creen que nuestros mejores amigos son daltónicos y solo observan el mundo en escalas de grises: se equivocan

Foto: La verdad sobre cómo ven el mundo los perros (iStock)
La verdad sobre cómo ven el mundo los perros (iStock)

Los perros son nuestros mejores amigos y los compañeros más fieles, aquellos que siempre están dispuestos a esperarnos, jugar con nosotros o animarnos en un día particularmente malo. Como han evolucionado con nosotros, (adiestrándolos cambiamos su estructura cerebral, según las investigaciones), hay muchas preguntas que nos hacemos sobre ellos: parece que sonríen, pero, ¿realmente lo hacen? ¿Sueñan? Y, una de las más frecuentes, ¿ven en colores como nosotros?

Algunas personas piensan que ven (y también sueñan) en blanco y negro, mientras que otras optan por creer que lo hacen en el mismo grado de colores que nosotros. En realidad, ni una ni otra. Según explica el psicólogo Stanley Coren en un artículo publicado en 'Psychology Today': "Muchas personas han malinterpretado que los canes son daltónicos y piensan que solo ven en escalas de gris. La verdad es que sí ven colores, pero los colores que ven no son tan vívidos ni variados como los que ven los humanos".

Las personas contienen celdas o conos especiales para capturar la luz. Los perros tienen menos, y por eso su visión no es tan rica o intensa

Los ojos tanto de los perros como de las personas contienen celdas especiales para capturar la luz, conocidas como 'conos', que responden al color. Los perros tienen menos conos que la mayoría de los humanos, lo que sugiere que su visión del color no será tan rica o intensa como la nuestra. Sin embargo, el truco para ver colores no se basa solamente en tener conos, sino en tener diferentes tipos, cada uno sintonizado a diferentes longitudes de onda de luz. Los seres humanos tienen tres diferentes tipos de conos y la actividad combinada de estos les da su rango completo de visión a color.

Cuando a una persona le falta uno de esos tres tipos de conos, se produce alguno de los tipos más comunes de daltonismo.

Acromatismo. Muy poco habitual. El sujeto no posee ningún pigmento o los conos en cuestión no son en ningún caso funcionales y solo ve en escalas de grises, negro y blanco.

Dicromatismo. En el que solemos pensar cuando hablamos de este problema. Se produce la ausencia de uno de los tipos de pigmentos, con lo que no es posible percibir un color en cuestión ni aquellos colores asociados a él (por ejemplo, el rojo y en consecuencia también el naranja).

Tricromatismo anómalo. La persona en cuestión posee los mismos tres tipos de pigmentos que la mayor parte de la población, pero sin embargo al menos uno está alterado y no es funcional.

Aunque no vean tan bien como nosotros, no significa que su escala sea solo de grises. Su mundo es, básicamente, amarillo, azul y gris

Con solo dos conos, el individuo aún puede ver colores, pero muchos menos que alguien con una visión normal del color. Esta es la situación de los perros, que también tienen solamente dos tipos de conos. En un estudio realizado por Jay Neitz en la Universidad de California, investigó cuánto veían exactamente. La muestra consistía en varias pruebas en las que se les mostraba a un grupo de estos animales tres paneles de luz, uno tras otro. Dos eran del mismo color, pero el tercero era distinto. La tarea de los perros consistía en encontrar el que era distinto y presionarlo. Si lo hacía bien, recibía un premio.

Neitz confirmó que los perros sí ven colores, pero en muchos menos que nosotros. Ven el mundo en, básicamente, amarillo, azul y gris. Otros colores que nosotros distinguimos perfectamente, como el verde o el naranja, los ven amarillento, y también confunden el violeta como azul. Es bastante irónico, por tanto porque, como señala Coren, muchos de los juguetes más populares para estos animales son rojos y naranjas, unos colores que en realidad no pueden ver bien, y a veces puede costarles distinguir. Quizá, por tanto, se trate de un problema de visión y no de indiferencia cuando no te hacen caso en esos momentos en que decides lanzárselo en el jardín, con la intención de jugar.

Mascotas
El redactor recomienda