Trucos para hablar en público sin ponerte nervioso ni trabarte
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Trucos para hablar en público sin ponerte nervioso ni trabarte

¿Te pones muy tenso cada vez que debes alzar la voz ante una audiencia? Un experto en hablar en público aporta las claves para que tus discursos tengan éxito

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Aunque tras la pandemia es más posible que en caso de hablar en público lo hagas delante de una pantalla que de decenas de personas, eso no quita para que dejes de sentir esa punzada de vergüenza cada vez que abres la boca y hay gente escuchándote. En ocasiones, también puedes tener miedo a equivocarte o a trabarte al alzar la voz. Los nervios juegan malas pasadas y sumados a la concepción negativa que muchas veces tenemos de nosotros mismos, considerándonos demasiado tímidos, el arte de hablar en público te supondrá más de un quebradero de cabeza.

En realidad, es precisamente la sensación de no poder hacerlo la que provoca que definitivamente nos dé miedo subir al púlpito y escupir esas palabras que debemos decir. Pero lo cierto es que la oratoria se consideraba un arte en tiempos antiguos, por lo que estamos hechos para que los demás nos escuchen, es más, deberíamos disfrutarlo o sentir placer ante ese momento.

Antes de alzar la voz debes responder a una serie de preguntas básicas: ¿Quién estará escuchando? ¿Qué saben sobre ti y sobre el tema?

¿Cómo darle la vuelta a esta sensación negativa cada vez que nos subimos al estrado y sentir placer a la hora de dirigirnos a un grupo de personas? John Bowe, un experto en hablar en público, ha publicado una serie de recomendaciones en la revista 'Aeon' muy útiles para cuando vuelvas a sentir esa vergüenza o timidez lacerando tu pecho y no sepas cómo proseguir en tu discurso.

Piensa a quién te diriges

Te debes a tus oyentes. No eres nada sin ellos, tu discurso no vale nada si no tienes nadie quien lo escuche, por eso mismo debes conocer lo máximo posible a quién te diriges. Bowe señala que antes de preparar una exposición, lo más importante es llevarla preparada. Para ello, debes responder a una serie de preguntas básicas: ¿Quién estará escuchando? ¿Cuántas personas habrá? ¿Qué edad tienen? ¿Qué saben sobre ti y sobre el tema que vas a exponer? ¿Por qué lo hacen? "Cuanto más prepares tus pensamientos y los dirijas hacia las necesidades y la realidad de tu audiencia, dejando al margen tu ansiedad, más sabrás conectarte con ella", señala el experto.

Reflexiona por qué estás hablando

Antes de empezar si quiera a preparar tu discurso, piensa en el propósito que te llevó a ese momento. ¿Cuál es la finalidad de tu intervención? ¿Entretener, informar, persuadir o inspirar? "Definir el propósito de tu discurso te permite examinar las ideas interesantes, divertidas o significativas que te pueden venir a la cabeza", asegura Bowe. "A medida que la charla se vuelva más relevante y atractiva, te darás cuenta de que el miedo a la mente en blanco o al balbuceo cesa".

Busca el bienestar de tu audiencia

"Artistóteles rara vez fue acusado de ser un tipo cálido y afectuoso, pero una de sus mayores ideas sobre la teoría del lenguaje fue que la gente solo escucha por una única razón: para encontrar su propio bienestar", recalca el experto. Puede que lo que tengas que decir sea muy aburrido o tedioso, pero si hay alguien para escucharte es porque verdaderamente le interesa. A nadie le pagan por escuchar.

"Debes mostrar respeto por tu público, por el tiempo y la atención que te presta"

"Tu éxito como orador, independientemente del tema que trates, es demostrar a tu audiencia que estás prestando atención a lo que le importa", prosigue Bowe. "Los ves, los entendes, estás concienciado de lo que necesitan. A tu público le importa menos la corrección o la lógica de tus enunciados que las ideas que expresas y que mejorarán su vida". Al final, concluye el experto, "debes mostrar respeto por el tiempo y la atención que te prestan".

Hora de practicar

Ahora que ya sabes la teoría, toca ponerlo en práctica. Si de verdad crees que estás muy poco avanzado en el hecho de hablar en público, lo mejor será que prepares bien la puesta en escena. Por ello, Bowe recomienda practicar frente al espejo o en un vídeo. "Si te sientes estúpido, de acuerdo", asevera. "Pero soportar pruebas incómodas será, en última instancia, mucho menos doloroso que tomar el centro del escenario para luego no decir aquello que quieres comunicar ni bajo la forma en la que lo quieres decir".

Foto: "Son tiempos difíciles para los tímidos". Fotograma: Amélie


"Como mínimo, memoriza tu introducción y tu conclusión", aconseja. "Estas son las dos partes del discurso más traicioneras. Fíjalas en tu mente, permita que tu boca desarrolle la memoria sensorial cognitiva para verbalizar, y será mucho menos probable que te pierdas en mitad del discurso". Y, por supuesto, mide el tiempo de tu discurso para no sobrepasarte. Bowe también recalca que no hay que perder el miedo a la improvisación: "Modifica lo que vas a decir en tus ensayos", explica. "Interioriza bien tus gestos y el tono de tu voz, ya que transmitirán matices y actitudes adicionales a tu discurso".

Otro de los consejos que aporta es huir de las típicas coletillas o frases hechas y cambiarlas por palabras y frases motivantes que hagan más fácil que el público conecte con lo que dices. "Reemplaza la jerga blanda o perezosa por expresiones sinceras y vibrantes", concluye. "Al igual que con cualquier otra cosa, tu objetivo no radica en hablar por hablar, sino darle a tu oratoria un significado genuino y único, para ti y para quien te escucha".

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