EN EL CORAZÓN DE LOS ALPES

Por qué un pueblo de 800 habitantes recibe un millón de turistas al año

La localidad austriaca de Hallstatt, en el corazón de los Alpes, es uno de los destinos más preferidos para los visitantes extranjeros, pero sobre todo para los chinos

Foto: Foto: iStock.
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Bajo las empinadas laderas de los Alpes, en la región austriaca de Salzkammergut, se encuentra una de las ciudades europeas más preciosas para perderse y visitar. No en vano está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (1997). Hallstatt, joya que el tiempo y la historia han sabido mantener, es un lugar de belleza sin igual en el que las cumbres alpinas se reflejan en un gran lago que serpentea y sirve de orilla para las casas de sus habitantes.

Esta ciudad se ha puesto muy de moda debido al enorme auge que ha experimentado su número de visitantes anuales. Sobre todo, de origen chino. Los turistas orientales deben de tener una especie de fetiche hacia Hallstatt, ya que incluso han construido una réplica de su plaza mayor e iglesia en la localidad de Huizhou. A juzgar por las imágenes, no es de extrañar, ya que es el paisaje idóneo para cualquier ficción manga o historia de samuráis.

Entran en la ciudad, toman fotos y en dos o tres horas se van. Esto no es nada bueno para los que vivimos aquí

"No sé cómo puede ser tan bonito", admite una de las turistas, en un reportaje de la 'BBC'. "Muchas personas nos recomendaron el sitio, así que vinimos hasta aquí, lo conocimos a través de una 'app' de viajes en China". A pesar de que tan solo posee 800 habitantes (para hacernos una idea de lo pocos que son, la ciudad menos habitada de España es Teruel, con 35.484, casi 45 veces más que Hallstatt), ha aumentado su población a un millón de personas al año. Evidentemente, la mayoría de los visitantes que están de paso, lo que acarrea una serie de riesgos medioambientales.

"Hay muchos visitantes que se quedan poquísimo tiempo y saturan el espacio", asegura uno de sus residentes en el medio británico. "Entran en la ciudad, toman fotos y en dos o tres horas se van. Esto no es nada bueno para los que vivimos aquí". Y claro, todo este aluvión de personas necesita ser trasladado: el principal incordio que denuncian los vecinos es el gran número de autobuses turísticos que inundan y contaminan la ciudad de suciedad y ruido.

Plaza Principal de Hallstatt. (Wikipedia)
Plaza Principal de Hallstatt. (Wikipedia)

De alguna forma, ser una de las ciudades más hermosas de Europa también tiene sus inconvenientes. Como ocurre en otras muchas, la turismofobia es una posibilidad real en Hallstatt, lo que puede derivar en conflictos entre instituciones, vecinos y empresas turísticas. Aunque las fotos no contaminan, sus residentes deben estar bastante hartos de caminar por las calles de su ciudad natal y tener que sortear al gentío con sus cámaras, posando delante del espléndido paisaje natural. Así, hacer vida cotidiana y tranquila (muy propia de un lugar que solo posee 800 habitantes) puede convertirse en un antiguo privilegio perdido por los residentes de Hallstatt.

Pero no todo son inconvenientes. La afluencia masiva de visitantes ha traído consigo una mejora sustancial en la economía de la región. En este sentido, Alexander Scheutz, su alcalde, es muy claro: "La mayor ventaja es que hemos llegado a ser financieramente independientes. Antes, éramos un lugar en medio de la nada del que la gente solía emigrar. No podíamos mantener el equilibrio presupuestario. Ahora, podemos desarrollar nuestros propios proyectos y ofrecérselos a una gran cantidad de personas".

Hacia finales del siglo XIX, el acceso a este pueblecito era bastante imbricado. Solo se podía llegar en barco o por senderos muy estrechos. La tierra entre lago y montañas era muy excasa, y el primer camino hasta el municipio se construuó en 1890. A pesar de esto, fue uno de los primeros lugares de asentamiento humano debido a las ricas fuentes de sal natural, extraída desde el período neolítico hasta nuestros días.

Durante la Edad Media, Hallstatt se convirtió en un importante foco de comercio debido a su industria minera de la sal. Esto produjo que se edificara la famosa iglesia gótica que se erige en el centro de la localidad. Una curiosidad es que detrás de ella se encuentra un gran cementerio que custodia los huesos de más de mil personas desde mediados del siglo XVIII. En los cráneos, figuran los nombres de sus dueños con sus fechas de nacimiento y fallecimiento. No es casualidad: esto se debe al poco espacio disponible para construir un cementerio con tumbas. ¿Y tú? ¿Ya has elegido el destino para tus vacaciones de verano? Si aún no lo tienes claro, Hallstatt no te decepcionará. Pero eso sí, vayas donde vayas, trata de no importunar demasiado a los lugareños y a sus paisajes y costumbres. Te lo agradecerán.

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