EN LA ERA DE LOS HÍBRIDOS

La era de los superempleos (y los no tan buenos): cómo van a cambiar las empresas

El último informe de Deloitte apunta a un futuro laboral no especialmente terrible, pero que exige una gran capacidad de transformación a empresas y trabajadores

Foto: ¿Será el un arquitecto de la experiencia del empleado? (iStock)
¿Será el un arquitecto de la experiencia del empleado? (iStock)

Ser un hombre no es nada del otro jueves, pero convertirse en un superhombre es algo épico, maravilloso, homérico. Que se lo digan a Nietzsche. De igual manera, un empleo puede estar bien, mal o regular, pero un superempleo puede convertirse en el sueño de cualquier asalariado. Al menos, suena bien. Así que tomen nota: los supertrabajos se aproximan, o al menos, eso afirma Deloitte en su último informe sobre tendencias de capital humano.

¿Qué es un superempleo? Se trata, en sus palabras, de los “roles que combinan las labores y responsabilidades de varios empleos tradicionales, usando la tecnología para aumentar y ensanchar el alcance del trabajo realizado y que implica un conjunto más complejo de habilidades técnicas, humanas y de campos”. Una definición que no resuelve demasiado.

Para entenderlo mejor, el oficial estratégico global de la consultora, John Meacock, propone un ejemplo en un artículo publicado en la página del Foro Económico Mundial. Imagina a alguien que, en lugar de ser director de recursos humanos, es “arquitecto de la experiencia del empleado”. Este habría automatizado determinadas respuestas rutinarias que podrían centrarse en proporcionar una “buena experiencia laboral”. El objetivo, aumentar la productividad de la empresa y la vida de los trabajadores.

Ya no hay una lista de tareas estandarizadas y responsabilidades relacionadas con cada puesto, sino que varían según los problemas a resolver

¿Qué diferencia exactamente a un “arquitecto de la experiencia del empleado” de cualquier otro responsable de RRHH sin un cargo tan rimbombante? Durante mucho tiempo, desde que las empresas comenzaron a adoptar su forma moderna, sus jerarquías y sus divisiones de departamentos, se crearon roles definidos que pudiesen ser intercambiables entre compañías y que facilitaban que, por ejemplo, todo el mundo supiese qué hacía un contable. Pero para Deloitte, las listas inacabables de descripciones de empleos pueden ser “agotadoras y poco inspiradas”.

Ya no será así. Si en el pasado se inventaba un nombre para un puesto y se definía una serie de tareas estandarizadas y responsabilidades relacionadas con el mismo, los supertrabajos son más como un “lienzo”. Según el trabajo, lo que importa ya no son las tareas que realiza y las actividades que lleva a cabo, sino los problemas que resuelve; no los subordinados a los que supervisa, sino las relaciones con otros trabajadores que permite motivarlos; la capacidad de integrar nuevas experiencias y aprendizajes al trabajo cotidiano.

El hospital clínico de Cleveland, una compañía transformada. (CC/Health Monitor)
El hospital clínico de Cleveland, una compañía transformada. (CC/Health Monitor)

Quizá sea necesario otro ejemplo. El informe utiliza el caso de la Clínica Cleveland, uno de los centros más avanzados de EEUU sin ánimo de lucro, que tuvo que enfrentarse a una crisis ante la llegada de nuevos competidores y que fue analizado en el 'Online Journal of Issues in Nursing'. En el momento en el que lo que estaba de moda era el 'downsizing', la eliminación de todos los puestos que pudiesen parecer redundantes para hacer lo mismo con menos gente, optaron por que los trabajadores rediseñasen sus propios roles, incluidos los médicos, cuyo trabajo no debía ser únicamente diagnosticar sino proporcionar apoyo a sus pacientes.

¿Y los funcionarios públicos? Deloitte cita un informe previo en el que mostraba que, por ejemplo, un fiscal podía reducir fácilmente la gran cantidad de tiempo que pasaba entre documentos revisando la jurisprudencia, ya que una IA puede hacerlo más rápido y con un mayor acierto. Otra figura futurista es la del jefe de movilidad en una ciudad, que supervisa las vías de acceso a la ciudad y toma de decisiones, aconsejado por la IA, en caso de acontecimiento inesperado.

Los trabajos más demandados, y donde más están aumentando los sueldos, son los que el informe califica como “híbridos”

En la manufactura, un potencial superempleo sería el del coordinador del equipo robótico, cuya función es formar a los trabajadores y programar los robots para que trabajen juntos. O el 'manager' de oferta digital, que identifica y crea nuevos productos para compañías completamente digitales.

Un paso intermedio: los roles híbridos

Ni tradicionales, ni superempleos. Por ahora, los trabajos más demandados, y donde más están aumentando los sueldos, son los que el informe califica como “híbridos”. ¿En qué consisten? “Unir habilidades técnicas, incluyendo operaciones tecnológicas y análisis de datos e interpretación, con habilidades 'blandas' en áreas como comunicación, servicio y colaboración”.

Nuevos roles. (iStock)
Nuevos roles. (iStock)

Una vez más, puede que sea necesario ver algún ejemplo. Las enfermeras de Cleveland, por ejemplo, se dieron cuenta durante el proceso de redefinición de sus puestos de que no solo debían limitarse a vigilar la enfermedad de los pacientes, sino también, ayudarlos con sus tareas diarias. Dieron cursos sobre capacidades comunicativas para centrarse no únicamente en el cuidado inmediato del paciente recién ingresado, sino también en el reingreso de este en la sociedad. Durante mucho tiempo, señala el informe, dos factores (el técnico y el social) que no iban de la mano.

Ese perfil híbrido es cada vez más habitual en muchos campos. Por ejemplo, en la banca comercial, donde los cajeros no se encargan únicamente de las operaciones, sino también de la relación con los clientes, vendiendo y aconsejándoles sobre productos. La mayor parte de puestos que han experimentado cambios en los últimos tiempos en diferentes sectores –salud, comercio, abogados, etc.– lo han hecho mezclando la pericia técnica propia del puesto con estas habilidades “blandas”.

Existe el peligro de que, para que haya superempleos bien remunerados, tengan que crecer los mal pagados en la 'gig economy' y los servicios

La diferencia con los superempleos, señala el informe, es que estos lo llevan mucho más lejos. Lo que hacen es utilizar los nuevos adelantos tecnológicos –la inteligencia artificial, 'big data', la automatización de procesos– para aumentar su productividad y poder dedicarse a nuevas tareas. Para ello, señala la consultora, hace falta redefinir los procesos de formación de personal, pero también las empresas deben dar el paso adelante para comenzar a replantearse sus estructuras para dejar sitio a los superempleos.

Qué te queda si no tienes uno

Cabe una posibilidad, sugiere con algo de precaución el informe, y es que para que haya superempleos sea necesario que existan otros un poco más “basura”. No lo dice exactamente con esas palabras, claro, pero sugiere que la reconfiguración de los empleos puede dar lugar a una polarización entre los primeros y los nuevos trabajos que están apareciendo en la 'gig economy' y en el sector servicios.

“El otro lado, algunos dirían que el oscuro, de la creación de superempleos es el crecimiento de los trabajos intercambiables, de servicios, y las microtareas”, advierte el informe. “Los analistas ya están viendo una bifurcación entre los bien pagados, complejos y aumentados por un lado, y los mal pagados que requieren menos habilidades por el otro”. La pelota está en el tejado de los empresarios, que deben ser capaces de “reimaginar el trabajo” a todos los niveles para que nadie salga perjudicado.

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