según una experta en el tema

Las faltas de educación y los errores de etiqueta imperdonables si ya tienes 40 años

Ya no eres un chaval, hombre. Revísate bien esta guía para no cometer ninguno de los fallos que figuran en ella y ser respetado tanto en las fiestas como en tu vida diaria

Foto: Foto: iStock.
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Admítelo, los años no pasan en balde. Seguro que te sientes como un chaval, pero, como se le dice a los niños, no puedes cometer los mismos errores que cometías cuando eras más joven. Los 40 son una barrera infranqueable y no hay vuelta atrás una vez que los superas. Si estás cometiendo algún error de etiqueta en esas innumerables fiestas, bodas o celebraciones a las que vas (o incluso en tu vida diaria) es momento de solventarlo.

La experta en etiqueta Karen Thomas ha recogido en 'Best Life' algunos de los errores que es más que probable que cometas cuando acudes a cualquier clase de celebración. "Las reglas de oro como decir 'gracias', 'por favor' o 'lo siento' deben cumplirse sin ninguna excepción", indica. "Pero si además quieres que te elogien por tu buena conducta tienes que dejar de hacer algunas de estas cosas".

Ir con las manos vacías

Se ha acabado. En algunas fiestas los anfitriones se atreven a sugerir que cada persona lleve un plato. Eso no significa que tengas que llevar uno vacío donde te sirvan la comida, sino que lleves tu propia tortilla de patatas, postre o lo que se te ocurra que puede quedar bien en función de lo manitas que seas en la cocina. Lo que se tiene que acabar es llegar a cualquier clase de celebración sin un regalo, según explica Thomas: "El anfitrión te está dejando su casa, qué menos que le respondas como se debe".

Llegar tarde

A ver, es cierto que en España solemos decir eso de: "Estoy a dos paradas, me faltan cinco minutos", tanto si es verdad como si no hemos salido de casa y nos estamos duchando.

"Las reglas de oro como decir 'gracias', 'por favor' o 'lo siento' deben cumplirse sin ninguna excepción", dice una experta en etiqueta

El tiempo de los demás vale igual que el nuestro, por lo que si has visto en alguna película americana que es buena idea eso de llegar con retraso porque aporta glamour a tu entrada, quítatelo de la cabeza. No es verdad.

Eres tacaño con la propina

"No le voy a dar más, que estoy sin un duro". Igual esa frase te servía cuando estabas en la universidad y no ganabas dinero, pero a día de hoy está un poco desfasada. El camarero te está ofreciendo un servicio, al fin y al cabo.

Si no quieres que te acaben viendo como al señor Rosa de 'Reservoir Dogs' no seas de la cofradía del puño cerrado, hombre. Esa propina le puede ayudar y mucho.

No respondes a los correos

La negligencia y la vagancia no son tus aliadas. Seguro que alguna vez has visto llena la bandeja de entrada y te ha dado tanta pereza contestar que has decidido dejarlo para después. Nos pasa a todos. El problema es que ese después jamás llegó y tus contactos siguen preguntándose si todavia vives. Limpia ese agujero negro y tómate tu tiempo para contestar.

Respondes con emojis

Son muy monos, sí, pero igual tienes que distinguir los momentos en los que puedes ponerlos. Los iconos de cacas y dedos pulgares apuntando hacia el cielo no son la mejor opción para contestar a tu jefe cuando te pregunta por un informe a las tres de la mañana. Aunque en tan poco espacio digan tanto. Lo sentimos.

A la hora de comer

Quizá podías prescindir de los buenos modales en la mesa cuando estabas en la despreocupada treintena, pero eso tiene que terminar. Nada de codos en la mesa, ponte la servilleta sobre el regazo y como diría tu madre, no sorbas la sopa. Tampoco pases por encima de todos para pinchar tu tenedor en ese plato que te está llamando en la otra punta. Sobre todo si estás en una comida de empresa. O en la celebración de un amigo a la que no has llegado tarde y además has traído un regalo. Luego en casa haz lo que quieras.

No pongas los pies ahí

Seguro que más de una vez has visto a un simpático adolescente (quizá, incluso, eras tú), con los pies cómodamente apoyados en el asiento que tenía enfrente en el autobús.

Después, quizá, una persona más mayor llegó y con mala cara tuvo que sentarse en ese sitio pisoteado. Ahora tú eres un adulto y ya no se te permiten ciertas cosas, aunque es verdad que apoyar los pies cuando estás cansado es una bendición, pero piensa un poco en tus semejantes.

¿Te pasas con la bebida?

Sales a tomarte una copa y acabas bebiéndote hasta el agua de los floreros. Seguro que lo has leído más de una vez, pero tu cuerpo ya no aguanta lo mismo que cuando tenías 20 años. Además, francamente, cada copa que te tomas puede ser la culpable de que metas la pata, sobre todo si sales con la gente del trabajo.

En las entrevistas de trabajo

Has conseguido una entrevista para el trabajo de tus sueños, sientes que lo has clavado y, sin embargo, nunca recibes respuesta. ¿Qué podría haber salido mal? Según Thomas, uno de los errores de etiqueta más grandes que las personas cometen en el ámbito laboral es descuidar lo que ella llama la "Regla de los tres agradecimientos".

"No te quedes corto. Agradece durante, después por correo electrónico y nuevamente por escrito", indica. "La tecnología ha hecho que sea todo más fácil, incluso el ser amable, por lo tanto ya estás tardando en llevar a cabo la regla en tu próxima entrevista". ¿Te parece mucho?

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