"de esto hablamos ahora"

Blade Runner predijo cómo sería el mundo en 2019 y acertó en todo esto

Quizá no llueva tanto ni haya muchos neones con grafía asiática, pero la película de Ridley Scott sigue siendo actual justamente porque su tiempo se parece mucho al nuestro

Foto: Fotograma de 'Blade Runner'.
Fotograma de 'Blade Runner'.

"Está usted caminando por el desierto cuando, de repente, se encuentra un galápago". Quizá aún no te hayan hecho un test de empatía para saber si realmente eres un replicante, pero lo cierto es que 'Blade Runner', la película de Ridley Scott que se basa en la novela ciberpunk '¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?', de Philip K. Dick, augura un futuro que, no en su totalidad, pero en alguna parte, nos puede recordar bastante al presente en el que vivimos. Aunque aquí llueva un poco menos.

No es algo tan raro, al fin y al cabo. De mejor o peor manera, las novelas distópicas en mundos futuros y exóticos siempre parecen una demostración de lo que está por venir, como cuando Julio Verne hablaba del submarino sin que este se hubiera inventado aún, pues solo existía el prototipo. La neolengua que describe George Orwell en '1984' parece una broma sin gracia del mundo actual, y las palabras de 'Un mundo feliz' de Aldous Huxley aún causan nervios en la espina dorsal: "Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería basicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar..."

Un futuro muy presente

Volviendo a 'Blade Runner', ¿qué podemos sacar de este mundo con influencias asiáticas y donde la polución y la lluvia ácida asolan las calles? Pues, como indica 'New York Post', más de lo que pueda parecer a simple vista. Por si no lo recuerdas, cuenta la historia de un detective (Harrison Ford) encargado de dar caza a los humanoides deshonestos conocidos como "replicantes", interpretados por Daryl Hannah y Rutger Hauer. "Estaba destinada a ser una advertencia sobre el cambio climático, cómo la contaminación estaba destruyendo el mundo, cómo la industria está modificando y transformando a su antojo el medio ambiente", dice Gray Scott, filósofo transhumanista, "todo eso de lo que estamos hablando ahora".

Tanto 'Akira' como 'Blade Runner' suceden en 2019, y ambas tienen ciudades contaminadas, con hologramas y luces de neón

Segun el filósofo, cuando ve a la gente usando máscaras por culpa de la contaminación, como en China, o en San Francisco, por el incendio, se acuerda muchísimo de la película. "Acertaron también en la brecha que separa cada vez más a los pobres de los ricos", explica. "Los edificios súper altos dominan el horizonte, mientras que las calles debajo de ellos son lugares caóticos repletos de gente y tráfico. Ridley quería producir una ciudad congestionada visual y arquitectónicamente porque la gente decente nunca se encontraba debajo del piso 40. Las calles de la ciudad eran como un sótano".

Como sucede en 'Akira' de Katsuhiro Ōtomo (aunque en esta con más razón) la cual transcurre también en 2019, las ciudades parecen una prolongación de la ciudad amurallada de Kowloon, ese reducto ilegal en el corazón de Hong Kong donde la gente vivía hacinada. En 'Blade Runner' las personas han colonizado otros mundos y los hologramas se encuentran por todas partes, pero no tienen la suerte de contar con nuestros teléfonos inteligentes, pues aún tienen que llamar a través de cabinas telefónicas.

Los Ángeles de la película, sucia y llena de carteles publicitarios.
Los Ángeles de la película, sucia y llena de carteles publicitarios.

Si bien la influencia oriental en Estados Unidos no es tan fuerte como lo predijo 'Blade Runner' encontramos en la película otra predicción: un lenguaje universal que combina piezas de lenguas existentes, como el "lenguaje de la ciudad" utilizado en la película, ya está ocurriendo. Los emojis, por ejemplo, se entienden universalmente. "Nos estamos moviendo hacia los jeroglíficos egipcios", dice Scott. "Puedo enviar un emoji a mi amigo que habla japonés y lo entenderá sin problemas".

¿Qué hay de los robots?

Porque, claro, son lo más importante de la película y lo que realmente marca la diferencia entre lo que pensamos que es el futuro y lo que es en realidad. Aunque nunca está claro de forma explícita qué son, el primer guión de la película (recordemos que tiene hasta siete versiones diferentes) dice que los replicantes se han producido a través de una "evolución avanzada de robots".

Mientras que los humanoides reales están todavía a años de distancia, los científicos están trabajando en la impresión 3D de tejido vivo y podrían algún día producir órganos artificiales. Y algunas compañías, incluida la startup Soul Machine de Nueva Zelanda, están tratando de cerrar la brecha entre humanos y máquinas haciendo que la Inteligencia Artificial sea más realista y emocional.

Llama la atención, también, que en su día la crítica acogiera esta película de una manera bastante "templada" y cómo se ha revalorizado en la actualidad. Quizá hemos ido comprobando más y más que el futuro que auguraba ya está aquí.

Cuando se le pregunta al filósofo cómo ve el panorama, no parece muy alentador. "En algunas partes del mundo, veremos pesadillas distópicas", explica. “Y, sin embargo, veremos focos de utopías donde la avaricia y la corrupción del gobierno no existirán debido a las tecnologías emergentes como los robots de granja automatizados y las viviendas asequibles hechas por máquinas. Veo un futuro mucho más fracturado donde los extremos serán más evidentes". Parece que él ha visto cosas que vosotros no creeríais...

Alma, Corazón, Vida

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