¿VERDAD O CALUMNIA?

Era político, le acusaron de acoso y dimitió. Ha demandado a medios y denunciantes

Denis Baupin, exvicepresidente de la Asamblea Nacional francesa, denuncia a seis mujeres, dos testigos y cuatro periodistas que le acusaron de abuso sexual

Foto: Foto: Mauricio Dueñas/ EFE.
Foto: Mauricio Dueñas/ EFE.

"En mitad de un descanso, salí y él me estaba esperando. Me apretó contra la pared, trató de besarme y puso sus manos en mis pechos. Al final, pude liberarme y fui a los baños temblorosa a lavarme. Luego, volví a la reunión". Esta es la declaración de Geneviève Zdrojewski, recogida por 'Le Figaro', una de las seis mujeres acusadas de abuso sexual a Denis Baupin, un destacado miembro del Partido Verde francés, en el juicio inciado ayer en París contra doce personas por haber difamado la imagen pública del político, quien se vio obligado a dimitir tras saltar el caso.

Todo comienza en mayo de 2016, cuando la radio France Inter y la web de investigación Mediapart publican los testimonios de 14 representantes electas del Partido Verde que afirman haber sido víctimas, desde 1998 hasta 2014, de acoso sexual por parte de Baupin. Entre ellas, cuatro grandes nombres: la candidata a las elecciones parlamentarias de 2017, Isabelle Attard, la portavoz del partido Sandrine Rousseau, la presidenta de juventudes en la ciudad de Le Mans, Elen Debost, y la Consejera Regional de la Île-de-France, Annie Lahmer, según informa el diario francés 'L'Obs'.

Lahmer alega que fue perseguida por Baupin en su oficina, cuando era empleada del Partido Verde y él era portavoz del partido nacional

En cuanto saltaron las acusaciones a la opinión pública, el político dimitió de todos sus cargos, que por aquel entonces eran bastante notables: se trataba del vicepresidente de la Asamblea Nacional. Sin embargo, defendió su inocencia frente a las acusaciones. También dejó el grupo ecologista, pero no renunció a su acta de diputado. El 10 de mayo de 2016 la oficina del fiscal público de París abrió una investigación preliminar contra Baupin por agresión sexual y acoso, encargada a la Brigada de Delitos contra los Derechos Humanos (BRDP), según informó 'Paris Match'.

Al mes siguiente, una nueva denuncia volvió a entrar en los juzgados. Esta vez era de parte del político contra las seis mujeres denunciantes, así como a los periodistas de Mediapart y France Inter que firmaron las noticias. Su abogado, Emmanuel Pierrat, asegura que su cliente no violó en ningún momento la ley ni el consentimiento de las mujeres. Lo único que espera, según él, es que "su nombre sea lavado", ya que desde entonces su reputación como político, su familia y su vida privada se vieron seriamente afectadas. Una investigación de nueve meses durante los cuales la policía entrevistó a 50 personas y que terminó con los fiscales anunciando que no presentarían cargos ya que el plazo de tres años para alegaciones había dado por finalizado.

Tan solo era una activista enfrentándome a alguien muy importante dentro del partido. No me sentía en igualdad de condiciones

"¿La justicia enviará el mensaje de que las mujeres deben permanecer en silencio?". Son las palabras de Sandrine Rousseau en el diario británico 'The Independent', quién acusó a Baupin de agarrarle el pecho (como a Zdrojewski) en medio de una reunión en 2011. "El mensaje que van a dar es muy importante, ya que dependiendo de cómo se resuelva se verá si las mujeres pueden hablar o mejor quedarse calladas". Según la BRDP, "las entrevistas con los testigos corroboran un patrón de hechos que apoya las acusaciones".

Cuando el río suena, agua lleva. El caso de Annie Lehmer se remonta a unos cuantos años atrás, en 1999. Por aquel entonces, Baupin era portavoz del partido, mientras que ella era simplemente miembro del personal a su cargo. Una vez, según Ahmer, él comenzó a coquetear con ella y a perseguirla por su oficina. Incluso le amenazó con destruir su carrera si no se dejaba. "Cuando esté frente al tribunal voy a decir que es inadmisible que algunos hombres con poder consideren este comportamiento como algo normal", asegura Ahmer. "No lo es". También la expolítica Isabelle Attard confesó haber sido acosada a través de mensajes de texto entre 2012 y 2013. "Yo tan solo era una activista que más tarde se convirtió en legisladora y que se enfrentaba a alguien muy prominente en el partido", razona Attard. "No me sentía en igualdad de condiciones".

La versión de Baupin

"Mi cliente ya ha dicho todo lo que ha tenido que decir a los investigadores", ha declarado Pierrat a 'Associated Press'. "Nunca ha sido perseguido legalmente. Ha acabado destruido por este asunto. Atacamos contra los medios de comunicación que carecieron de todo tipo de precaución y publicaron información falsa sobre él, violando la presunción de inocencia".

"Los periodistas y las mujeres denunciantes deben demostrar que dijeron la verdad o se enfrentarán a una condena punible con una multa máxima de 45.000 euros", recalca el abogado. Lo que aquí en España vendría a ser un delito o atentado contra el derecho al honor o la imagen. Bajo ley francesa, los periodistas deben probar que actuaron de buena fe o que dijeron de la verdad, así como que tenían un objetivo legítimo en la producción de la historia, fueron cuidadosos y equilibrados a la hora de redactar sus informes y que no estaban motivados por la animosidad personal, una serie de requisitos que, en palabras de Pierrat, "ninguno de ellos cumple".

Francia contra el #MeToo

Una de las peculiaridades del país francés es el escaso apoyo a la causa del #MeToo por parte de algunos sectores de la población. Una de las abanderadas del movimiento de reacción fue la actriz Catherine Deneuve, quien redactó una carta abierta publicada en 'Le Monde' en la que se quejaba de que el movimiento era "una caza de brujas" que infringía "el derecho de los hombres a molestar a las mujeres", opinó la actriz. "No creo que sea el método correcto para cambiar las cosas, es excesivo. Tenemos los ojos demasiado abiertos como para reconocer un incómodo intento de ligar con alguien de un ataque sexual". Puede que esta ola de reacciones se haya extendido aún más entre la población francesa, y venga a explicar el ascenso al poder de determinados políticos populistas de derechas, como Marine Le Pen.

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