una artesanía importada de estados unidos

Joyas de leche materna y cordón umbilical: la bisutería de moda entre las mamás lactantes

Cualquier motivo puede ser encapsulado en este tipo de joyas: desde cordones umbilicales a placenta seca. Se tardan en producir unas cuatro semanas y pueden costar hasta 200 euros

Joyas hechas con leche materna, con cordones umbilicales, con placenta, con pelitos, con uñas de bebé… Si al leer esta retahíla se le frunce el ceño y no puede evitar la expresión de no entender nada, es que no es usted una de las miles de madres que ya son clientas de esta incipiente industria en España.

Esta artesanía, importada de Estados Unidos, está creciendo, poco a poco, gracias al boca a boca y a foros especializados en las redes sociales, de la mano de una terna de emprendedoras que copan el incipiente mercado nacional.

Las joyas con cordón umbilical incrustado son de las más populares
Las joyas con cordón umbilical incrustado son de las más populares

Anaïs Berna es la creadora de Recuerdos con Alma, una de estas empresas pioneras en España. La artesana y madre alicantina ya lleva algo más de dos años dedicada a este sector, tras dejar su trabajo como encargada de un supermercado. “Me encontré con estas joyas por casualidad, navegando por internet, y desde el primer momento me encantaron y me propuse aprender a hacerlas”.

Aunque el abanico de posibilidades es ilimitado (de dientes a uñas o placenta), el producto estrella son las joyas hechas con la propia leche materna


Al igual que ella, Silvia Fenollosa, fundadora de la valenciana UAP Joyas Maternales, se lanzó a la aventura tras descubrir la actividad por internet. Aunque ella no dejó el trabajo, sino que no la renovaron cuando supieron que estaba embarazada. "Al poco tiempo decidí ponerme con el tema de las joyas maternales que me permitía hacer algo que me gusta y dedicarle tiempo a mi hijo y mi familia".

El caso de la catalana Joyas Maternales, la primera de estas empresas en ver la luz en España, fue un poco distinta. Su fundadora, la mallorquina Begoña Prats, ya estaba en el sector de la joyería y se lanzó a la creación de joyas de leche materna "espoleada por los comentarios de un foro de mamás lactantes en Facebook", explica. Cuenta ya con más de 16.000 seguidores en Facebook, una cifra nada desdeñable para una actividad casi desconocida.

Anaïs Berna pule una cuenta en el taller de su casa en Alicante
Anaïs Berna pule una cuenta en el taller de su casa en Alicante

“Cuando empecé, no daba a basto de todas las peticiones que tenía”, cuenta Begoña, quien ya se dedicaba a la joyería profesionalmente cuando se lanzó a este proyecto. “Una mamá me comentó de hacerlas y cuando me di cuenta era una avalancha de peticiones. Tantas que pronto tuve ponerme a contratar para darle salida”.

Alquimia secreta

Aunque el abanico de posibilidades parece ilimitado (dientes, uñas, placenta...), el producto estrella son las joyas hechas con la propia leche materna. Un producto que a la vez es el mayor reto para las que se han aventurado en este casi desconocido sector.

En un primer momento, la leche llega hasta la artesana en botes para muestras médicas o bolsitas de cierre hermético. Dependiendo de las joyas se pide más o menos leche, pero suele bastar con unos 30 mililitros para una pieza pequeña.

Hay mamás que las quieren como recuerdo de una lactancia dura y otras para tener algo físico del bebé que perdieron


Entonces comienza la parte secreta del proceso de cómo fosilizar la leche de forma que perdure su color blanquecino. Y es que la leche tiene componentes vivos que se pueden estropear muy fácilmente al tratarla y que con el tiempo se termine amarilleando o cambiando el característico blanco por el marrón.

“Fueron muchos meses investigando y muchos fallos hasta dar con la fórmula para que la leche no se estropee tras encapsularla”, cuenta Anaïs. El éxito de estas joyas es conseguir que perduren incluso eternamente. "Hay muchas mamás que no solo las quieren para ellas, sino para regalárselas a sus hijos cuando sean más mayores". “No creo que ninguna revele exactamente cómo lo hace, porque ahí reside parte de la complejidad de esta artesanía”, se sincera Begoña Prats.

Muestra de leche materna congelada que las clientas envían para futuras joyas
Muestra de leche materna congelada que las clientas envían para futuras joyas

La joyas también pueden producirse a partir de leche congelada. De hecho, muchas clientas eligen enviar un poco más de la cantidad requerida y así guardarse la posibilidad de hacerse nuevas joyas en el futuro. "Nosotras almacenamos la leche sobrante durante un año para que aquellas mamás que han dejado de amamantar por cualquier razón, tengan aún un año para hacerse otra joya", explica Anaïs de Recuerdos con Alma.

Finalmente, la leche se mete en un molde, se encapsula en resina y se pule para dejarla brillante. Los precios varían entre los 60 euros por una cuenta o charm sencillo hasta los 180-200 euros de las piezas más elaboradas o personalizadas. En unas cuatro semanas tras la recepción de la leche, la joya llega a su propietaria.

Historias personales tras cada joya

Si algo comparten las tres artesanas es que no se consideran negocios normales. Y no porque asuman que tienen algo de extraño, “incluso que haya gente que lo considere friqui”, según Begoña Prats, sino por el tipo de producto que manejan y la relación que establecen con sus clientas.

El concepto se está extendiendo también como regalos para seres queridos
El concepto se está extendiendo también como regalos para seres queridos

“Hay madres que tuvieron problemas de lactancia y que al final lo consiguieron y para quienes tener un recuerdo basado en su leche materna es algo que simboliza ese tiempo de superación”, relata Silvia Fenollosa. “También hay otras historias más duras, de madres que perdieron a sus hijos pequeños y que quieren una joya quizás con pelitos o con leche que les perteneciera y que les permita mantener un vínculo casi físico con ellos”.

El modelo artesanal, de pequeño negocio detallista, les permite mantener ese contacto íntimo que parecen demandarles las clientas. “Mira, cuando abrimos la página web”, explica Prats, “lo primero que dije es que quería que fuera un apoyo, un anexo al negocio, porque esto no puede ser una tienda por internet, esto va del trato personal”.

Alma, Corazón, Vida

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