Así se enchufa en la universidad española
UN SISTEMA PERVERSO

Así se enchufa en la universidad española

Tras la entrada en vigor de mayores normas de transparencia, algunos centros han encontrado en la figura del profesor visitante el 'coladero' para colocar sin filtros a quien desean

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“Ya no hay meritocracia. Ni tribunales. Y además sigue practicándose la endogamia más feroz, la de toda la vida”, es el pesimista retrato de la universidad española que hace Víctor Sampedro, catedrático de Opinión Pública y Comunicación en la Rey Juan Carlos. Precisamente, su universidad es una de las más señaladas por estas prácticas de nepotismo y enchufismo permanente a la hora de seleccionar al profesorado. Un sistema que se acoge desde hace algo más de tres lustros a la figura del profesor visitante para saltarse las normas de transparencia y concurso y contratar “a quien les parece más oportuno por los motivos que les parece más oportuno”, según denuncia de un veterano docente de este mismo centro.

Los males de la universidad española, en lo que a su cuerpo docente se refiere, se distribuyen en tres clases, según clasificación de un profesor asociado. “Los que están como yo, con contratos leoninos y condiciones de precariedad sonrojantes; los que se colocan como interinos y nunca sale su plaza definitiva, y los profesores visitantes de mentira”, es el resumen de este especialista, que prefiere no dar su nombre. El anonimato es casi obligado para todos los que denuncian estas prácticas. “Yo puedo dar mi nombre porque me lo he ganado, ya soy catedrático, pero entiendo que todos los demás que aún no son titulares no quieran figurar, porque cualquier denuncia pública supondría la exclusión automática de la carrera de ascensos. Las represalias están a la orden del día”.

Esta figura está pensada para hacer contratos de como máximo un año prorrogable a otro y debe ser gente “que eleve el prestigio"

Las universidades achacan estos problemas laborales a la falta de oferta de plazas fijas por parte del Estado. Pero desde las asociaciones que denuncian la situación de los profesores, apuntan más “a que prefieren gastarse el presupuesto en otras cosas”. La prueba que esgrimen es que “hay quienes tienen contratos estupendos y otros tienen otros de vergüenza. Es discrecional”.

No es el caso de los profesores visitantes, la verdadera fórmula mágica para sortear los concursos y poder colocar a quien uno desea sin el menor control. “En teoría, deben pagarles lo mismo que a un profesor titular”, explica uno de los profesores consultados. Lo cierto es que legalmente esta figura está pensada para hacer contratos de como máximo un año prorrogable a otro, y debe ser gente “que eleve el prestigio y ayude a consolidar la marca del centro”, según precisión de Sampedro, que, precisamente, se marcha este curso a Ámsterdam bajo esta fórmula.

Sin embargo, según denuncia la Asociación por la Transparencia Universitaria, algunos de los profesores visitantes llevan más de 11 años en el puesto. Es el caso, denuncian, de Enrique Moreno Serrano, profesor de derecho mercantil. Moreno no quiere hablar mucho del asunto, aunque discrepa sobre la cantidad de años que lleva contratado bajo esta fórmula: “Solo estoy interesado en hablar con medios de comunicación sobre temas jurídicos de mi especialidad. Los temas de vínculos contractuales con la universidad, lamentablemente, me tienen muy aburrido”.

Pago de favores

La URJC y la Carlos III de Madrid se llevan la palma en el uso de este sistema. Ambas tienen centenares de profesores contratados así. Algunos de ellos ligados familiarmente a políticos u otros docentes de las universidades. En total, la URJC tiene 424 personas en nómina como profesores visitantes de una plantilla de 1.400. Es la que lidera el 'ranking' en España con gran diferencia. Estas cifras quedan registradas en su memoria presupuestaria de 2018.

“En ocasiones, también sirven para hacerse favores de unas universidades a otras o de gente que tiene cursos de posgrado”, explica otro implicado que prefiere no dar su nombre. Es decir, que a través de los vínculos entre directores de departamento se puede “colocar” a uno de “los tuyos” en una universidad diferente, “pero con la que tienes vínculos”.

“Yo estuve dos semanas contratado como profesor visitante en mi propia universidad para no quedarme tirado”, explica un profesor

Las modalidades son múltiples. “Un tercio de los casos son gente valiosa que de otro modo no habría manera de retenerla. Es malo para ellos, porque de otro modo sacarían la plaza y estarían seguros, y así, además de no tener seguridad laboral, están mucho más sujetos a los caprichos y demandas de quienes depende que se les renueven los contratos o no”, reflexiona Sampedro. “Yo estuve dos semanas contratado como profesor visitante en mi propia universidad”, explica un profesor titular. “Estuve cinco años como asociado, que era el tope máximo, y mientras se buscaba otra manera o salía la plaza, se hizo ese apaño”, confiesa. “Se da con cierta frecuencia por ese motivo, pero son siempre arreglos inferiores a un año”, agrega. “No es ningún chollo, porque tienes que tener una enorme sumisión y pleitesía a quien te da la plaza”, añade Sampedro.

No es el caso de los otros dos tercios de los que hablaba Sampedro que de esa forma sortean la legalidad. “Esos están protegidos por ese paraguas, pero no sacarían una plaza a concurso porque no dan la talla”, sentencia. La asociación que denuncia estas prácticas señala que bastantes de los profesores asociados (una figura creada en 2003) “no tienen ni siquiera el doctorado”.

No es bueno para nadie

Lo cierto es que otro de los reversos 'tenebrosos' de este sistema es que los profesores acogidos a esa fórmula son contratados en septiembre y despedidos en junio, de manera que no tienen vacaciones pagadas. “No beneficia a nadie y sirve para hacer lo que les da la gana a unos pocos”, subraya Sampedro.

Otro factor es que “expulsa a gente buena que sabe que nunca podrá optar la plaza”. Fue el caso de otro profesor español que tras varios años como asociado tuvo que marcharse al extranjero. “Lo peor no es haberme tenido que ir, que creo que es bueno para cualquier investigador, sino que sé que ya nunca más podré regresar”. No mientras haya un tapón, denuncia.

Los rectores de las dos universidades más señaladas por estas prácticas, Javier Ramos, de la URJC, y Juan Romo, de la Carlos III, declinaron hablar con este diario a pesar de haberse comprometido a hacerlo en el caso de Ramos, que en su momento estuvo denunciado por soborno a otro profesor, presuntamente, y entre otras cosas, por haberle ofrecido “los profesores que quieras para tu departamento”.

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