Social: El gran error de la mujer que ganó 453 millones en la Lotería
firmó el boleto

El "gran error" de la mujer que ganó 453 millones en la Lotería

Una mujer se ha rebelado contra una ley estatal tras haber ganado un premio en la Lotería de Estados Unidos, pues no quiere que su nombre se haga público

Foto: PowerBall, el sorteo de la Lotería de EEUU.
PowerBall, el sorteo de la Lotería de EEUU.

¿Por qué la gente sale en la televisión cuando le toca un premio de la Lotería? ¿No sería mejor que guardasen el anonimato? ¿De verdad quieren que todos sus vecinos se enteren de que ahora tienen más ceros en su cuenta? Esta es una de las preguntas que muchas personas se hacen en días como el del sorteo de El Gordo de la Navidad, en el que los premiados no tienen reparos en mostrar su cara a millones de personas.

Ojo, hay otros muchos que no lo hacen y prefieren que nadie se entere de que ahora son un poco menos pobres. Y su decisión se respeta. Una suerte que no corren los habitantes de New Hampshire (Estados Unidos), cuya ley establece que es público tanto el nombre del ganador de la Lotería como su lugar de residencia y el monto del premio. Vamos, que cualquiera puede saber a golpe de clic quién de sus vecinos se ha hecho rico recientemente, con todos los peligros que eso conlleva.

La mujer firmó el boleto ganador, pero ahora dice que fue un "gran error" haber puesto su nombre en aquel papel premiado

Una mujer, identificada como Jane Doe por los medios americanos, se ha rebelado contra esta ley, tras haber ganado un premio de 559,7 millones de dólares (453,3 millones de euros) en la Lotería Powerball, como se conoce en el país.

No quiere dar su nombre

La mujer firmó la parte del boleto ganador, pero ahora dice que fue un "gran error" haber puesto su nombre en aquel papel premiado, y que antes "debería haber consultado" a su abogado, relata 'The Washington Post'.

Ahora, al saber que su nombre va a ser de conocimiento público, ha presentado una queja al Tribunal Superior de Hillsborough en Nashua, alegando que ella firmó el dorso del boleto porque pensó que estaba obligada a hacerlo según lo ordenado por la información en el sitio web de la comisión estatal de lotería.

La mujer aún no ha entregado su décimo ganador, pero ha mostrado a los funcionarios una fotocopia del mismo. Jane Doe ha declarado que la única respuesta que le han dado las autoridades es que si alguien presenta una solicitud para saber quiénes han sido los ganadores, se verán obligados a dar esa información. Sus abogados argumentan que su interés por la privacidad es mayor que el insignificante interés público en revelar su nombre.

¿Y los representantes de la Lotería qué alegan? Que aunque respetan el deseo de la mujer de permanecer en el anonimato, los estatutos estatales y las reglas de la tienen establecidos los protocolos muy claros, y que deben procesar el boleto ganador "como cualquier otro", determinó en un comunicado Charlie McIntyre, director ejecutivo de la Lotería de New Hampshire.

Los responsables de la Lotería tienen establecidos unos protocolos muy claros, y aseguran que deben procesar el boleto ganador "como cualquier otro"

La mujer se describió a sí misma como una residente de New Hampshire y "miembro comprometida de la comunidad". William Shaheen, abogado de la premiada, ha dicho a los medios que "ella deseaba continuar su vida normal, con su trabajo, y con la libertad de entrar a una tienda o asistir a eventos públicos sin que se la reconozca". Asimismo, ha afirmado que "ella desea seguir viviendo en su ciudad y retribuirle al Estado y a la comunidad que tanto le han dado". De hecho, la mujer pensaba donar una parte a obras de caridad.

Asesinados por su dinero

Esta reticencia de la ganadora de hacer pública su identidad es comprensible. En noviembre de 2015, Craigory Burch Jr. ganó un premio mayor de 434.200 dólares (352.000 euros), y dos meses después fue asesinado en su casa por siete hombres enmascarados que irrumpieron en su casa. Los miembros de su familia dijeron que el anuncio público de lo que ganó en la Lotería lo había convertido en un objetivo.

La mujer desea continuar su vida normal, con su trabajo y con la libertad de entrar a una tienda o asistir a eventos públicos sin que se la reconozca

No es el único caso. Abraham Shakespeare ganó un premio de la lotería de 30 millones de dólares en 2006. Dos años más tarde, una escritora, Dorice Moore, se acercó a él y le dijo que estaba escribiendo un libro sobre cómo la gente aprovechaba del dinero de los ganadores. Ella pronto se convirtió en su asesora financiera y lentamente comenzó a desviar su dinero. "Le acabó quitando todo", dijo el fiscal general adjunto Jay Pruner en los argumentos finales.

Con estos casos, normal que la protagonista de esta noticia no quiera revelar su identidad.

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