Educación: Miedo ante el próximo MIR: a miles de médicos españoles no les salen las cuentas
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Miedo ante el próximo MIR: a miles de médicos españoles no les salen las cuentas

Hay más del doble de candidatos que puestos para realizar la residencia, una situación que preocupa a muchos de los profesionales que temen quedarse un año en blanco. ¿Es así?

Foto: Las cirugías son algunas de las especialidades más demandadas. (EFE)
Las cirugías son algunas de las especialidades más demandadas. (EFE)

El próximo sábado 10 de febrero se celebrará el examen MIR, la prueba compuesta por 225 preguntas que, junto con el expediente académico, lista a los presentados a la hora de elegir su especialidad. En otras palabras, criba a todos aquellos que se presenten —recién licenciados o no— para realizar la residencia, el último paso antes de poder ejercer finalmente como médico. “Soy un cúmulo de estrés, ansiedad, somatizaciones y nervios. Gracias, MIR”; “quedan dos semanas para el MIR y ya me está pasando lo mismo que el año pasado: ansiedad máxima que no me deja concentrarme”; “qué agobio tengo con el MIR, de verdad”. Estos son algunos de los mensajes que pueden leerse en las redes sociales.

Alberto es uno de los estudiantes que se están preparando para el examen. “Hay nerviosismo, porque repetir es una angustia; a dos amigos a los que les ha pasado tienen bastantes nervios”, explica a El Confidencial. Su caso es algo distinto, porque en su especialidad (médico preventivista) hay menos competencia. Sin embargo, en otras como Cirugía Plástica, Neurocirugía, Cirugía Pediátrica y Dermatología la demanda es mucho mayor, y con ella, las posibilidades de quedarse fuera. Como recordaba una investigación de la Universidad de Granada, el MIR estresa de manera crónica.

El ministerio ofrece menos plazas, pero se han abierto más facultades. No ha habido ninguna clase de coordinación


Con un agravante, que es que este es el examen más disputado en los últimos cinco años. En concreto, 14.450 aspirantes competirán por las 6.513 plazas ofertadas, un ratio de 2,21, uno de los más altos del último lustro. A simple vista, es normal que las cuentan no les salgan a los egresados que buscan hacer su residencia: como suele afirmarse, hay 7.937 aspirantes que no podrán obtener plaza y que, por lo tanto, deberán esperar un año más para conseguir un puesto. No solo eso, sino que, como denuncian algunas organizaciones, el número de egresados de las facultades de Medicina es ya mayor al de plazas disponibles.

“Desde hace unos años, con el comienzo de la crisis, se ha producido una tendencia a la baja de las plazas ofrecidas por el ministerio, mientras que se han abierto más facultades”, explica a El Confidencial Daniel Sánchez Ruiz, vicepresidente de Asuntos Externos del CEEM (Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina). Según los datos del Foro de la Profesión Médica en España, hace alrededor de una década había 28 facultades en toda España. Hoy ascienden a 42.

Alberto está de acuerdo en que “no ha habido una planificación correcta” y que tarde o temprano habrá “el doble o el triple de estudiantes en primero que plazas para el MIR”. Sánchez Ruiz añade que esta situación genera un problema adicional, que es la devaluación de las prácticas: “España tiene los hospitales que tiene, y las prácticas se ven cada día más resentidas”, lamenta. “Estamos formando más médicos de los que luego pueden realizar su residencia, y eso es un grave problema de cara a la docencia”. El crecimiento es tal que los númerus clausus (el límite de plazas de las facultades de Medicina) se encuentran este año en 6.995 plazas (5.685 en públicas y 1.310 en privadas), un 47,8% más que hace 10 años, cuando se encontraban en 4.372.

Otros profesionales que muestran su preocupación por el hipotético resultado del examen son los extracomunitarios. “Si no consigo plaza, o repito el MIR, o me voy de España o echo currículos al Mercadona”, lamenta uno de ellos. “Y 8.500 médicos van a quedarse sin plaza este año. No sé, hay algo que falla”. Aún tienen menos margen para el error, ya que 1.890 extranjeros competirán por 261 plazas (un 4% del total). Es decir, un ratio de 7,2 candidatos por plaza.

El círculo vicioso del MIR

¿Hasta qué punto influyen estas cifras en los médicos que aspiran a realizar su residencia? El representante de CEEM explica que “la mayor parte de la gente que no consigue plaza empieza a formar una bolsa de recirculantes, que se vuelven a presentar hasta que la consiguen”. Esto, recuerda, puede dar lugar a un peligroso círculo vicioso en el que esta bolsa aumente progresivamente de tamaño año tras año, ya que cada vez son más los aspirantes y menos los puestos, hasta el punto de que la ratio llegue a triplicarse.

El año pasado pudo elegir plaza hasta el número 9.013, ya que más de 1.500 personas habían renunciado a elegir una


Así visto, podría pensarse que más de la mitad de los médicos que se presentan al MIR se quedarán sin plaza, dejando a alrededor de 7.000 personas con una mano delante y otra detrás. Los datos, no obstante, lo matizan. En primer lugar, porque se trata de un examen de libre concurrencia al que cualquiera puede presentarse y que criba para garantizar que los residentes alcancen un nivel mínimo de conocimientos. Ese es uno de los puntos de conflicto: desde el CEEM consideran que “la Facultad de Medicina es la que debe garantizar la calidad de los médicos, y el MIR no tiene por qué ser el método para seleccionar”. En el último MIR celebrado hasta la fecha, de los 12.294 candidatos fueron eliminados 1.745 por no haber superado la nota de corte.

El pasado año, por lo tanto, 10.549 estudiantes aprobaron el examen y aspiraron a las 6.325 plazas convocadas. Eso supondría, de entrada, que 4.224 estudiantes que superaron la nota de corte no tendrían ninguna capacidad de elección. No obstante, y ya que se trata de una demanda selectiva, 1.664 no eligieron plaza, a pesar de que podrían haberlo hecho. ¿Por qué? Como aseguran fuentes de la medicina profesional a El Confidencial, la mayoría de casos se deben a que la plaza que ellos querían ya había sido elegida o no han mejorado la que ya tenían. Esto provocó, por ejemplo, que incluso el que obtuvo el número 9.013 pudiese elegir una. Eso sí, la que quedase.

Aspirantes al MIR de la convocatoria de 2014, momentos antes de iniciar el examen. (EFE)
Aspirantes al MIR de la convocatoria de 2014, momentos antes de iniciar el examen. (EFE)

Una vez eliminados los suspensos y los que decidieron no coger plaza, 1.536 de los que aprobaron el examen se quedaron sin plaza, cada uno por motivos diferentes. Una cifra alta (es alrededor de un 15% del total), pero que queda lejos de los 7.000 que suelen aparecer en los titulares. Los defensores del MIR recuerdan que es un sistema mejorable pero, hasta que se encuentre una alternativa, eficiente. También, que la competencia mejora la calidad del cuerpo de médicos. Entre 2005 y 2009 quedaron desiertas plazas que no fueron escogidas por falta de licenciados (el pico se produjo en 2007, con 301), una situación excepcional totalmente opuesta a la actual en la que incluso los estudiantes que no habían aprobado el examen obtenían plaza.

La situación ha cambiado sensiblemente en menos de una década, tanto por la apertura de nuevas facultades como por el descenso en la oferta de puestos MIR (de 7.470 en 2008 a 6.513 este año), algo que los detractores han señalado como un detonante del aumento de desempleo en el sector. Según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal, el pasado año 2017 terminó con 1.335 médicos en paro. Por su parte, Segovia de Arana, el médico español que creó el sistema MIR, lo reivindicó hasta su muerte al ser un sistema capaz de poner en relación a paciente y médico a cambio de una remuneración, algo inédito en otros países de nuestro entorno.

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