alguien tenía que decírtelo

Te has lavado mal el pelo toda la vida: un experto te saca los colores

Paul Windle, uno de los mejores peluqueros de Londres, te va a dejar de piedra: ha desvelado que hay muchas cosas que creemos que hacemos bien y en realidad son erróneas

Foto: La espuma no es tan necesaria. (iStock)
La espuma no es tan necesaria. (iStock)

Crees que te lavas bien el pelo. No es tan difícil, ¿no? Te mojas el cabello, coges el bote de champú, te lo aplicas uniformemente y frotas. Luego, cuando ya has quitado la suciedad, lo aclaras, para quitar los restos del producto. Hasta un niño podría hacerlo... ¿no? Pero ¿y si estamos equivocados? ¿Y si llevamos toda la vida haciendo mal esto que parece tan simple? Pues parece que sí, amigos.

Paul Windle, uno de los mejores peluqueros de Londres y cofundador de la cadena Windle & Moodie, nos ha sacado los colores en 'Harper's Bazar'. El experto ha revelado las cosas que hacemos mal al acondicionar esta zona del cuerpo, que tanto nos luce si la llevamos bien cuidada, o viceversa. Recogemos sus consejos y los de otros especialistas en el cuidado del pelo.

1) Utilizas demasiado champú

Este es un error que cometemos la mayoría de las personas, sobre todo las que tenemos el cabello largo. Nos llenamos la palma de la mano de champú, pensando que así lavaremos mejor el pelo. Pues nada más lejos de la realidad: lo suyo es aplicar una pequeña cantidad, equivalente a una moneda de dos euros.

Como dice el anuncio, el frotar se va a acabar. No sólo no hace falta, sino que además, al hacerlo, estás sobreestimulando las glándulas sebáceas

2) No haces dos pasadas

En lugar de usar una gran cantidad de producto de una sola vez, divídela en dos y usa menos champú en cada pasada. Esto significa que permanecerás en la ducha por más tiempo, así que recuerda tenerlo en cuenta si eres eres de los que se ducha por las mañanas.

3) Te enjuagas mal

Windle también menciona el hecho de que podemos ser vagos cuando se trata de enjuagar. Esta es la parte en la que quitamos la suciedad, por lo que no podemos hacerlo con prisas. Si no retiramos todo el producto sobrante, es como si no nos hubiésemos lavado el pelo. Y es algo que todos solemos hacer mal. Así lo demostró una campaña que realizó Pantene en nuestro país, en la que, tras analizar miles de cabezas, se descubrió que el 75% tenía restos de champú.

4) No hace falta que lo dejes actuar

Hay muchos que creen erróneamente que si dejan el champú actuando en la cabeza, lavará mejor el cabello. Es una leyenda urbana. El champú trabaja por iones negativos y es extremadamente rápido. Por ello, dejarlo reposar unos minutos en el cuero como si fuera una mascarilla es un tremendo error y puede crear un problema de deshidratación.

5) Te empeñas en hacer espuma

Nuestra cabeza asocia la presencia de espuma con limpieza. Pero lo cierto es que no es estrictamente necesario. Que tu champú no produzca ningún tipo de espuma no significa que no esté trabajando para eliminar la suciedad y la mugre.

Utilizamos demasiado champú: lo suyo es aplicar una pequeña cantidad, equivalente a una moneda de dos euros, y dividirla en dos aplicaciones

6) Frotas demasiado

Como dice el anuncio, el frotar se va a acabar. No sólo no hace falta, sino que además, al hacerlo, estamos sobreestimulando las glándulas sebáceas para que produzcan mas grasa. También es probable que estemos irritando el cuero cabelludo y desequilibrando el pH de la zona. Lo que hemos de hacer es emulsionar, masajear, con los dedos de la mano, pero suavemente. No debemos clavarlos. El champú ya se encarga por sí mismo de atraer la suciedad como un imán, la que luego eliminaremos con el agua.

7) No lo humedeces bien

Parece obvio, pero hay mucha gente que no se moja el cabello antes de aplicar el champú. Esto es un error. Debes humedecerlo con abundante agua. Aunque no te sirva para eliminar la suciedad, es condición sine qua non para que el jabón del champú actúe adecuadamente.

8) No eliges el champú correcto

Un estudio realizado por Procter & Gamble determinó que el 70% de nosotros no elegíamos el champú adecuado. Nuestra decisión de compra estaba motivada por el olor del producto, y no por el tipo de cabello (graso, teñido, con caspa...). Los expertos son claros: las necesidades particulares de cada cabello han de ser tratadas con jabón adecuado.

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