El esnobismo no tiene lugar

Cinco bebidas que nunca debes pedir en un bar, como el gin-tonic

Resulta tentador huir de vez en cuando de la típica caña, refresco o tinto de verano. ¿Pero estás seguro de que quieres arriesgar? Algunas alternativas son mejor evitarlas

Foto: Que una mala elección no te amargue la noche. (iStock)
Que una mala elección no te amargue la noche. (iStock)

Pubs irlandeses, coctelerías, cervecerías selectas, bodegas, salas de té… Los distintos tipos de establecimientos dedicados al consumo de bebidas demuestran que existe una importante especialización a la hora de servir en buenas condiciones la inmensa cantidad de brebajes que un camarero nos puede poner en un vaso.

Por otro lado, ahí está el bar de toda la vida, ese en el que igual te puedes pedir una menta poleo que un combinado con ‘ginger ale’. No podemos pedirle peras al olmo ni una botella de Möet & Chandon a Casa Mariano, así que ante el elenco de pócimas para el gaznate que ofertan cantinas y tabernas, lo mejor es acotar el terreno y no requerir exotismos donde lo que prima es lo de siempre.

La bebida energética enmascara el alcohol con la que se combina, pudiendo producir auténticos “borrachos de ojos abiertos”


Unas cañas con los amigos del barrio no es el mejor momento para volverse un sibarita. Solo vas a gastarte los duros para tomarte algo más pobre que un chato de vino. Para que acudas a los bares como un parroquiano, y ningún camarero te dé gato por liebre o garrafón por alcohol de importación, saca ahora mismo de tu lista de preferencias las siguientes bebidas que nadie debería pedir en un bar, cafetería, fonda, tasca o mesón de la esquina.

1. Mojitos

Hoy no te apetece una cerveza ni un tinto de verano. Necesitas algo más potente, y ante la moda traída del otro lado del charco decides darle una oportunidad al mojito. Solo cinco ingredientes: ron blanco, azúcar, lima, agua de soda y menta. Parece pan comido.

Primer problema: no todo el mundo sabe mezclar los productos como se debe. En los bares, además, se trabaja rápido y los camareros no están para andarse con fruslerías calculando las proporciones adecuadas para que la bebida esté en su punto: ni demasiado alcohólica ni demasiado dulce.

Foto: iStock.
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Segundo inconveniente: la menta. La hierba permanece fresca solo unos días, una semana como máximo. A no ser que el bar disponga de alguna planta en la trastienda de donde extrae las hojas es probable que no sea este un ingrediente que reponga con frecuencia.

2. Bebidas energéticas con alcohol

Una mezcla especialmente de moda entre los jóvenes que es, sin embargo, toda una bomba para tu organismo. Las bebidas energéticas poseen cafeína y taurina, dos componentes estimulantes que combinados con alcohol pueden producir consecuencias fatales para tu salud.

Si el bar no tiene los baños limpios, probablemente no esté manteniendo en condiciones los equipos para la cerveza de grifo


Una sola copa equivale a tomar seis cafés, una dosis suficiente para acabar sufriendo efectos como las taquicardias. La bebida energética enmascara el alcohol en el organismo, por eso las personas acaban consumiendo dosis mucho mayores de la sustancia, pudiéndose convertir en auténticos “borrachos de ojos abiertos”.

3. Chupitos

La bebida más utilizada para las fiestas de cumpleaños y las despedidas de soltero es la mejor manera de que te cobren más por cantidades ridículas de alcohol. El truco está a veces en los vasos que pueden dar la impresión de que son capaces de contener más de lo que aparentan. En otras ocasiones, los licores utilizados en las mezclas pueden ser excesivamente bajos en alcohol, algo fácil de encubrir en los chupitos, que son, a fin de cuenta lo que son: un lingotazo y basta.

Foto: iStock.
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4. Cerveza de grifo en ciertos bares

¿Que no puedo pedir cerveza en un bar? Si es un botellín o un tercio vas sobre seguro, muy atento, sin embargo, si el dorado líquido mana de una espita.

Atento a las calorías de los gin-tonics. No es la mejor bebida para los que se preocupan por su línea

Las máquinas para servir la cerveza requieren de una manutención y una limpieza. Tales labores las suele realizar la empresa de bebidas, pero ¿cómo saber si el establecimiento está cuidando tales procesos pidiendo las revisiones consiguientes? Un truco es verificar si la higiene es aceptable en el baño. Si no es así, probablemente no se anden con remilgos a la hora de poner especial cuidado en estos equipos.

5. Gin-tonics

De nuevo, otra opción considerada ‘fashion’, pero que se bebe en los bares desde tiempos inmemoriales. El problema con los gin-tonics va por un camino muy distinto.

Foto: iStock.
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Si eres dado a los combinados, lo mejor es que la mezcla de ginebra y tónica no se convierta en un “lo de siempre” ante la increíble cantidad de calorías que puede llegar a contener. Según el medio de salud ‘Verywell’, algunas tónicas pueden alcanzar hasta las 130, por lo que se desaconseja su consumo frecuente para aquellos especialmente preocupados por su línea.

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