"tras la universidad nadie garantiza un empleo"

Por qué dejé la carrera de Derecho para hacerme actriz porno

Abandonó su primer año de educación superior para introducirse poco a poco en el mundo de los vídeos para adultos. Ella Hughes dice no haberse arrepentido nunca de su decisión

Foto: La mujer que ha tomado un polémico camino profesional. (Instagram)
La mujer que ha tomado un polémico camino profesional. (Instagram)

“Mis profesores decían que la pornografía y el Derecho no eran compatibles. Que un título en esta especialidad necesitaba gente respetable y que yo no tenía ese estatus con mi perfil 'online'. Tenía que decidir si quería seguir estudiando o no. Acabé eligiendo el porno”. Con su lenguaje directo, a veces telegráfico, expone Ella Hughes sus razones para dedicar su vida profesional a una controvertida profesión.

A sus 22 años, Hughes lleva ya tres trabajando como intérprete de vídeos para adultos. Fuera de este sector, su nombre comienza, incluso, a hacerse más popular. El pasado año participó en un episodio de ‘Juego de Tronos’ y recientemente su contribución en el cuarto capítulo de la serie ‘Sex Map of Britain’, emitido por el canal BBC 3 (junto a un artículo publicado por la web del medio público británico), le ha hecho cobrar notoriedad.

Hace algunos meses nos hacíamos eco en El Confidencial de un caso parecido, el de un joven italiano que había renunciado a su trabajo en un despacho de abogados para hacerse escort: “Utilizo ahora más mi cabeza para vender mi cuerpo que cuando trabajaba en el bufete”, confesaba el protagonista. Sirviéndonos de las palabras de Hughes, analizamos ahora la situación desde la óptica femenina a través de una intérprete que dice haber encontrado en este sector una dignidad que no hubiera obtenido de otro modo.

Poder e independencia

La actriz cuenta cómo su vida universitaria era incompatible con la posibilidad de tener un sustento a través de un empleo. Sus clases iban de 9 de la mañana a 7 de la tarde y a pesar de disponer de una beca como estudiante, ya había tomado la determinación de que quería mantenerse a sí misma sin depender de nada ni de nadie.

Me di cuenta de que para cuando quisiera acabar mis exámenes, gracias al porno me podría comprar un coche y una casa

Empezó a lograr pequeñas sumas trabajando como modelo para fotógrafos amateurs que necesitaban crearse su primer portfolio. De ahí, el paso natural fueron las fotografías subidas de tono de las revistas dedicadas al público masculino. A través de estas apariciones, Hughes comenzó a recibir las primeras llamadas por parte de las productoras de vídeos para adultos: “Estuve pensándolo unos tres o cuatro meses. Cuanto más estudiaba la oferta, más la quería aceptar. Todo parecía muy fácil”.

Hughes reconoce que había participado anteriormente en fiestas de temática sadomasoquista: “Adoro el sexo, así que al final decidí probar aquello. Pensé que nadie vería mi primer vídeo, sin embargo, tuvo cuatro millones de visitas”. Respecto a su primera toma revela que “me encantó todo el proceso de rodaje. No me importaba que hubiera tanta gente viéndome practicar sexo, estaba acostumbrada por las fiestas a las que acudía. Solo duró 20 minutos y fue muy sencillo. Cuanto más lo hacía más me gustaba. Comencé a grabar 15 escenas al mes”.

No obstante, la seguridad que Hughes muestra respecto a su cuerpo y su sexualidad no siempre fue tan clara. En su etapa adolescente no se sentía particularmente delgada y ella misma destaca la timidez como un rasgo típico de aquella época: “Odiaba cómo sonaba mi voz. Nunca me consideraba suficientemente guapa. Peleé muchísimo contra mis problemas de peso. Nunca creí que hubiera sido capaz de hacer estas cosas”.

Soy la propietaria de la compañía que he fundado. Toda una mujer de negocios. ¿No es eso tener poder?

Destaca Hughes que si para algo le ha servido su trabajo ha sido para elevar su autoestima y su ambición: “No lo encuentro para nada humillante y lo estoy utilizando para obtener ventajas en mi vida”. Su independencia económica tiene una relación directa con ese empoderamiento que la actriz dice sentir ahora. Cuando tuvo que tomar la decisión de elegir entre su carrera y el porno, Hughes decidió calcular las consecuencias que una u otra alternativa tendrían sobre su bolsillo: “Me di cuenta de que para cuando quisiera acabar mis exámenes, gracias al porno me podría comprar un coche y una casa. Sé que un abogado puede llegar a ganar un salario de seis cifras al año, pero es muy difícil pasar la certificación del colegio y nadie te garantiza que obtendrás un trabajo después de la universidad”.

Un empleo con perspectivas

Con todo, Hughes no tiene ningún pudor en exponer abiertamente todos los contras del camino que ha elegido: el peligro de las enfermedades venéreas, el acoso por parte de algunos seguidores y la falta de privacidad que repercute directamente en sus relaciones con la familia y los amigos.

A pesar de tales inconvenientes, la actriz ve claro su futuro: “Creo que no voy a salir jamás de esta industria, si bien tampoco voy a tener una vida propia. Hay mujeres que se las pañan bien como MILFs y GILFs, y aunque creo que no llegaré a hacer esas cosas, quiero continuar hasta sentirme económicamente estable. Creo que lo lograré cuando mi propia web esté lista”.

Frente a los juicios que recibe por parte de algunos sectores feministas, la interprete ofrece su réplica: “Soy la propietaria de la compañía que he fundado. Toda una mujer de negocios. ¿No es eso tener poder?”.

¿Retomará en algún momento su título de Derecho? Por sus declaraciones no parece que esa sea su intención: “Mi vida habría sido muy aburrida si me hubiera convertido en abogada. Por el contrario, he viajado por todo el mundo y he conocido a gente muy auténtica con la que nunca hubiera entablado contacto fuera de la industria. Honestamente, no puedo imaginar mi vida sin la pornografía”.

Alma, Corazón, Vida

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