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Guía para hablar correctamente en 2017: las dudas más recientes, resueltas
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RECOMENDACIONES DE FUNDÉU

Guía para hablar correctamente en 2017: las dudas más recientes, resueltas

Durante los últimos meses se han utilizado mucho determinados nombres que no siempre escribimos bien. Aquí presentamos algunos de los términos que más nos confunden

Foto: No lo estás haciendo mal, pero podrías hacerlo mejor. (iStock)
No lo estás haciendo mal, pero podrías hacerlo mejor. (iStock)

La lengua se encuentra en constante evolución, casi al mismo ritmo que la realidad social. Este año se llevan, cual prenda de moda, las palabras construidas con el prejijo “post-”, como “posverdad” o “postcensura”, que siempre son útiles para darle un nuevo barniz a un viejo concepto. De ahí que los diccionarios de referencia como el de la Real Academia de la Lengua no sean siempre lo mejor para guiarnos ante el nuevo léxico que utilizan los medios de comunicación. Su ritmo es mucho más lento.

De especial ayuda puede ser la Fundéu BBVA, creada a partir del Departamento de Español Urgente de la agencia Efe y que cada día incorpora en su página web nuevas entradas que resuelven dudas puntuales de un campo concreto relacionado con la actualidad (por ejemplo, el atentado en París), proponen alternativas a anglicismos o nos recuerdan esas pequeñas incorrecciones que cometemos día tras día, asesorados por la RAE.

Mejor “proceso de destitución” que “impeachment”; “plan casero” o “quedarse en casa” que “nesting”; “cadena de bloques” que “blockchain”

A continuación recogemos algunas de las recomendaciones que la organización ha realizado durante los últimos meses, y que en la mayoría de casos, aluden a temas de vigente actualidad. No solo sirven para hablar de manera más correcta; también, como todos hemos hecho alguna vez, para dárnoslas de listos y soltar aquello de “pues la Fundéu dice que...”

Adiós a los extranjerismos

Los lectores habituales de la página saben bien que una de sus señas de identidad es proponer alternativas en castellano a los términos que se ponen de moda en los medios, heredados directamente del inglés. En los últimos tiempos, la Fundéu nos ha recordado que es mejor utilizar “engaño pederasta” que “grooming”; “pegatina” o “calcomanía” que “sticker”; “proceso de destitución que “impeachment”; “plan casero” o “quedarse en casa” que “nesting” (aunque no se puede negar que el inglés es más contundente); “invitación” en lugar de “wild card”, muy empleado en el mundo del tenis; y “cadena de bloques”, mejor que “blockchain”. La sonoridad no lo es todo.

Procesionar

Hace ya casi dos meses que terminó la Semana Santa, lo cual quiere decir que faltan unos 10 para la próxima: ese día estará bien recordar que “procesionar”, es decir, “salir en procesión” o “sacar una imagen religiosa en procesión” es adecuado en español y aparece recogido en el diccionario.

San Petersburgo

¿Notan algo raro en la segunda palabra? ¿No? Enhorabuena, entonces, porque como recuerda una entrada de Fundéu, es muy habitual que el nombre de esta ciudad se escriba sin “r” o sin “s”, es decir, “San Peterburgo” o “San Petesburgo”. La confusión viene dada porque la transcripción directa del ruso es “Sankt Peterburg”. ¿Gentilicio? Fácil, petersburgués.

Criminología y criminalística

No, no son lo mismo, aunque se parezcan. Fundéu recuerda que la primera es “la ciencia social que estudia de forma teórica las causas y circunstancias de los delitos en general”, y la segunda, “la investigación pericial de crímenes concretos”. Cuidado, porque la distinción no es nada sencilla; los profesionales de la criminología son los criminólogos, y los de la criminalística son los criminalistas, pero este término se aplica también a abogados especializados en derecho penal. Lo correcto es decir “peritos en criminalística fueron los encargados de ordenar que el cuerpo fuera trasladado a las instalaciones del Semefo”, y no “peritos en criminología”.

Hawái

Es bastante habitual que tengamos duda a la hora de utilizar las formas españolas de palabras en otro idioma. Un clásico es Hawái, que como nos suena haberlo visto escrito de muchas formas (¿Hawaii? ¿Hawáii?) nos lleva a confusión. La grafía adaptada del término es con tilde y una sola “i”. El gentilicio, por si cabe alguna duda, es “hawaiano”.

Sensiblemente

Los periodistas sabemos bien que se trata de un adverbio muy socorrido, pero ¿lo sabemos emplear correctamente? Una entrada del pasado mes de marzo recuerda que es un término ambiguo que puede traducirse tanto como “notablemente” como “ligeramente”, es decir, dos términos casi opuestos. Por eso, la organización anima a emplear estas dos palabras en su lugar.

Si por el contexto no se puede deducir el significado de “sensiblemente”, mejor recurrir a otra palabra

Es un término muy curioso, porque Fundéu señala haber detectado que para los jóvenes de 30 años indica “ligereza”, mientras que para el resto de hispanohablantes se asimila a “notable”. Una recomendación muy cabal, no solo a la hora de emplear “sensiblemente”: si por el contexto no se puede deducir su significado, mejor recurrir a otra palabra.

Financierización y flexivegetarianismo

A pesar de que Fundéu suele preferir alternativas en español a los términos foráneos, en estos dos casos son dos palabras bien formadas, y que en Alma, Corazón y Vida hemos utilizado a menudo… Aunque debemos recordar que se escribe “financierización” (y no “financiarización”). Por si a estas alturas alguien aún no lo sabe, “flexivegetarianismo” es ser flexible en la dieta vegetariana. Como su nombre indica, no es lo mismo que la dieta “flexivegana”, que hace lo propio con el veganismo.

Las asignaturas, con mayúscula

Las recomendaciones sobre el ámbito educativo son particularmente interesantes: gracias a ellas, sabemos que se escribe Educación Secundaria Obligatoria (pero “educación secundaria”), que debemos escribir ESO (y no E.S.O.) o que, por mucho que les guste escribirlo de esa manera, los “maestros” o “catedráticos” van con minúscula. Una duda habitual: las disciplinas científicas y las ramas del conocimiento se escriben con minúscula, pero las asignaturas van con mayúscula.

Perdonazo

Los lectores chilenos recordarán que este término fue empleado por su prensa local para referirse al levantamiento de la sanción de cuatro partidos al futbolista Lionel Messi. Aunque nos pueda hacer daño a los ojos, es una palabra bien formada gracias al sufijo “-azo”, como “golpetazo” o “decretazo”, términos que también hemos escuchado habitualmente en España.

Se trata de... ¿qué?

Un error en el que caemos habitualmente es el de utilizar la construcción “se trata de” con sujeto, como en la frase “el delito se agrava si el responsable se trata de un funcionario público”. Es incorrecto: en ese caso, basta con escribir “el delito se agrava si el responsable es un funcionario público”.

¿“Sol” o “sol”?

Sabemos que las palabras como el sol o la luna se escriben con mayúscula o con minúscula dependiendo de a qué estemos haciendo referencia, pero no siempre recordamos el criterio. La Fundéu nos lo explica. Van con mayúscula en un contexto astronómico (“es un planeta similar a la Tierra”) pero con minúscula cuando el uso es derivado o metafórico (“la playa es un buen destino para tomar el sol”; “esta noche se verá la luna llena”).

Txingurri

Ahora que Ernesto Valverde es entrenador del F.C. Barcelona, la Fundéu nos recuerda que la grafía adecuada de su apodo es Txingurri, con “tx” y no “ch”, y sin comillas. Algo que se hace extensible a otros motes similares, que deben escribirse en redonda, ya que los apodos en otros idiomas no se resaltan.

Nada de “mega-tratados” o “mega ciudades”, sino “megatratados” y “megaciudades”

Intencionalidad e intención

Uno de los peores vicios en el uso del castellano es dar prioridad a una palabra frente a otra simplemente porque tiene más sílabas y, de esa manera, nos suene un poco más culta. Es lo que ocurre cuando se utilizan indistintamente “intencionalidad” e “intención”, a pesar de que tienen significados diferentes. La intencionalidad es “la cualidad que tiene algo de ser deliberado, intencionado” (“el Cabildo investiga la intencionalidad de los incendios recientes”), mientras que la intención es “lo que alguien se propone hacer” (“la intención de voto para Hillary Clinton estaba subestimada”.

Kirguistán

En el (poco probable) caso de que nos veamos obligados a hablar de esta antigua república asiática, donde se produjo un accidente de avión el pasado enero, debemos recordar que es preferible “Kirguistán” a “Kirguizistán”, una variable, de todas formas, admitida. La capital es Biskek (no “Bishkek”), y el gentilicio, “kirguís” o “kirguiso”, aunque el Diccionario de la RAE añade también la forma “kirguizo”.

Megaciudades

¿Qué hacemos con los prefijos? Unirlos a la palabra en la mayor parte de casos, como ocurre con este “mega-”, no con un guion ni separados del término al que acompaña. Así que nada de “mega-tratados”, “mega-ciudades” o “mega-marcha”, sino “megatratados”, “megaciudades” o “megamarchas”.

La lengua se encuentra en constante evolución, casi al mismo ritmo que la realidad social. Este año se llevan, cual prenda de moda, las palabras construidas con el prejijo “post-”, como “posverdad” o “postcensura”, que siempre son útiles para darle un nuevo barniz a un viejo concepto. De ahí que los diccionarios de referencia como el de la Real Academia de la Lengua no sean siempre lo mejor para guiarnos ante el nuevo léxico que utilizan los medios de comunicación. Su ritmo es mucho más lento.

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