Utiliza jabón líquido

El riesgo para la salud de lavarse las manos con pastillas de jabón

Según los expertos, el uso de estos productos de limpieza podría ser contraproducente para la higiene y recomiendan otras alternativas

Foto: El peligro que hay detrás. (iStock)
El peligro que hay detrás. (iStock)

La buena higiene de las manos es fundamental para prevenir la propagación de bacterias. Entre las opciones que solemos utilizar para su limpieza existe una que es particularmente eficiente: el jabón líquido. Eso es lo que asevera un estudio publicado en el ‘American Journal of Infection control’ que resalta las bondades de este producto frente a las pastillas tradicionales y a los dispensadores de jabón en espuma.

La revista ‘Science Focus’, dependiente de la ‘BBC’ ya habló sobre este peligro: las pastillas tradicionales no acaban con las bacterias y solo las desplazan. ¿Deberíamos, pues, dejar de utilizarlas?

Un depósito para los microorganismos

Cuando nos lavamos las manos, transferimos una fina capa de bacterias, escamas de piel y grasa a las pastillas. Según un estudio publicado en el ‘Indian Journal of Dental Research’, en el que se analizaron las barras utilizadas en los baños del personal de 18 clínicas dentales, el 100% presentaban colonias de microbios. Un total de 8 tipos de microorganismos fueron detectados, teniendo cada barra entre dos y cinco clases.

Cuanto más utilizada y desgastada estaba la pastilla, más cantidad y variedad de microorganismos estaban presentes. Entre ellos había una flora mezclada de bacterias grampositivas, bacterias gramnegativas, organismos aerobios, organismos anaerobios y hongos cutáneos. Los resultados indicaban que las pastillas de jabón se convertían en todo un depósito de microorganismos, y lavarse las manos con ellas podía conducir a la propagación de una infección.

Los sujetos que trabajan con pacientes y los que tienen un sistema inmunitario débil deberían utilizar el jabón líquido

Para llegar a estas conclusiones, se colocaron pastillas de jabón recién compradas en el supermercado en las clínicas estudiadas sin que los sujetos que las utilizaban supieran que iban a ser examinados. Se tomaron dos muestras, una antes de que el jabón fuera empleado y otra después de siete días, momento en que se llevó las pastillas al laboratorio para su análisis.

Según los investigadores, los hallazgos determinaron que las pastillas de jabón podrían, incluso, anular el propósito original del lavado de manos y no deberían ser usados por aquellos sujetos que, por contacto con otras personas, tienen que tener particular cuidado en su higiene.

Para Elaine L. Larson, investigadora y profesora de epidemología en la Columbia University’s Mailman School of Public Health los gérmenes están presentes en todas las pastillas de jabón. A pesar de que para la mayoría de las personas esto no entraña grandes riesgos, aquellos con un sistema inmunitario débil sí que deberían tener más cuidado con ellas.

Los jabones en espuma y los antibacteriales también tienen una serie de importantes inconvenientes

Si decidimos usarlas, esta especialista recomienda enjuagar antes la barra en agua corriente para eliminar algunos de los gérmenes, así como dejarla después fuera de cualquier contacto con el líquido elemento, permitiendo que se seque entre cada uso, ya que la humedad es el principal aliado de estos organismos.

No pasa nada si una familia utiliza también la misma pastilla ya que los miembros suelen también compartir los mismos microorganismos. Si nos vemos forzados a utilizar una en un hogar ajeno, se recomienda, nuevamente, enjuagar bien el jabón, y una vez aplicado, lavar las manos durante treinta segundos, desde la muñeca hasta las uñas, para que los gérmenes que pudieran permanecer sobre la pastilla sean suprimidos.

Líquido, espuma y antibacterianos

El estudio del ‘American Journal of Infection control’ analiza también los riesgos de cara a un producto que se ha puesto muy de moda. Se trata del jabón en espuma. Analizando dos marcas de jabón en sus dos variantes: líquida y bajo dicha textura, se determinó que la segunda era mucho menos eficiente en la eliminación de bacterias que podían ser causa de infecciones y enfermedades, resultando, en algunas ocasiones, completamente ineficaz a la hora de acabar con ciertas colonias de bacterias específicas.

Los investigadores achacan los resultados a que la espuma contiene, en realidad, mucho menos jabón que el mismo volumen del producto en forma líquida, ofreciendo una falsa sensación de descontaminación que puede favorecer la propagación de bacterias resistentes.

Foto: iStock
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Pudiera parecer que utilizar jabones antibacteriales debería ser la solución definitiva para acabar con estas amenazas, pero lo cierto es que dichos productos se encuentran también en tela de juicio. El pasado año, la ‘US Food and Drug Administration’ prohibió el uso de sustancias químicas como el triclosán, el triclocarbán y otros 17 antisépticos que se emplean en los jabones que tenemos en casa. Sustancias que pueden permanecer en el organismo durante un tiempo, y que se asocian a desórdenes endocrinos y alergias, sobre todo ante repetidas exposiciones en dosis bajas. En España algunos fabricantes han decidido eliminar tales compuestos de muchos de sus productos, si bien sustancias como el triclosán sí están permitidas para la fabricación de jabones en la Unión Europea, aunque con una concentración máxima del 0.3% para todos los cosméticos en los que se utilice.

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