Los beneficios de la putrefacción

"No usamos champú ni jabón en un mes. Y el resultado fue genial"

"De pronto podía olerme a mí misma… Un hedor entre mofeta y cebolla bastante horroroso". ¿Mereció la pena tanto esfuerzo? Las jóvenes aventureras aseguran que sí

Foto: Aquí se ríen, pero Jill y Jessica tuvieron que pasar 30 duros días. (Twitter)
Aquí se ríen, pero Jill y Jessica tuvieron que pasar 30 duros días. (Twitter)

En ocasiones ocurre: te reúnes con los amigos y empiezas a imaginar 'qué pasaría si'. Dejar el trabajo y quemar la oficina, dar la vuelta a Europa haciendo autoestop o colaros en una piscina privada en plena madrugada pueden ser algunas de las hipótesis falsas que planteéis llevar a cabo entre risas. Pero hay amistades cuyas ideas van mucho más allá y no solo fantasean con lo que ocurriría, además lo hacen.

Claro ejemplo son dos jóvenes que, a modo de crítica contra los imperativos de la industria de la moda, se olvidaron durante unos días de las normas básicas de higiene para demostrar los resultados de estar un mes sin ducharse. Un 'qué pasaría si' que, desde luego, no ha dejado indiferente a nadie, especialmente a quienes las tenían cerca.

Aquí huele a crítica social

O eso es lo que a Jill Provost y Jessica Amaris, editoras de la revista 'Total Beauty', les debió parecer cuando empezaron a pasar los días y, en palabras de sus propios amigos, “sus cuerpos comenzaban a desprender un olor putrefacto”.

Mi marido decía que olía como si hubiese una persona muerta en la casa

Con el objetivo de descubrir qué le ocurriría a sus físicos, su reto de pasar un mes sin tocar el jabón, el champú y abandonar por completo los cosméticos no tardó estar en boca de todos. Especialmente cuando empezaron a mostrar los impresionantes resultados de esta huelga de duchas.

Rompiendo con la limpia rutina

Para Jill lo más difícil fue abandonar el desodorante: “De pronto podía olerme a mí misma… Un hedor entre mofeta y cebolla bastante horroroso. Resguardaba mis brazos durante todo el día llevándolos pegados a los costados siempre”, asegura en 'Total Beauty', donde plasmaron en primera persona lo que les iba ocurriendo.

Y eso fue solo el segundo día. Pese a lo orgullosos y expectantes que se mostraron sus amigos y conocidos ante tan radical experimento, no podían evitar comparar el olor que desprendían con el de comida podrida. “Mi familia aseguraba que a mi paso se quedaba una persistente nube de hedor insoportable”, recuerda Jessica.

Mi tez se aclaró y estaba más lisa y suave de lo que la he tenido en años

El hecho de deshacerse del champú supuso un importante reto para las dos. “El tercer día mi pelo estaba tan grasiento que no podía ni cepillarlo. El peine se quedaba atrapado en medio”, ejemplifica Jill con demasiado detalle, y prosigue: “A los 10 días apestaba como un sótano abandonado infestado de polillas y mi marido decía que olía como si hubiese una persona muerta en la casa”.

Jill muestra su poco aseado cabello. (Total Beauty)
Jill muestra su poco aseado cabello. (Total Beauty)

Una peste beneficiosa

No todo fueron críticas y huidas hacia delante al verlas –más bien, percibirlas– cerca, también fueron muchos los que elogiaron lo bonitos que se veían sus rostros –especialmente quienes los veían en foto– tras haber dejado de usar maquillaje durante 30 días.

Lejos de la acumulación de grasa, partículas de residuos y suciedad en su cuerpo y cabello, el experimento sirvió para que su piel cambiase a mejor. Durante los primeros días ambas pudieron ver como su rostro sufría estragos, el acné brotaba como si no hubiese un mañana y la psoriasis se hacía fuerte por sus brazos y piernas. Pero a partir del día 21 se frenaron en seco.

Resguardaba mis brazos durante todo el día llevándolos pegados a los costados siempre

Como explica Jessica, quien padecía acné, “mi tez se aclaró y estaba más lisa y suave de lo que la he tenido en años”. Tal y como evidencian en las fotos, el rostro de Jill también se quedó como el culito de un bebé y con un tono de lo más saludable.

Jessica repudiada por sus compañeros de gimnasio. (Total Beauty)
Jessica repudiada por sus compañeros de gimnasio. (Total Beauty)

Salubridad ante todo

Nada de jabón ni champú, pero algo de raciocinio. Tal y como explicaron Jill y Jessica a 'The Sun', la idea tampoco era poner en peligro su salud y acabar con una infección mortal por no asearse. Su plan incluía el uso de un espray probiótico que les ayudase a limpiarse la piel sin necesidad de agua –¡esa ni tocarla!– ayudándolas a reponer las bacterias buenas que el cuerpo necesita, entre otras cosas, para deshacerse del sudor que acumulaban durante el día.

Ambas reconocen que olían a “podrido” pero que con el paso de los días comenzaron a sentirse limpias dentro de su visible suciedad. La piel, como el olfato, acaban por acostumbrarse y amoldarse a las situaciones y, aunque no sea el método estético natural más recomendable, lo cierto es que han demostrado que alejarnos de los productos higiénicos y sus ingredientes químicos durante unos días –ojo, podrían ser menos, no es necesario pasarnos– puede resultar de lo más saludable para nuestro cabello y piel. Lo mejor de todo, según las 'conejillas de indias': pudieron dormir 45 minutos más cada día. El tiempo que tardaban en arreglarse por las mañanas.

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