UN TRATO ENTRE MARTINIS, CENAS Y GOLF

La conspiración para subir el precio de los fármacos: una denuncia descubre el fraude

Está a punto de estallar uno de los grandes escándalos de la industria: una denuncia afirma que los productores de medicamentos genéricos pactaron una subida de precios

Foto: Heather Bresch, CEO de Mylan, testifica ante un comité gubernamental por el aumento del precio de Epipen el pasado mes de septiembre. (Reuters/Yuri Gripas)
Heather Bresch, CEO de Mylan, testifica ante un comité gubernamental por el aumento del precio de Epipen el pasado mes de septiembre. (Reuters/Yuri Gripas)

Una demanda civil suscrita la pasada semana por 20 estados norteamericanos puede ser el detonante de uno de los grandes escándalos de la industria farmacéutica. El documento, resultado de una larga investigación por parte de la fiscalía, acusa a dos de las grandes productoras de medicamentos genéricos, Teva (compañía internacional con sede en Israel y que cotiza en el NASDAQ) y Mylan (segunda compañía global en genéricos y tercera en EEUU), así como a otras cuatro firmas menores (Aurobindo, Citron, Heritage y Mayne), de haber pactado una subida consensuada y artificial de los precios de los medicamentos.

Una seria aseveración que niega la tesis habitual de las farmacéuticas, según la cual las subidas de precio son, el fondo, beneficiosas, ya que responden a la consolidación de la industria o la compensación por otros medicamentos menos rentables. La demanda asegura, por el contrario, que “la razón que se encuentra detrás de todas estas subidas de precio es mucho más directa, y siniestra: es una conspiración entre los competidores en los medicamentos genéricos”. Esta relación se establece a través de “sus respectivos ejecutivos de marketing y ventas, de una manera que promueve la interacción directa y rutinaria entre competidores”.

Es solo la punta del iceberg. Nuestra investigación aún está en marcha, e implicará a muchas otras compañías

Aunque por ahora tan solo hay cuatro compañías implicadas, los responsables de la investigación, que arrancó el pasado 2014 promovida, entre otros, por Bernie Sanders, aseguran que es solo el principio. “Es la punta del iceberg”, ha manifestado el fiscal general de Connecticut, George C. Jepsen. “Nuestra investigación aún está en marcha, y va mucho más allá de los dos medicamentos en la demanda, e implica a otras compañías”. Se refiere al antibiótico Doxy DR (doxiciclina hiclato) y al Glyburide, un medicamento oral que se utiliza para tratar la diabetes, y que han experimentado subidas de precio sustanciales en los últimos años. Las farmacéuticas han negado haber incurrido en ninguna conducta delictiva.

Bernie Sanders y Elijah Cummings han sido los promotores políticos de la investigación a la subida de precio en los genéricos. (Reuters)
Bernie Sanders y Elijah Cummings han sido los promotores políticos de la investigación a la subida de precio en los genéricos. (Reuters)

“Las argucias anticompetitivas se han llevado a cabo de dos maneras”, explica el documento firmado por 20 estados. “En primer lugar, para evitar la competición entre ellos que mermaría los precios de determinados medicamentos, se comunicaban para determinar y ponerse de acuerdo en el reportao del mercado que les corresponde”. Además, llegaban a pactos por los cuales rechazaban hacer campaña para determinados consumidores. Este comportamiento, planeado al más alto nivel por los responsables de dichas compañías, ha provocado “un daño significativo, duradero y definitivo en el sistema de salud de EEUU”.

Entre copas

El informe también detalla de qué manera se producen estos encuentros entre los principales responsables de las farmacéuticas. Clases de golf, restaurantes de carne en Nueva Jersey o de copas en Minnesota son algunos de los entornos citados, que generan, como explica la fiscal general de Minnesota Lari Swanson, “una atmósfera que puede dar lugar a conversaciones posteriores en las que se fijen los precios”.

Los precios de los medicamentos se han disparado sin que haya ninguna explicación aparente, en algunos casos, hasta un 1.000%

La demanda señala a la compañía de Nueva Jersey Heritage como la “principal arquitecta” de este esquema conspirativo, y la que puso en marcha la relación entre el resto de compañías. Por ejemplo, a través de las fiestas Girls Nights Out, que reunían a las mujeres de la industria y en las que también “se compartía información sensible sobre los planes de negocios de sus respectivas compañías”, o en comidas como la que tuvo lugar en Bridgewater (Nueva Jersey) donde se reunieron 13 CEO y vicepresidentes de farmacéuticas. La demanda también afirmaba que “los representantes socializan en congresos, partidos de golf y conferencias”.

Esta continua comunicación entre empresas en un mercado liberalizado supone una práctica competitiva que perjudica, ante todo, a los consumidores finales de los productos, que no se ven beneficiados de la caída de precios que provocaría una competencia justa. Como recuerda la denuncia, “los precios de los medicamentos genéricos han aumentado –y algunos de ellos se han disparado– sin razón aparente, provocando la indignación de las autoridades públicas y consumidores de todo el país, cuyos costes se han doblado, triplicado o en algunos casos se ha llegado a aumentar un 1.000%”. Es lo que ha ocurrido con el Doxy DR, que ha pasado de costar 20 dólares por frasco de 500 pastillas a más de 1.800 en apenas 10 meses.

Martin Skhreli, abandonando la Corte Federal de EEUU en Brooklyn (Nueva York). (Reuters)
Martin Skhreli, abandonando la Corte Federal de EEUU en Brooklyn (Nueva York). (Reuters)

O incluso más, como ocurrió en el caso del célebre Martin Shkreli, cuya compañía, Turing Pharmaceuticals, propició una subida del 5.000% de un medicamento para tratar el sida, Daraprim. Una de las compañías que figuran en la denuncia, Mylan, fue objeto de una gran controversia después de que el precio de uno de sus productos estrella, un autoinyector de epinefrina para crisis alérgicas llamado EpiPen, se disparase un 400% durante el último verano. La CEO de la compañía, Heather Bresch, reconocía a 'Forbes' que habían subido el precio para mejorar el producto. Hace apenas una semana, la compañía anunció que pondría a la venta una nueva versión de su medicamento a mitad del precio del original. Sin embargo, la denuncia aclara que esta subida, que se beneficiaba de la posición de monopolio de Mylan, no tiene nada que ver con la presente acusación.

¿Hasta dónde puede llegar el aumento?

Esta denuncia se enmarca en una constante y exponencial subida de los precios en el mercado farmacéutico estadounidense que ha llegado a costar en los últimos años miles de millones de dólares al sistema de salud en medicamentos genéricos. Como afirmaba un análisis realizado por DRX, compañía que compara precios de medicamentos para los seguros de salud, también ocurre con los de marca, cuyo precio entre diciembre de 2014 y enero de 2015 se dobló en 60 de ellos y cuadriplicó en 20 casos.

Aunque todas las compañías suelen subir sus precios de un año para otro, los dos últimos años este aumento ha sido mucho más sustancial. Entre diciembre de 2015 y enero de 2016, Pfizer incrementó un 12% el coste de 24 fármacos, y Valeant, conocida por comprar los derechos de viejos fármacos genéricos, duplicó el precio de 13 productos. A nivel global, el caso del Sovaldi de los laboratorios Gilead Sciences utilizado para tratar la hepatitis C es el mejor ejemplo de cómo el elevado precio de determinados medicamentos puede excluir a gran parte de los enfermos. En España, la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C llegó a querellarse en el Tribunal Supremo contra el ministro de Sanidad Alfonso Alonso al considerar que se podrían haber evitado más de 700 muertes. Se calcula que el coste de este tratamiento por paciente ronda los 13.000 euros.

El sistema de innovación y acceso a medicamentos no siempre responde al interés público, y priman los intereses comerciales

¿Podría ocurrir algo similar a lo que ha pasado en EEUU en nuestro país? La realidad es bien distinta: en España, a través de la conocida como Ley de Medicamentos, el Gobierno tiene todas las competencias para negociar directamente con los laboratorios las subidas de precios de los financiados por la Seguridad Social. Sin embargo, como ocurrió con los 400 fármacos excluidos por el Sistema Nacional de Salud en 2012, muchos de ellos experimentaron aumentos por encima del 100% en apenas un año.

La preocupación por la subida de precios también ha llegado al Parlamento Europeo, donde se está poniendo en marcha una nueva iniciativa que tiene como objetivo evaluar la innovación que aportan los fármacos en el momento de su aprobación. Es una muestra más del movimiento que tiene como objetivo fijar el precio basándose en el valor del medicamento, para evitar las subidas abusivas, y que tiene como principal referencia el sistema de salud inglés.

El acceso a medicamentos esenciales es una de las grandes batallas que se librarán durante los próximos años. Como señalaba el informe “Innovación biomédica y acceso a medicamentos esenciales: alternativas a un modelo roto”, realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, “el sistema de innovación y acceso a medicamentos no siempre responde al interés público, ya que en la actualidad los intereses comerciales priman por encima de cualquier otro”. Según la Organización Mundial de la Salud, uno de cada tres pacientes no tiene acceso a los medicamentos necesarios para llevar una vida digna.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios