UNA TRISTE CATÁSTROFE

Misterio en Escandinavia: una conspiración sin escrúpulos que aún no se ha resuelto

Un cuarto de siglo después de su incendio, aún sigue sin conocerse ni el motivo por el que el fuego comenzó ni quién pudo estar detrás de la muerte de decenas de personas

Foto: Un equipo de bomberos apaga el fuego del Scandinavian Star, ya de día.
Un equipo de bomberos apaga el fuego del Scandinavian Star, ya de día.

Los eventos que acaban con la muerte de decenas de personas, sean accidentales o producto de un ataque terrorista, son terriblemente traumáticos. Aún más si no se llega a conocer el causante de los mismos o si ni siquiera se puede estar seguro de si fue intencionado o no. Entre todos los ocurridos durante las últimas décadas, uno de los más inquietantes quizá sea el incendio del Scandinavian Star, que acabó con la vida de 159 personas la noche del 7 de abril de 1990.

El Scandinavian Star llevaba navegando los mares casi 20 años bajo el nombre de Massalia cuando fue adquirido por Vognmandsruten, una compañía de cruceros, para recorrer la ruta que unía Oslo (Noruega) y Frederikshavn (Dinamarca). No pasaría mucho tiempo antes de que su recién contratada tripulación, que en muchos casos no podía hablar ni danés ni noruego, tuviese que enfrentarse ante una serie de incendios que acabarían con alrededor de la tercera parte del pasaje.

El capitán y la tripulación abandonaron el barco antes de que todos los pasajeros fuesen evacuados: 159 pasajeros perdieron la vida

El fuego comenzó a las dos de la madrugada, aunque el primer foco no dio demasiados problemas: fue rápidamente apagado por un pasajero. Apenas quince minutos más tarde se declaró otro incendio en la zona desocupada de la cubierta 3, que se extendió rápidamente por el laminado de resina de melamina extremadamente inflamable que servía como decoración. Por si fuera poco, las puertas de emergencia no se cerraron automáticamente una vez se dio la alarma, y los ventiladores localizados en el área destinada a los vehículos extendieron aún más el fuego. Al apagar el sistema de ventilación, el humo entró en los camarotes de los viajeros.

En ese momento, el capitán decidió dar la alarma, aunque muchos no la oyeron por los ruidos de los propios sistemas del barco. Dos tercios de los pasajeros lograrían escapar, pero el resto solo encontraría un humo espeso o una extrema confusión en su ruta de escape; especialmente los de la cubierta 5, donde fallecieron la mayor parte de los pasajeros, puesto que la mayor parte de corredores conducían a callejones sin salida. El capitán y la tripulación abandonaron el barco antes de que todos los pasajeros fuesen evacuados: 158 murieron a bordo de la embarcación y otro más a causa de las heridas, dos semanas después.

Siempre hay un chivo expiatorio

No pasó mucho tiempo hasta que la policía danesa dio el nombre de su principal sospechoso. Se trataba de Erik Mørk Andersen, un camionero danés que había sido encarcelado previamente por un incendio provocado. Todo parecía encajar, sobre todo, su historial y su retrato, que pueden ver a continuación y que parecía responder a la clase de imagen que uno esperaría de un tipo capaz de prender fuego a un barco con más de 400 tripulantes.

Erik Mørk Andersen.
Erik Mørk Andersen.

Durante casi dos décadas, Andersen cargó con la culpa de las 159 muertes, hasta que en 2009 ulteriores investigaciones determinaron que se habían producido varios fuegos ocasionados, muy probablemente, por varias personas que conocían a la perfección el diseño del barco y que habían prendido fuego a diversas cortinas. Además, Anderson falleció como resultado del primer incendio, según puso de manifiesto una investigación publicada en el año 2013, así que por mucho que su historial sugiriese su posible implicación, era una víctima, no un verdugo.

¿Quién o quiénes, por lo tanto, tuvieron la sangre fría de acabar con varios cientos de personas? Más de dos décadas después de la tragedia, y cuando esta había sido casi olvidada (mientras los familiares de la tragedia confiaban, más o menos, en la hipótesis de Andersen), el informe anteriormente citado volvió a reabrir el caso. Este, publicado por la Fundación para la Investigación del Incendio del Scandinavian Star, aseguraba que Anderson no podía ser el culpable puesto que el último incendio había empezado hasta nueve horas después de su muerte. Sin embargo, no se trataba de un error humano, sino de algo premeditado.

Caso reabierto, 25 años después

La principal novedad aportada por este informe era la que implicaba a nueve miembros de la tripulación que se habían montado en la embarcación en Tampa, y que no solo habían comenzado el fuego, sino que habían saboteado de muy diferentes maneras todos los intentos de apagarlo. Y aquí es donde viene lo más tétrico del caso: dicha versión aseguraba que la trama tenía como objetivo un intento de fraude, puesto que la embarcación estaba asegurada por el doble de su valor.

"No se trataba de un lunático que entró con una cerilla", aseguró el primer investigador danés

Gracias a la publicación de esta nueva información, el caso se reabrió en 2014, después de que los familiares de los fallecidos lo reclamasen durante años. El proceso llega casi hasta nuestros días, puesto que en febrero de este mismo año, el investigador danés Flemming Thue Jensen, quien había dirigido las pesquisas en sus primeros compases, aseguró en una entrevista con 'Politiken' que el fuego había sido causado por un sabotaje planeado por miembros de la tripulación, que además se habían asegurado que las puertas se mantenían abiertas: “Tuvo que haber sido una acción consciente y planeada. No se trataba de un lunático que entró con una cerilla”.

Por si no era suficiente, Jensen explicaba que, de haber dejado la investigación en manos de los daneses, esta se habría resuelto en 1990. Además, prefería no dar detalles porque ello ayudaría a que se conociese la identidad del principal responsable, y consideraba que eso era responsabilidad de la policía noruega. Una tesis a la que sumó Ingvar Brynfors, el primer bombero en llegar al lugar de los hechos, y que en su día aseguró que Andersen no había podido ser el culpable: este afirmó que la policía noruega tan solo le hizo una única pregunta, a pesar de que había visto las diferentes fuentes del fuego.

Misterio en Escandinavia: una conspiración sin escrúpulos que aún no se ha resuelto

Aún quedan muchas preguntas por responder. Una de ellas es qué clase de cálculo pudo hacer pensar que la liquidación del seguro de vida de decenas de personas compensaría el dinero obtenido por la quema del barco. Pero aún más acuciante es pensar quién es capaz de acabar con la vida de cientos de personas en terribles circunstancias, por un puñado de coronas.

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