gala de los premios know square

El libro que Garrigues regaló a Rajoy y a Mas (y un error demasiado común)

La ceremonia de entrega del galardón al mejor libro de empresa del año que conceden los directivos dejó una reflexión del popular jurista y mostró una tendencia preocupante en la empresa

Foto: Antonio Garrigues Walker. (EFE/Juan González)
Antonio Garrigues Walker. (EFE/Juan González)

Los premios Know Square son una iniciativa interesante e inusual. El hecho de que, a estas alturas del siglo XXI, continúen existiendo comunidades de lectores, que además apuesten por el libro en papel,y que organicen un reconocimiento anual a la obra que consideran más representativa de su sector es algo encomiable, y más aún cuando el jurado está compuesto por más de 20 personas por lectores de a pie sin relación con el entorno editorial. Know Square es una red concebida como punto de encuentro para el intercambio de ideas y experiencias de proyectos de gestión empresarial, y sus integrantes son fundamentalmente directivos de empresas, por lo que sus elecciones son también reveladoras de las creencias, las ideas y las tendencias que están barajándose entre quienes toman las decisiones.

La ironía de Garrigues

El otro aspecto inusual de los premios es su ceremonia de entrega, que siempre oscila entre la formalidad de las galas y ese punto lúdico que cada vez tiene más importancia en este sector. La felicidad, el bienestar y el saber disfrutar de las pequeñas cosas son ideas cada vez más importantes en este ámbito, y suelen dejarse sentir en sus actos públicos. El ingrediente adicional es el colofón que año tras año pone Antonio Garrigues, que ameniza el cierre con ironía y desenfado. No es que Garrigues haya sentido nunca especiales cortapisas a la hora de expresarse, pero sus intervenciones en Know Square suelen ser bastante francas. Así ocurrió cuando hace dos años retrató los grandes retos de nuestra época en tres chistes o cuando la pasada edición nos contó con tranquilidad que los grandes asuntos del ser humano suelen ser los mismos siempre, y que todo cambia pero que lo esencial permanece, de modo que, entre otras cosas, tampoco deberíamos preocuparnos mucho por Podemos.

La inteligencia artificial superará dentro de poco a la humana, pero visto lo visto, no es ningún drama

En la presente edición, que tuvo lugar el pasado miércoles en Madrid, Garrigues se mostró más comedido, pero le quedó el tiempo necesario para contar entre sonrisas que había enviado a Rajoy y a Mas sendos ejemplares de 'Conversación', de Theodore Zeldin, el ponente estrella en la entrega de premios, y también finalista de la edición actual, y que ambos le habían agradecido el regalo, contestándole educadamente que les había parecido un libro fascinante. “Claro que”, aseguró Garrigues, “quizá ya no sea tan necesario mandarles ese libro, porque ahora todo el mundo habla con todo el mundo”.

“Se va a armar un jaleo”

Más allá de la preocupación por la incertidumbre política, Garrigues advirtió de los enormes cambios que nuestras sociedades van a experimentar con la inteligencia artificial “que está claro que dentro de nada superará al ser humano, lo cual visto lo visto tampoco es un drama”. Resaltó la creencia de muchos científicos actuales en que “los niños que nacen hoy vivirán un promedio de cien años y que la expectativa de vida aumentará progresivamente hasta los 120 años”, ya que los pioneros en esta materia creen que la muerte es una enfermedad y como tal curable tarde o temprano. Resaltó asimismo las consecuencias en la estructura y la organización sociales que estas innovaciones supondrán, porque “ahora que las mujeres han decidido que ya no quieren tener más hijos, y con tanta gente mayor y con tan poca joven como habrá dentro de poco, se va a armar un jaleo, por lo que vamos a tener que dar muchas vueltas a esto de la inteligencia artificial y la robótica”.

No somos superiores a nuestros antepasados en ningún aspecto; incluso sus inventos fueron más relevantes

Pero todos estos cambios, en realidad no son gran cosa. “La frase no hay nada nuevo bajo el sol sigue siendo válida, porque lo que ha sucedido y lo que está sucediendo volverá a suceder”. No debemos compararnos con los seres humanos del pasado desde la superioridad, no sólo porque algunos de sus inventos “fueron comparativamente mucho más importantes, como la imprenta, la luz eléctrica o la locomotora, que desde el punto de vista sociológico constituyeron cambios mucho más relevantes”, sino porque “hoy no somos superiores en ningún área de la condición humana”. Es probable que nosotros mismos suframos esa condescendencia en el futuro, cuando “dentro de 30 años nos miren a las personas de hoy como torpes -fíjate, tenían que conducir su coche- y piensen que éramos unos paletos provincianos”, porque nos movemos en los mismos parámetros siempre. La conclusión que debemos extraer, según Garrigues, es que el ser humano puede con todo lo que le echen, incluso con la crisis política actual. No hay más que ver que con toda la tecnología que nos han arrojado encima en las últimas décadas no hemos cambiado nada”. La tesis de Garrigues es que somos y seremos los mismos, porque “los sentimientos amorosos, de miedo, confianza, tranquilidad o estrés son exactamente iguales ahora que en el pasado. Un poema de amor del siglo XII, o del XV o uno actual son lo mismo”.

El cuento de hadas premiado

Y sí, puede ser que nada cambie, si nos atenemos a la elección del jurado de Know Square. El libro vencedor fue 'De cero a uno', de Peter Thiel, cofundador de Paypal, uno de los gurús de Silicon Valley y referente del transhumanismo. Su texto, una defensa de los monopolios, especialmente de nueva creación, incluye una serie de consejos, que parecen ir a contrapelo de las creencias comunes, sobre cómo actuar en este nuevo entorno para tener éxito. El problema del libro no es siquiera que tenga o no razón en lo que predica, sino en que es un cuento de hadas que sólo se puede hacer realidad para muy pocos inversores. La mayoría de quienes sigan sus recomendaciones acabarán fracasando, y gran parte de sus energías y de su talento se destinarán a proyectos que supondrán el malgasto de recursos sustanciales. Y lo que es peor, con consecuencias sociales bastante pobres.

Premiar a Thiel en lugar de a Zeldin supone una apuesta clara: prefieren los sueños de grandeza de Silicon Valley que hacer algo real y palpable

Había nueve opciones más para el jurado, pero hay una que debería subrayarse, como es “Los placeres ocultos de la vida”. Su autor, Theodore Zeldin, ponente en el acto, realizó una precisión muy pertinente destinada a la comunidad empresarial, según la cual la innovación que propone Thiel puede tener aspectos positivos, pero no es la que necesitamos. Hay que repensar el suelo que pisamos, lo que estamos haciendo y lo que estamos consiguiendo con ello. Tenemos que cambiar, pero en otra dirección. El libro de Zeldin es una obra formalmente mucho más conseguida que la de Thiel pero, sobre todo, es mucho más enriquecedora para el ser humano.

Premiar a Thiel en lugar de a Zeldin supone una apuesta clara del entorno que toma las decisiones: prefieren los sueños de grandeza que les proponen desde Silicon Valley, algo que nunca podrán alcanzar, en lugar de trabajar día a día para introducir cambios y mejoras necesarios para que las cosas nos vayan mejor. Prefieren la ilusión a la realidad. Claro que a lo mejor tiene razón Garrigues, y nada cambia...

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