NO MÁS DÍAS DE LA MARMOTA

El secreto de la felicidad, sin excusas ni monsergas

En un guiño a 'Atrapado en el Tiempo', el experto en desarrollo Paul Hannam ha publicado un libro que descubre el lugar donde se esconde la verdadera felicidad sin panaceas ni engaños: nuestro interior

Foto: Aprender a disfrutar de los sencillos placeres de la vida. (iStock)
Aprender a disfrutar de los sencillos placeres de la vida. (iStock)

El cine como la vida nos enseña de vez en cuando lecciones de utilidad (¿por qué tengo la sensación de que ya he escrito esa frase antes?). Decía que el cine, como la vida… Pero, en fin, ustedes también deben tener la sensación de vivir en una especie de rueda de hámster en la que los días se suceden sin pena ni gloria y,curiosamente, a pesar de que cada día nos parece siempre el mismo contamos las horas que quedan para que acabe y ¡empiece de nuevo! Como aquel mítico Día de La Marmota que vivía y padecía el metereólogo Phil Connors (Bill Murray) en la ya clásica –hasta eso suena aburrido– 'Atrapado en el Tiempo'. Sin embargo, uno también tiene la sensación, como le ocurrió a este cínico presentador que esta suerte de tedio vital tiene algún sentido, precisamente, el de romperlo. ¿Cómo? Disfrutando de cada instante como si fuera el último, con toda la intensidad de algo que podría ser pasajero, de hecho, que tal vez no vuelva a ocurrir nunca, porque solo pensamos en la incertidumbre con matices aciagos, cuando lo mejor que te pueda pasar es que no sepas que va a ocurrir en tu vida en cuestión de unas horas.

Vivimos con el reloj a cuestas nuestras rutinarias existencias hipotecándonos por la esperanza de felicidad futura

Este es uno de los poderosos mensajes que el experto en desarrollo personal Paul Hannam ha explicado en un extracto publicado en 'The Daily Mail' y que transmite en su libro 'The Wisdom of Groundhog Day', donde justo trata esta condición de vivir en un día de la marmota eterna para subvertirla y convertir cada momento en una fiesta del presente.

El secreto de la felicidad, sin excusas ni monsergas

Vivimos con el reloj a cuestas nuestras rutinarias existencias hipotecándonos por la esperanza de felicidad futura. ¿Cómo sería –se pregunta Hannam– si por un momento nos dedicásemos a ser felices porque sí en vez de buscarla en el dinero, el poder, la aprobación de los demás o el estatus?

Consiste, según el experto, en hacer pequeños cambios que pueden resultar fundamentales en vez de escribir largas listas de buenos propósitos o marcarnos metas tan grandes que resulten inabarcables.

Tal vez pienses que este es otro de esos artículos naif de autoayuda que se suman a una larga lista de monsergas contradictorias, pero la búsqueda de la satisfacción interior y no motivada por agentes externos, que además nunca podrás controlar, es la sencillísima clave para ser felices. Pero para lograrlo, explica el experto, debemos saber qué es lo realmente importante para nosotros.

Mindfulness o el aquí y ahora

Lo primero que sugiere el autor es dejar de pensar en qué queremos y empezar a pensar en lo que realmente da a nuestra vida sentido, lo que es importante para nosotros en términos de vida, carrera y acciones. ¿Qué aspectos de nosotros mismos y nuestros sueños no consideramos negociables? Podemos empezar por escoger un par de valores que sean relevantes e intentar que todas nuestras decisiones y comportamientos se armonicen con ese objetivo vital. Por ejemplo, si para nosotros el amor es lo primordial deberemos pensar si nuestro trabajo nos impide poder dedicarle tiempo a nuestra pareja, o bien, si elegimos la simplicidad, tendremos que valorar qué facetas de nuestra cotidianidad hacen que nuestra vida sea compleja y, por tanto, cambiarlos.

El mindfulness nos ayuda a armonizar cuerpo y mente y conectar con nuestros valores y lo que es para nosotros importante en la vida

Hannam también propone una serie de cuestiones que todos nosotros deberíamos plantearnos cada día durante unos minutos:

1. ¿Qué haría hoy si me quedasen solo unos meses de vida?

2. ¿Cómo viviría si priorizase mi propia felicidad sobre las demás cosas?

3. ¿Cómo emplearía mi tiempo si me focalizase en apreciar lo que tengo en vez de querer más?

4.¿Qué harías hoy que haría tu día perfecto?

Si analizamos las respuestas, nos daremos cuenta que tener un día de la marmota o un día perfecto es nuestra elección y lo siguiente será experimentarlo.

En realidad, las ideas que aparecen en 'The Wisdom of Groundhog Day' son puro mindfullness e incluyen ejercicios de respiración (30 minutos al día es suficiente) que te ayudan a conectar con el momento presente y armonizar cuerpo y mente dejando las preocupaciones y su peligrosa somatización.

De hecho, numerosos estudios demuestran los beneficios del mindfulness en nuestra salud, como la reducción de la ansiedad, el estrés y la depresión, una menor presión sanguínea o el fortalecimiento del sistema inmunitario. Y para pruebas, una reciente: científicos de la Universidad de California están estudiando cómo ser agradecidos con lo que somos y tenemos puede cambiar nuestra vida.

“Quienes practican la gratitud son más optimistas y compasivos, se sienten mucho menos solos y disfrutan de mejor salud”, señala el experto, que propone mantener un 'diario de gratitud' donde escribamos aquello positivo que nos ha ocurrido durante el día y por lo que damos las gracias. Y pueden ser detalles tan pequeños pero placenteros como una taza de café o un vídeo que nos ha hecho sonreír.

Y de esa forma, dice Hannam, no habrá más días de la marmota.


 

Alma, Corazón, Vida

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