LOS PROCESOS DE ACREDITACIÓN LLEGAN A ESPAÑA

El futuro del empleo: el título que no conoces y que te conseguirá trabajo

La LMS es una escuela de negocio pionera a la hora de ofrecer esta nueva clase de formación para trabajadores, una nueva visión de los posgrados que oferta desarrollo y evaluación de competencias

Foto: Para conseguir la acreditación, los candidatos deben diseñar un proceso de innovación en una empresa. (iStock)
Para conseguir la acreditación, los candidatos deben diseñar un proceso de innovación en una empresa. (iStock)

Vivimos en un momento de cambio en muchos sentidos, y el mercado laboral es uno de los ejemplos más evidentes. En un pasado relativamente reciente, uno estudiaba su carrera o aprendía un oficio y a lo largo de las décadas siguientes desarrollaba sus habilidades en un número limitado de empresas que le garantizaban estabilidad y desarrollo personal. Si tenía alguna aspiración más alta o se lo podía permitir, quizá cursaba un MBA o estudiaba un máster, pero ahí parábamos de contar. Las empresas necesitan ahora otras cosas, y además, la crisis ha provocado que el número de profesionales desocupados en todas las categorías sea mucho mayor, lo que obliga a los encargados de Recursos Humanos a utilizar otras herramientas para seleccionar y formar a su personal.

Ahí es donde entra la cuantificación y las evaluaciones externas, una tendencia que irá cada vez a más en el mundo empresarial y en la que ya no hay vuelta atrás. No se trata únicamente de valorar el rendimiento, sino también, de ofrecer a los profesionales la posibilidad de demostrar de manera fehaciente que saben hacer lo que saben hacer y, a las empresas, de formar a su capital humano en la dirección que necesitan y que no suele ser aquella que ofertan la mayor parte de posgrados. En definitiva, ya no es una cuestión de conocimientos, sino de competencias profesionales.

El objetivo es doble: por una parte, facilitar la innovación dentro de la empresa; por otra, ayudar a los trabajadores a desarrollar sus capacidades

Diversas organizaciones han intentado dar respuesta a estas nuevas necesidades. La gran pionera en España de los procesos de acreditación es la Leadership and Management School (LMS), una escuela de negocio que reconoce con validez internacional las competencias profesionales logradas a lo largo de la vida profesional. Por ejemplo, ¿eres un gran comercial pero quieres que se te lo reconozca? ¿Tus subordinados consideran que eres un líder experto pero con su palabra no te vale? ¿Quieres que tus empleados aprendan a trabajar en equipo? ¿Eres un cargo intermedio que se cree capaz de llegar más lejos pero no sabe cómo? La LMS puede tener la respuesta.

Cuantificando lo que no queríamos contar

“En España no hay cultura de medir ni de ser medidos”, explica Rafael García, director general del LMS, a El Confidencial. Como señala el desarrollador del proyecto, los departamentos de Recursos Humanos cada vez dedicarán más tiempo y esfuerzo a medir a sus trabajadores. Sin embargo, esto requiere una fuerte inversión casi inasumible, especialmente en algo tan abstracto como las competencias profesionales, y ahí es donde entran propuestas como la suya que, además, ofrecen otras ventajas respecto a la evaluación interna como son la aplicación de unos criterios rigurosos y completamente externalizados, así como la validez internacional del título debido a su inscripción en el marco internacional EQF (European Qualification Framework) que comparten 150 países y más de 300 centros. 

El objetivo de estos programas es doble. Por una parte, facilitar la innovación dentro de la empresa; por otra, ayudar a trabajadores a desarrollar sus capacidades potenciales sin recurrir a los cada vez menos útiles másteres. Las especializaciones más habituales son aquellas que se refieren a la gestión y liderazgo, aunque la LMS desarrolla diferentes unidades competenciales según las necesidades de cada empresa: 'management skills' enfocada a oficios, 'management' y liderazgo o 'management' estratégico y liderazgo, dependiendo de la etapa del desarrollo profesional del trabajador. También oferta un desarrollo profesional continuo (DPC) que permite al trabajador alcanzar una nueva etapa profesional. La LMS está trabajando ahora mismo con grandes empresas del sector de la banca, la tecnología o la industria alimentaria.

¿Cómo se desarrollan estas unidades competenciales de manera práctica? Básicamente, se trata de implantar un proceso de innovación efectivo en la empresa que seguirá llevándose a cabo una vez la acreditación termine. En la primera sesión se plantean unos objetivos aprobados por los superiores que habrán de alcanzarse en un plazo determinado (generalmente, unos 15 y 20 días). Para ello, el trabajador contará con nuevos conocimientos presentados de manera 'online' y la posibilidad de resolver dudas, así como diversas dinámicas de grupo, 'feedback' positivo, asesoramiento personalizado y 'mentoring'. El resultado final será evaluado por la LMS de manera rigurosa. Todos contentos: el empleado porque ha obtenido un reconocimiento tangible de sus capacidades; la empresa, porque ha conseguido de manera relativamente sencilla conseguir que sus trabajadores avancen en la dirección que desea.

El futuro de la formación

Si resulta interesante este proceso no es únicamente por lo que ofrece a empresas y trabajadores, sino también porque desvela de manera bastante clara cuáles son los problemas que sufre el mundo laboral moderno y las soluciones que se están intentando implantar. Al final, como explica Rafael García, se trata de poder responder a la pregunta “¿qué cosas concretas sabes hacer?” Un título, un currículo o un perfil de LinkedIn, por muy completo que sean, dicen muy poco de las verdaderas cualidades del empleado, especialmente en lo que se refiere a esas habilidades blandas que no se aprenden en un aula. Estos programas tienen como objetivo tender un puente entre el talento y las empresas o, como señala García, “la persona necesita saber que puede hacer algo y la empresa que este lo puede hacer”.

El mundo de la empresa ya no quiere esperar al sistema educativo, sino que desea ser quien decida qué deben aprender sus trabajadores, cómo y cuándo

Los procesos de acreditación, aunque suelen ser implantados por las propias empresas, pueden ser también una interesante vía de reciclaje para el trabajador, especialmente a medida que estas acreditaciones sean más aceptadas en el ámbito laboral. La crisis no sólo ha puesto de manifiesto que una licenciatura ya no es lo que era, sino que ni siquiera un máster es una vía de entrada garantizada al mercado laboral. Esta alternativa, por lo tanto, puede ser vista como una reinvención del posgrado, más económica que un MBA y mucho más práctica, orientada a mejorar la empleabilidad del trabajador o facilitar el ascenso del empleado estancado.

De lo que no cabe duda es que el mundo de la empresa ya no quiere esperar a que el sistema educativo le ofrezca trabajadores y líderes plenamente formados, sino que desea ser quien decida qué deben aprender sus trabajadores, cómo y cuándo, especialmente en lo que se refiere a sus puestos directivos, los mandos intermedios o los profesionales 'senior'. ¿Cómo? Objetivizando y externalizando los procesos de evaluación de capacidades. Abróchense los cinturones, porque los jefes nos miran y nos miden… y cada vez lo harán más, nos guste o no.

Alma, Corazón, Vida

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