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Las lecciones que se aprenden después de escribir 180 novelas porno para mujeres
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“LAS LECTORAS SON COMO MARGE SIMPSON”

Las lecciones que se aprenden después de escribir 180 novelas porno para mujeres

El escritor que se oculta bajo el seudónimo Pandora Box ha explicado cuáles son las particularidades de su trabajo como autor de más de una centena de relatos subidos de tono (y algo polémicos)

Foto: Probablemente nadie sería capaz de adivinar el contenido del libro que está leyendo. (iStock)
Probablemente nadie sería capaz de adivinar el contenido del libro que está leyendo. (iStock)

El auge de la literatura erótica propiciado por 50 sombras de Grey ha coincidido con un cambio en la industria editorial causado por la proliferación de los ebooks y canales de difusión como Amazon, así como un mayor reconocimiento de la sexualidad femenina. Sí, ellas también desean consumir contenidos eróticos o directamente pornográficos, y esta demanda abre las puertas a un nuevo y suculento mercado.

Uno de los que han sabido aprovechar el momento es Pandora Box, que responde en su vida cotidiana al nombre de Peter Hayward. Entre sus últimas creaciones, que pueden adquirirse en Amazon, se encuentran obras como Seducida por el amigo de mi novio, Pillada y chantajeada, Haciéndolo con el viejo o Mi primer trío, de título tan descriptivo como un manual universitario. Hayward ha explicado en Cracked algunas de las peculiaridades de su trabajo como escritor pornográfico para mujeres. Sus palabras nos ayudan a entender un poco mejor tanto los deseos femeninos como cuál es la mejor manera de ganarse el pan (y un poco más) teniendo un poco de picardía empresarial.

Nada de generalidades: céntrate en el fetiche

Es probable que los hábitos de consumo pornográfico masculinos funcionen de la siguiente manera: el hombre tiene un rato libre, se mete en una página erótica, echa un vistazo a lo que la portada le presenta o, si desea algo concreto, lo introduce en el buscador y, ale, al tema. Las preferencias de las mujeres se decantan más por lo escrito que por lo visual, ya que estimula su imaginación, mucho menos literal que la de los hombres. Incluso en el caso de la visualización de vídeos, es mejor algo sutil y que incluya cierto juego de roles que la mera presentación del acto sexual en pantalla.

Dentro de esa preferencia, Hayward recuerda que hay que ser bastante específico, puesto que nadie busca “porno cachondo”, sino que teclea aquel fetiche que le gustaría ver en su pantalla, lo que genera una competencia semejante a la de buscadores como Google o cualquier tienda online. El truco consiste en conseguir que las mujeres a las que les gusta “cowboy gay hace sexo en grupo con pene grande” encuentren tu libro en primera posición. En el caso de Hayward, este se ha especializado en el incesto de hipnosis en el que, como su nombre indica, miembros de la misma familia obligan a hacer el amor con ellos gracias al control mental. Eso sí que es un nicho, lo que nos lleva al siguiente punto…

Lo prohibido está prohibido, pero vende

¿Quieres encontrar ese nicho que te permitirá forrarte a base de escribir escenas y escenas parecidas pero nunca iguales? Hurga en todo aquello que parece prohibido y encontrarás la respuesta. Hayward recuerda que el incesto es una de las situaciones sexuales más vomitivas que puede imaginar, pero al mismo tiempo, una de las fantasías más comunes entre las mujeres que compran sus libros. A veces, lo que ocurre es que se mezclan nichos: algunos de los subgéneros más populares son sexo con multimillonarios, sexo para quedarse embarazada y hombres lobo (pero no vampiros). De ahí que muchas obras sean la mezcla de dos de estos nichos, con el objetivo de llamar la atención de dos perfiles distintos de lectora.

Cuanto más jodida sea la historia, más venderá

La única constante es que no se debe ser convencional. Es decir, la mayor parte de lectoras no buscan novelas donde dos personas heterosexuales hagan el amor apasionadamente. Eso no es un fetiche, sino un lugar común, como lo sería publicar una novela de espías en la que un personaje sigue a otro en coche hasta que lo captura. Hayward explica que algunas de sus obras están escritas por encargo, como ocurre con una fan fiction de Buffy la Cazavampiros que incluye a uno de los personajes hipermasculinizado y, por ello, incapaz de encontrar un amante.

Lo importante es la larga cola (pero no es lo que tú piensas)

No hay ninguna duda de que Hayward es un currante. Ríete tú de Stephen King en sus buenos tiempos o de cualquier otro autor prolífico: uno puede elegir ahora mismo entre 180 de sus novelas, que a veces conforman sagas, como es el caso de Caliente para el maestro y sus diferentes entregas. La media de Pandora Box es de algo más de una novela a la semana de entre 5.000 y 8.000 palabras, una extensión bastante corta: Rebelión en la granja de George Orwell, una narración no especialmente larga, tiene 29.996. Este artículo tiene, de hecho, algo más de 1.000.

Mejor muchascortasque pocaslargas, y no nos referimos al tamaño de los miembros de sus protagonistas. Si hay un sector que se beneficie de la teoría de la larga cola (ejem) planteada por Chris Anderson en un artículo de Wired. ese es el de la novela erótica. Actualmente, Hayward puede ganar unos 3.000 dólares al mes por el conjunto de sus obras, una cantidad que se encuentra en ascenso continuo, ya que al contrario que un superventas, no depende de la novedad sino de estar ahí cuando una potencial lectora sienta la tentación de buscar algo sobre ese fetiche del que tú eres pionero. Nunca sabes qué libro va a funcionar y cuál no, por lo que “debes publicar a granel”.

Imagínate a tu lectora como lo que es

El perfil de consumidor de la novela erótica es, en palabras de Hayward, “un ama de casa reprimida con una vida sexual normalita”. Algo así como Marge Simpson. ¿Y qué desea un ama de casa reprimida? Todo aquello que no puede tener, no sólo porque su marido no se lo puede proporcionar, sino porque directamente es inconfesable. “Cuanto más jodida sea la historia, más venderá”. Como concluye el autor, “alrededor del 100% de la humanidad tiene una fantasía sexual que no querría que la gente conociese”. No obstante, hay ciertas cosas increíblemente “jodidas” que traspasan ciertos límites, como puede ser el bestialismo, y que explican por qué subgéneros metonímicos como los hombres lobo resultan tan populares. No es un tema baladí, ya que si uno traspasa ciertos límites (o Amazon decide cambiar los términos de su contrato), corre el riesgo de quedarse sin ingresos, como le ocurrió al propio Hayward. La larga cola no siempre funciona si está en manos de alguien de quien dependes y que de la noche a la mañana puede acabar con tu principal fuente de ingresos.

El auge de la literatura erótica propiciado por 50 sombras de Grey ha coincidido con un cambio en la industria editorial causado por la proliferación de los ebooks y canales de difusión como Amazon, así como un mayor reconocimiento de la sexualidad femenina. Sí, ellas también desean consumir contenidos eróticos o directamente pornográficos, y esta demanda abre las puertas a un nuevo y suculento mercado.

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