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El truco para no olvidar el nombre de alguien que acabas de conocer

A todos nos gusta que nos llamen por nuestro nombre, por lo que es comprensible que queramos hacer lo mismo con el resto

Foto: Su nombre es Carlos, imposible olvidarlo gracias a mi regla mnemotécnica. (iStock)
"Su nombre es Carlos, imposible olvidarlo gracias a mi regla mnemotécnica". (iStock)

Te presentan a una persona, estás un rato charlando con ella y cuando te das cuenta tienes que volver a preguntarle su nombre porque no eres capaz de recordarlo. Seguro que esta situación es familiar para más de uno, pues no es raro olvidarse de los nombres de los recién conocidos. Sin embargo, aunque a todos nos pueda pasar, en mayor o menor medida, no es plato de buen gusto sentir la sensación del olvido, justo cuando llega el momento de despedirnos, cuando nos están dando el número de teléfono y tenemos que guardarlo en la agenda o cuando se vuelve a coincidir con esa persona varios días después.

A todos nos gusta que nos llamen por nuestro nombre, por lo que es comprensible que queramos hacer lo mismo con el resto. Por estos motivos, en The Independent proponen varios trucos para facilitarnos una tarea tan nimia y compleja a la vez.

1. Prestar más atención

Normalmente la solución más sencilla es la más obvia y, también, la mejor, aunque a veces compliquemos todo y demos más vueltas a las cosas de lo que realmente tienen. Cuando nos presentan a una persona es habitual que nuestra atención se desvíe a cualquier otro detalle: desde su vestimenta o su forma de hablar hasta alguno de sus atributos físicos, etc. Si focalizamos toda nuestra atención para estar pendientes de un nombre será más fácil recordarlo y siempre nos quedará tiempo para cotillear, más adelante sobre esa camisa tan bonita que llevaba.

2. Repetir

Si conocemos a un Alfredo es posible que al rato dudemos sobre si su nombre era este o uno parecido, como Alfonso. En cambio, si cuando hablamos con él le tratamos por su nombre de forma repetida es muy posible que este ya no se nos vaya de la cabeza. Eso sí, hay que hacerlo con mesura para que Alfredo no piense que somos muy pesados o repetitivos.

3. Compararlo con alguien conocido

Pongamos que estamos con unos amigos y nos presentan a una conocida común que se llama Beatriz. Un buen truco para no olvidarnos de su nombre consiste en buscar diferencias y semejanzas con otra Beatriz que conozcamos. Ambas pueden ser morenas, una puede ser alta y la otra baja, pero las dos comparten nombre...

4. Juegos de palabras

Las rimas y los juegos de palabra son uno de los trucos mnemotécnicos por excelencia, tan solo hay que echarle un poco de imaginación. Si, por ejemplo, estuviste hablando hace poco con un Francisco y tenía los dientes grandes, puedes pensar en tener cuidado con Francisco, no vaya a darte un mordisco, para así asociar la cara y su rasgo al nombre. Las opciones son infinitas, solo es necesario buscar el truco acertado.

5. Hacer trampas

Aquí ya entra en juego la audacia de cada uno, pero un ejemplo para solventar la papeleta es presentar a otra persona al susodicho 'anónimo'. “Este es mi amigo Rodrigo”, lo más lógico es que él salude a Rodrigo presentándose a sí mismo. Esta estratagema es realmente sencilla, pero para llevarla a cabo necesitarás estar acompañado de alguien.

6. Ayudar a los demás

Al presentarse a uno mismo pueden utilizarse algunas muletillas: “Soy Matías, como el de la tele”, “soy Jaimito, como el del chiste”. Estas frases no solo facilitarán que la otra persona recuerde nuestro nombre, sino que es muy posible que ella trate de hacer lo mismo con el suyo. Es posible que al no tenerlo preparado el truco que utilice sea muy forzado, pero seguro que sirve de ayuda.

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