Lanzaderas de empleo

La iniciativa para acabar con el paro que ha inventado Peridis

El conocido dibujante de prensa escrita es el padre de un proyecto para que los desempleados se ayuden a encontrar trabajo. Cerca del 70% de los participantes han conseguido un empleo digno

Foto: Una iniciativa con un enfoque radicalmente distinto a lo que hace el INEM para ayudar a los desempleados. (Peridis)
Una iniciativa con un enfoque radicalmente distinto a lo que hace el INEM para ayudar a los desempleados. (Peridis)

José María Pérez González, conocido como Peridis, no para de trabajar. Este reconocido arquitecto, dibujante y humorista, actualmente está preparando un nueva novela –“porque la anterior, Esperando al Rey (Espasa), me ha ido muy bien y llevamos ya siete ediciones”, comentaba en una charla con El Confidencial– y ha sido nombrado emprendedor social de Ashoka por su proyecto Lanzaderas de Empleo, en el que lleva cerca de dos años sumergido.

La idea de las Lanzaderas de Empleo surge de las Escuelas Taller que el propio Peridis puso en marcha hace 30 años con el objetivo de recuperar jóvenes, oficios y patrimonio, ya fuese natural o cultural, y dar empleo y formación a cantidad de personas desempleadas. Ante la actual situación de paro y “la gran cantidad de desempleados muy válidos y preparados de todas las profesiones”, puntualiza el dibujante de prensa escrita, Peridis decidió volver a hacer un proyecto similar: “Se me ocurrió, basándome en la experiencia de las Escuelas Taller donde se ayudaban y enseñaban unos a otros, que por qué unos desempleados no podrían apoyarse para encontrar trabajo todos”.

“El resultado es espectacular en todos los aspectos. En cuanto a la transformación de las personas y en cuanto a los logros de empleo: encuentran trabajo entre el 60% y el 70% e incluso hasta el 100% en alguna de las lanzaderas” explica el padre del programa.

Dar y ofrecer más que pedir

En los años 80 y 90, las Escuelas Taller se convirtieron en una gran experiencia en la que participaron 750.000 jóvenes licenciados que aprendían un oficio trabajando conjuntamente con viejos artesanos. Y están aún activas tanto en nuestro país –las más importantes escuelas son las de Patrimonio Nacional con Palacios Reales y las del Ministerio de Defensa–, como en América Latina y en las principales ciudades declaradas patrimonio de la humanidad.

Bajo esta premisa de éxito, pusieron en marcha un nuevo proyecto en el año 2013 en cuatro municipios cántabros y han ido creciendo sin parar hasta alcanzar la actual cifra de 77 lanzaderas presentes en más de 25 ciudades. Pero eso nos es todo, para finales de este año confían que haya entre 120 y 140 activas con unas 3.000 personas participando.  

“Una lanzadera es un equipo de desempleados voluntarios, visibles, activos y solidarios, que se reúnen casi todos los días, organizándose por departamentos como una empresa y que buscan trabajo todos para todos, preparándose activamente y haciendo intermediación laboral”, explica Peridis.   

“La lanzadera se basa en una filosofía: pasar de lo existencial a lo asistencial. En lugar de qué pueden hacer por mí, qué puedo hacer yo por los demás. Este es un cambio de mentalidad total: que los desempleados se apoyen entre ellos y que la sociedad les ayude, pero les ayude a crecer”, insiste el autor de la iniciativa.

Trabajadores unidos para conseguir trabajo

Cada equipo se reúne durante cinco o seis meses con el objetivo de ayudar a sus compañeros a conseguir un empleo y de recibir el mismo apoyo por parte de estos. Los participantes se encargan de ir a las empresas, conseguir entrevistas y poner a la lanzadera en contacto con los responsables y directivos de las organizaciones para conocer qué puestos de empleo podrían ocupar. También las propias empresas se acercan a ellos para informarles sobre qué tipo de perfiles pueden encajarles mejor según las necesidades.

Cuentan con la ayuda de un coach para coordinarlos. “Éste les apoya y dirige las sesiones grupales e individuales en las que trata de averiguar cuál es la vocación de cada persona, en qué ha trabajado, qué le gustaría hacer…. Traza un proyecto de vida”. 

“Las lanzaderas de empleo se basan en pasar de lo existencial a lo asistencial”

“Es muy sencillo, se trata de aprovechar recursos de las personas: la generosidad, el afecto, el conocimiento, el tiempo… Y este es otro enfoque radicalmente distinto a lo que hace el INEM, porque hay tanta cantidad de parados que no les da tiempo más que a contarlos y preparar algún curso que otro porque es una cosa masiva”, comenta Peridis, quien insiste en que “las lanzaderas es un proyecto es mucho más personalizado y respetuoso”.

Empleabilidad y contratación no basura

A través de las lanzaderas se han conseguido puestos de trabajo para un alto porcentaje de los participantes en casi cualquier tipo de empleo. En ellas participan personas de todos los sectores pero se intenta que no coincidan varios miembros de la misma área en una lanzadera para que no compitan por el mismo tipo de trabajo.

José María Pérez “Peridis” (Lanzaderas de Empleo)
José María Pérez “Peridis” (Lanzaderas de Empleo)

En cuanto a los tipos de empleos que consiguen los participantes, Peridis se muestra orgulloso de que no sean contratos basura: “Actualmente hay un sistema de contratación, a mi modo de ver, absurdo. Todos los contratos tendrían que ser indefinidos con una indemnización proporcional al tiempo que se está, fórmulas que ya están por Europa, pero aquí… Pero por lo que tenemos visto en estos casi dos años que llevamos funcionando son contratos de una cierta calidad porque las personas que salen de las lanzaderas tienen una cierta preparación –unos más y otros menos– pero sobre todo una muy buena actitud para el trabajo y una intención clara de mejorar”.

Y lo saben porque hacen un seguimiento de cada uno de los participantes: “Esto es un edificio en construcción pero lo primero era arrancar, ver las experiencias, preparar una buena metodología y, dentro de ésta, hacer un seguimiento que continuará durante los próximos años para ver la trayectoria profesional de estas personas”.

Este año confían en que haya entre 120 y 140 lanzaderas activas y unos 3.000 participantes

“Hay absoluta transparencia, en la web se pueden ver las fichas de todos los participantes con sus correspondientes fotografías y currículos además de a qué lanzadera pertenecen”. Además se está haciendo una evaluación del impacto que tiene participar en la iniciativa sobre la persona y sobre su entorno.  

Un proyecto de futuro

Actualmente colaboran en el proyecto varias entidades privadas como la Fundación Telefónica, Barclays, La Caixa o Caja Burgos, además de comunidades autónomas como Andalucía, Cantabria o Murcia, pero confían en conseguir nuevos apoyos institucionales. 

“Estamos pendientes de conseguir cofinanciación institucional y multiplicar por cuatro o por cinco los resultados en unos años, e iremos también comunidad por comunidad porque las competencias no son del gobierno central sino de las comunidades autónomas y eso lleva su trabajo, hay que patearse todos los territorios, etc. Poco a poco”, insiste Peridis quien confía en llegar a su objetivo de 1.000 lanzaderas con unas 20.000 personas colaborando de aquí a 2018 o 2020.

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