NADIE LE DA IMPORTANCIA, PERO TODOS LO MIDEN

Qué piensan ellos y ellas del estudio cientifico sobre el tamaño de los penes

La encuesta que cifraba en 13,24 el tamaño medio del pene masculino ha causado una gran conmoción, pero hombres y mujeres se han enfrentado a los resultados de formas muy distintas

Foto: Sean 10 centímetros o 20, a muy pocas mujeres les vas a interesar por una magnitud tan simple. (iStock)
Sean 10 centímetros o 20, a muy pocas mujeres les vas a interesar por una magnitud tan simple. (iStock)

Ha sido un terremoto informativo. No, no nos referimos al arranque de la campaña electoral andaluza, las revelaciones del World Mobile Congress de Barcelona o la enésima final de Copa del Rey entre Barcelona y Athletic de Bilbao. Lo que realmente se ha convertido en la comidilla –con perdón–  durante últimos días ha sido la publicación de una encuesta realizada por el King’s College de London que ha descubierto la verdadera media de tamaño del miembro viril masculino, que se encuentra en 13,24 de largo en erección y un diámetro de 11,66.

Aunque la voluntad inicial de los investigadores era ayudar a esos hombres que se sienten poco cómodos con su cuerpo (durante años, se ha pensado que la media se encontraba en 15 centímetros) a reconciliarse con sus penes, la realidad es que muchos han utilizado la escala para comprobar sí, efectivamente, se encontraban dentro de lo normal. Y seguramente muchos hayan suspirado de alivio.

¿Importa realmente el tamaño? Todo el mundo afirma que no, pero muy pocos hombres son capaces de abstraerse de la curiosidad de saber si están por debajo o por encima de la media. Dos columnistas del Daily Mail, Quentin Letts y Libby Purves, han expresado su opinión sobre el asunto de esos centímetros clave. Nunca un espacio tan pequeño del cuerpo causó tan grande conmoción.

Quentin Letts.Perspectiva masculina: esto no le importa a nadie

El trastorno dismórfico corporal (TDC) provoca que el que la sufre perciba su cuerpo de forma distinta a como realmente es; en una de sus múltiples traducciones –por lo general, suele afectar a mujeres anoréxicas o bulímicas– puede estar relacionado con el tamaño del miembro viril, o al menos eso sugieren los investigadores del King’s College.

Para Letts, se trata de una preocupación testimonial. “¿No puede ser este un caso de científicos pagados con dinero público que gastan grandes cantidades en investigar un problema no particularmente extendido?”, se pregunta. “¿No es el tamaño del apéndice masculino nada más que un follón creado por la sociedad?” El autor casi acusa a las mujeres de haber difundido la necesidad de tener un pene de gran tamaño.

Es el caso de Adrien Mole, el célebre estudiante creado por Sue Townsend y que vivía atormentado por el tamaño de su miembro, de unos honrosos 10,9 centímetros (poco más de 2 centímetros por debajo de la media). Se trataba de un personaje creado por una mujer, recuerda: “Simplemente no creo, incluso en esta era de los anuncios explícitos con un infinito énfasis comercial en el sexo, que los chavales piensen demasiado en el tamaño de su pito”. Letts no recuerda que, durante sus años de instituto, nadie hiciese alarde de las dimensiones de su miembro.

Lo que nos gusta es más difícil de medir: se trata de la dulzura, el cariño, el humor o no preocuparse por tonterías

No obstante, sí concede que cada vez más el tamaño viril se ha convertido en un buen arma para la mofa. Es lo que ocurrió cuando Keith Richards desveló que su compañero en los Rolling Stones, Mick Jagger, no gozaba precisamente de un big hit entre las piernas. O cuando la estatua de Cristiano Ronaldo ha hecho llamar la atención poderosamente sobre su músculo del amor, ¿extensión del ego del futbolista?

Libby Purves.Perspectiva femenina: a nosotras no nos engañáis

Libby Purves ha respondido a su colega con bastante guasa: parece ser que todo el mundo, menos Letts, sabe que todos los chicos están obsesionados por el tamaño del pene. La autora utiliza un ejemplo muy ilustrativo. Durante la representación de Frankenstein en el National Theatre unos años atrás, tanto Benedict Cumberbatch como Jonny Lee Miller (que interpretaban en noches alternas al monstruo) aparecían desnudos en escena. Mientras que las mujeres se centraron en la interpretación de los actores, los hombres discutieron quién había ganado en la batalla de sables.

“Aunque, para ser justa, algunas de las chicas admiraban los abdominales, pectorales y glúteos que lo rodeaban”, reconoce. No es el pene, es el resto del cuerpo, en definitiva. Muy pocas se preocupan de verdad, cuando están conociendo a una nueva persona, por las dimensiones de lo que tienen entre las piernas. ¿Quién tiene la culpa, por lo tanto, de la creciente preocupación por los penes? Purves tiene algunas hipótesis.

Una es la que señala a Jilly Cooper, la autora de novelas románticas, por haber popularizado las descripciones que comparan los falos con la Torre de Pisa. Al fin y al cabo, hay pocas variables a la hora de escribir novela erótica para mujeres, y una pasa necesariamente por describir el tamaño del pene masculino. Por otra parte, Purves apunta a los hombres (especialmente homosexuales) como los causantes de difundir la idea de que el número de centímetros es directamente proporcional al placer que experimentan sus parejas.

Si hay una dimensión que importa, esa es sobre todo la del grosor, no la longitud

El secreto se encuentra en otra parte, argumenta la autora: “Lo que nos gusta es mucho más difícil de medir”. Y entre ello se encuentran la dulzura, el cariño, la pasión continuada, el sentido del humor, la amabilidad y, sobre todo, dejar de preocuparse por chorradas como cuánto mide el pene.

¿De verdad importa el tamaño?

Científicamente, ¿hay alguna base para igualar el tamaño con el placer? Quizá no la longitud, pero sí el grosor. Como ponía de manifiesto una investigación publicada en European Urology, sólo el 20% de las mujeres considera que la longitud tiene alguna importancia, aunque unas pocas más (el 32%) concedía más valor a la anchura. Otros estudios, como el publicado en Pnas, señalan que el pene importa sólo si no se supera un mínimo exigible; cuando supera tal límite, poco importa un centímetro más o menos, salvo en el caso de las contadas mujeres que disfrutan más de los orgasmos vaginales. Otros factores como la duración del acto sexual suelen ser más importantes para las mujeres que la longitud del miembro. Así que ya saben, amigos del King’s College: si de verdad quieren arrasar, pregunten a sus fuentes cuánto tiempo duran en la cama.

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